miércoles, 3 de octubre de 2018

Semenggoh, centro de recuperación de orangutanes en Borneo


Ver orangutanes en su hábitat natural fue de las experiencias más gratificantes y esperadas de nuestro viaje por Malasia y lo pudimos cumplir visitando el centro de recuperación del orangután de Semenggoh, situado a 24 kilómetros de la capital del estado de Sarawak, en Kuching. Sarawak es el estado más grande de Malasia, situado al este del país y comparte la isla de Borneo con el estado oriental de Sabah, el país separado de Brunéi y las provincias indonesias de Kalimantan.


El primer día de nuestra ruta por Malasia, desde la ciudad de Kuching visitamos la Reserva de Semenggoh, donde viven 30 orangutanes huérfanos o rescatados de la cautividad. Viven libres, en estado semisalvaje, en su hábitat selvático natural. Dos veces al día los guardas del parque les ofrecen comida a aquellos que no han conseguido alimento por sus medios.

Brandon, nuestro guía que nos llevó a la reserva en coche, nos comenta que dado que vamos en la época que hay más frutas en la selva (julio), es posible que los orangutanes ya hayan encontrado comida por su cuenta y que aparezca solo alguno o ninguno, o bien tengamos que esperar un buen rato para ver alguno. Pero también nos dice que el día anterior apareció una madre con su cría y también un macho.


En las puertas del parque encontramos unos paneles informativos sobre los orangutanes que hay en el parque nacional y sus relaciones familiares. También hay una pequeña tienda donde se puede comprar alguna postal o souvenir, y un peluche de orangután muy grande que hace las delicias de los más pequeños.



Los guardas del parque los ofrecen comida en una plataforma a la que los visitantes no tienen acceso (está a unos 30 metros del lugar de observación), cosa que nos parece una práctica muy respetuosa para favorecer que sigan en estado semi-salvaje y la gente no se pueda acercar. Hemos estado de suerte y hemos podido ver a una madre y su pequeño (Analisa y Mos). Aseguramos que ver como se acerca un orangután entre los árboles, cogiéndose por las ramas y las lianas con una agilidad innata, es una experiencia de aquellas que no se olvidan.



En Borneo sóolo quedan unos 40.000 orangutanes en libertad. El ser humano se está cargando su hábitat para sustituirlo por plantaciones de palma. Si todo continúa igual, se calcula que en un par de décadas los orangutanes se habrán extinguido. Esta situación está trayendo consecuencias nefastas, no solo a la desaparición de los orangutanes autóctonos de Borneo, también otras especies, como la mona proboscis o el elefante pigmeo.

El centro de recuperación del orangután de Semenggoh existe para poder atender los orangutanes que llegan rescatados, tanto de la selva arrasada para hacer plantaciones de palma, como de los furtivos que los han mantenido en cautividad o como mascotas durante mucho tiempo y que ahora necesitan volver a ser educados para poder vivir en libertad. Muchos de ellos lo consiguen, otros nunca podrán volver a hacerlo. En la actualidad, en el centro de Semenggoh solo hay aquellos orangutanes que ya están capacitados para vivir en semi-libertad.


Desde la zona de entrada donde el guía nos da algunas instrucciones antes de acercarnos a la zona de observación hay aproximadamente 10 minutos a pie por un camino estrecho, lleno de raices de árboles que salen del suelo. Nos adentramos en la pura selva.



Nos gustó tanto la experiencia de ver los orangutanes en libertad (aun con el calor sofocante que hacía, a Ivet le encantó) que volvimos otro día a la reserva -esta vez por la tarde- para probar suerte de verlos de nuevo. Y la volvimos a tener: después de esperar durante unos 45 minutos, aparecieron una hembra con su cría y después otra más. Disfrutamos como enanos viendo como descendían desde la otra punta de la selva para coger un coco, que abrieron inmediatamente golpeándolo fuerte contra un árbol y compartieron ante los visitantes que nos encontrábamos observando en silencio.



Información útil para el viajero

Cómo llegar a Semenggoh

El centro de recuperación del orangután de Semenggoh se encuentra situado a 24 kilómetros de la ciudad de Kuching, la capital del estado de Sarawak. Para llegar puedes coger el bus K6, desde la estación de buses que está en la calle Jalam Masjid, la Chin Lian Long Bus Station. El precio del trayecto es de 4rm y el bus te dejará en las puertas del centro de recuperación.


Horarios de visita del Centro de Semenggoh

Hay dos horarios para poder ver los Orangutanes de Semenggoh: a las 9:00 y a las 15:00. Para llegar, el bus de la estación de Chian Lian Long de Kuching, sale a las 7:15 de la mañana y a la 13:00 de la tarde. El trayecto es de unos 45 minutos. El horario del bus de vuelta es a las 11:15 y las 16:05. Los buses paran en la entrada principal y desde allí tienes que contar unos 20-30 minutos de caminata hasta donde está la entrada donde empieza la visita con un guarda del parque.

Se tiene que tener en cuenta que los orangutanes viven en su medio natural y cuando los llaman a esta hora para ofrecerles comida, a veces pueden tardar al aparecer. Si tienen hambre aquel día, es posible que veas alguna hembra con su cría, quizás varias e incluso algún macho. Si no tienen hambre (porque quizás ya han encontrado comida en la selva) es posible que no veas ninguno aquel día, o que tarden en aparecer, así que si vas por la tarde tendrás que considerar si vale la pena ir en bus, ya qu que hay muy poco tiempo para verlos (la hora de visita es a las 15:00 y el bus de vuelta es a las 16:05, y tienes que contar los 20-30 andando hasta la entrada).

Nosotros optamos por ir en coche con conductor (taxista que nos ofrecía el servicio en nuestro alojamiento) e ir tranquilamente, sin tener que estar condicionados por los horarios de bus. Nos costó 85 rm el taxi más la entrada para los 3 (2 adultos y una niña de 2 años). El precio normal de la entrada es de 10 rm por persona, así que consideramos que nos hicieron un buen precio.

Recomendaciones básicas para la visita

Piensa que el parque no es un zoo y que los orangutanes pueden campar por toda el área selvática. La mayoría de los orangutanes que viven a Semenggoh son salvajes o semi-salvajes, con lo cual hay que mantener un mínimo de nivel de seguridad. Por lo tanto, debes:



  • Seguir en todo momento las indicaciones de los guardas.
  • Estar siempre a una distancia prudencial que los guardas nos marcarán
  • No llevar nada de comer ni agua visible
  • No salir del camino marcado a la selva
  • Mantenerte en silencio para favorecer que se acerquen los orangutánes
  • Tener paciencia y esperar que aparezcan
  • No se pueden llevar palos selfies ni nada con que los orangután se puedan sentir amenazados, ni tampoco hacer uso de los flash de la cámara
  • Llevar un calzado y ropa adecuada para andar a la selva
  • Respetar el medio ambiente


Para más información, puedes consultar en la web del Centro de Fauna de Semenggoh.

Donde alojarse

Lo ideal para estar cerca del Parque Nacional de Semengooh es alojarse en la cercana ciudad de Kuching (24 kilómetros), donde hay bastante oferta hotelera y es fácil desplazarse. Además, desde allí también quedan cerca otros parques nacionales, como el Parque Nacional de Bako, el Parque Nacional de Kubah, el Parque Nacional de los Humedales de Kuching, la península de Santubong o el pueblo "bidayuh" Kampung Benuk o "Kampung" de Annah Balsas, entre otros lugares de interés.

Nosotros optamos por estar en un alojamiento con piscina, tranquilo y a unos 20 minutos andando del centro de Kuching y realmente disfrutamos mucho la piscina por las tardes (se agradece mucho darte un baño después de una jornada de calor asfixiante). ¡Hay que decir la Ivet es quien más lo disfrutó!

Estuvimos alojados en el Hotel Basaga por 21€/noche en una amplia habitación triple con desyuno incluido (encontramos una muy buena oferta a través de la web Agoda). Se trata de un hotel de pocas habitaciones, con restaurante, en un entorno selvático y una decoración colonial muy bonita.


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jueves, 20 de septiembre de 2018

Qué ver un fin de semana en Turín


Algo atractivo tiene Italia que hace que cada ciudad que visitamos nos guste todavía más que la anterior. Esta ciudad del norte de Italia, situada entre los Alpes y el río Po, nos cautivó desde el primer momento. Su monumental arquitectura, su arte -que impregna cada rincón de cada plaza-, su gastronomía exquisita, el buen tiempo y mejor ambiente y su gente acogedora nos ha enamorado de nuevo. ¡“Bella Italia”!.


En un fin de semana largo aprovechamos para conocer una de las ciudades de nuestra querida Italia y reencontrarnos con viejos amigos, como Massimo, al que conocimos a nuestra vuelta al mundo a bordo de un barco por Chile.

 Massimo, el segundo empezando por la derecha

Un poco de historia

La ciudad de Turín, a pesar de que actualmente no es una de las ciudades italianas tan conocidas, antiguamente fue una de las más importantes de Italia. En el siglo XV fue la capital del Reino de Saboya y del Reino de Sardegna-Piamonte del 1720 al 1861, año en que fue la capital de la llamada Italia Unida (1861-1946). No es de extrañar que aglutine muchos de los edificios y plazas más monumentales y emblemáticas que se conocen del país, como palacios, iglesias, museos y una numerosa muestra de arte escultórico al aire libre que seguro que hará las delicias de los amantes de la historia del arte.

En este sentido, uno de los puntos fuertes que creemos que tiene Turín es que al no ser una ciudad tan conocida turísticamente como lo es Roma o Florencia, es más tranquila y agradable para visitar, sin tantas multitudes ni colas para entrar a edificios o museos. Otro valor añadido: es una ciudad donde sus atractivos principales se concentran en el casco antiguo (o centro) y se pueden ver haciendo un agradable paseo, ya que que está preparada para visitarla andando: hay grandes paseos sin tránsito, zonas porticadas, grandes y pequeñas plazas donde poder parar a tomar un bocado o un vermut.

Qué ver en Turín

Como hemos comentado anteriormente, Turín tiene infinidad de puntos atractivos: miradores, plazas, palacios, museos, restaurantes, etc…A continuación explicamos qué ver en un fin de semana en Turín:

Monte dei Cappuccini

Uno de los mejores miradores de la ciudad se encuentra en el Monte dei Cappuccini. Desde arriba te puedes hacer una idea de lo grande que es Turín y podrás divisar las cúpulas de sus iglesias (que no son pocas), destacando la archiconocida Mole Antoneliana con el fondo montañoso de los Alpes italianos. Una excursión que recomendamos hacer antes de ver los monumentos y plazas de la ciudad. Por el camino de bajada del Monte dei Cappuccini encontrarás la Iglesia de la Gran Madre di Dio y delante de esta la Piazza Vittorio Venneto.


Piazza Vittorio Venneto y Via Po

Llamada más comúnmente por los turineses “Piazza Vittorio”, es uno de los enclaves más concurridos y lugar de reunión de muchos locales los fines de semana. La zona está repleta de restaurantes y bares siempre llenos donde puedes tomar un aperitivo. Al final de la Piazza Vittorio comienza la calle más importante de la ciudad: la Via Po. Su fama se debe a que une las dos plazas más importantes de la ciudad: la Piazza Vittorio y la gran Piazza Castello.


Piazza Castello

Situada en el centro histórico de la ciudad, se encuentra la Piazza Castello, la plaza principal de Turín. Sus edificios recios y monumentales dan fe de su importancia: está rodeada de grandes palacios que en su día fueron de los más importantes de la región. En esta plaza se encuentran el Palazzo Madama y el Palazzo Real.


Palazzo Real: este edificio Patrimonio de la Humanidad por la Unesco fue la residencia de la Casa de Saboya en Turín. El museo se divide en diferentes zonas: Palazzo Reale, armeria reale, museo di Antichita, Galleria Sauda, etc. La entrada a todos estos lugares cuesta 12€, pero los Jardines Reales son gratuitos.


Palazzo Madama: Se trata de un palacio de arquitectura original medieval, aunque a lo largo del tiempo ha tenido diversas restructuraciones y tiene una zona de claro estilo barroco. En su interior se encuentra el Museo Cívico de Arte Antiguo. Al igual que el Palazzo Reale, la entrada cuesta 12€.


Mole Antoneliana

Es el icono y edificio más conocido de Turín. El que siempre aparece en las postales y suvenires de Turín y como curiosidad, también aparece su imagen en la moneda de 2 céntimos de Euro de Italia. Si te gusta el cine, este lugar te va a emocionar. Su interior alberga el Museo Nazionale del Cinema, el más importante de Italia. El museo es amplio, con zonas muy diferenciadas en las que se pueden ver carteles de películas y reproducciones de escenas de cine.

La entrada a la Mole Antoneliana cuesta 10€ y si quieres subir a su mirador puedes hacerlo si pagas 7€ más. Dicen que sus vistas valen mucho la pena, aunque nosotros en esta ocasión no lo comprobamos por falta de tiempo y haber una cola considerable. Te recomendamos que vayas a primera hora del día para evitar largas colas.


Piazza San Carlo

Una de las preciosas plazas de Turín es la Piazza San Carlo, donde se encuentra el Caffè Torino, uno de los cafés míticos de la ciudad y lugar muy concurrido por los locales desde que se inauguró en el año 1903. Como curiosidad, esta plaza tiene dos iglesias gemelas exactas, una arquitectura muy característica en algunas ciudades italianas. En este emplazamiento se celebran muchos conciertos y festivales, como el Festival de Jazz de Turín, con el que coincidimos en nuestro viaje y tanto nos gustó.


Mercado Porta Palazzo

Italia es un país en el que imperan los mercados al aire libre y el mercado de Porta Palazzo es uno de los más grandes e interesantes para visitar en Turín. Si vas un sábado encontrarás paradas de frutas, verduras y productos frescos y si lo visitas en domingo estará repleto de antigüedades, ropa y objetos de lo más curioso, un poco al estilo del mercado de Els Encants Vells de Barcelona.


El Santo Sudario de Turín

También conocido como la Síndone de Turín o el Santo Sudario, es una sábana de lino donde supuestamente (no está comprobado científicamente) aparecen marcas de una imagen humana sufridas en una crucifixión. Se cree que es la tela que se colocó sobre el cuerpo de Jesucristo en el momento de su entierro. Se encuentra dentro de la catedral de San Juan Baptista y cada año recibe miles de visitas de creyentes, no solo de territorio italiano, sino de todo el mundo. Ver el Santo Sudario no es tan fácil, ya que normalmente solo está a la vista el arcón que lo contiene (y por tan el Santo Sudario no se ve). Tan solo se puede ver en contadas ocasiones, cuando el Papa decide llevar a cabo las "ostensiones públicas". Nosotros tuvimos la gran suerte que Massimo (nuestro amigo de Turín) nos avisó de los días se podía ver y pudimos hacer coincidir nuestra visita. A pesar de que no sabemos si es cierto o no que si es una sábana sagrada, tan solo de ver las colas kilomètriques para verlo y vivir la devoción de la gente nos impactó muchísimo.


El Museu Egipcio

Visitar este museo es motivo más que suficiente para ir a Turín. Por su gran colección, el Museo Egipcio de Turín es uno de los museos egipcios más importantes del mundo. Nosotros no tuvimos tiempo de verlo y nos quedamos con las ganas, así que tenemos una visita pendiente a Turín. Si quieres información sobre su colección, horarios y precios de la entrada, puedes consultar la web del Museo Egipcio.

Por supuesto existen muchas más plazas, palacios, iglesias y museos de los que explicamos en este artículo. Lo ideal es que descubras por ti mismo/a la ciudad callejeando, ¡a nosotros nos encanta!

Alrededores de Turín

Sin ir muy lejos del centro de la ciudad, también puedes encontrar lugares atractivos. Estos son los más conocidos:

Parque del Valentino

Con sus 4,2 hectáreas, el Parque del Valentino es el parque más grande y famoso de Turín, a tan solo 3 kilómetros del centro de la ciudad. Su enclave idóneo a la orilla del río Po hace que dar un paseo por allí pueda ser una velada muy agradable. De hecho hay mucha gente que suele pasar el día entero y se lleva su picnic, algo muy recomendable si dispones de varios días en la ciudad. Si tienes la suerte de que tu viaje sea en otoño, vas a poder disfrutar de los espectaculares ocres y marrones que hay en el parque en esa época.


Castello de Valentino

El Castillo de Valentino, situado a las riberas del río Po a unos 3 kilómetros de la ciudad de Turín, fue una de las residencias de los Saboya y des del 1997 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Hoy en día se puede visitar el primer y tercer sábado de cada mes (a las 10h o a las 11:30h). Aunque la visita es gratuita, se requiere hacer una reserva de 3,50€, que será reembolsada cuando vayas. Si tu viaje coincide con esos día de visita, te recomendamos que reserves para ver sus interiores; de lo contrario, siempre puedes acercarte y conformarte con verlo por fuera.


El Burgo Medieval

Es otro de los lugares que se encuentran en el gran Parque del Valentino. Se trata de una reproducción de varios castillos del Piamonte y del Valle Aosta. Fue construido en 1882 para albergar un museo de arquitectura de la Edad Media. Se puede acceder pagando los 3€ de entrada o simplemente ver sus exteriores gratuitamente.


Información útil para el viajero

¿Cómo ir del aeropuerto al centro de Turín?

La forma más barata (aunque no la más rápida) de llegar al centro es en tren, aunque funciona de 8h a 20h y tiene una frecuencia de unos 30 minutos entre semana y 1h el fin de semana. El billete cuesta 3€ y el tren llega hasta Torino Dora GTT. Desde allí hay que tomar otro transporte hasta el centro.

Otra opción es el autobús SADEM. Tiene 2 paradas: Torino Porta Susa (40 minutos) y Torino Porta Nova (45 minutos). La frecuencia de este autobús es de 15 minutos entre semana y cada 30 minutos los fines de semana. El precio del billete es de 6,50€.

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viernes, 7 de septiembre de 2018

Qué ver en Dubai en un día


Dubai es una ciudad fácilmente visitable haciendo escala para viajar a algún país asiático. La capital de los Emiratos Árabes Unidos destaca por ser la ciudad de los records: el edificio más alto del mundo, el centro comercial más grande del mundo, el único hotel de 7 estrellas que existe en el planeta…Sus monumentales rascacielos contrastando con la llanura polvorosa del desierto, sus espectaculares centros comerciales de lujo similares a mega-ciudades, sus antiguos zocos de ropa y especias hacen de Dubai una capital dedicada en gran medida al ocio. De camino a Irán (nuestro segundo viaje a Irán, esta vez con bebé), aprovechamos la escala a Dubai para visitarla en un día, tiempo suficiente para ver lo más importante.

Si tienes la oportunidad de hacer escala en la ciudad y dispones de uno o dos días (mucho mejor), no dejes de perder la ocasión de visitarla. Te sorprenderá sin duda. Estos son los lugares imprescindibles que ver en Dubai en un día (o dos):


Burj Khalifa

Solo por visitar este rascacielos ya vale la pena hacer escala en Dubai. Se trata de uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Es, ni menos, del edificio más alto del mundo. Sus 830 metros de altura son una maravilla de la arquitectura moderna que, con su diseño futurista en forma de pirámide esbelta y escalonada y color acero contrastan con el paisaje de desierto marrón del país.

Todo lo que hace referencia a su construcción son números de récord: construido en sólo 6 años por 13.000 operarios que trabajaban día y noche, unos fundamentos de 50 m de profundidad, los paneles de vidrio de su fachada ocupan 142.000 m2...Lo que poca gente sabe es que este edificio inicialmente estaba pensado para construirlo en Australia pero que finalmente, y modificando su diseño, acabó siendo construido en Dubai.

Es posible subir a la torre de observación de la planta 148 (el punto más alto visitable), desde donde hay unas vistas de la ciudad y el desierto de fondo por 500 AED (120€) o 400 AED reservando por Internet. Unos precios bastante elevados para los visitantes. Pero también hay otra opción más asequible a todos los bolsillos: subir a la planta 124 cuesta entre 125 y 150 AED (unos 33 €), con entrada gratuita para menores de 4 años. Nosotros escogimos la segunda opción y pudimos disfrutar de unas vistas magníficas; Ivet, tan pequeñita (con tan solo 19 meses) se la veía todavía más minúscula si cabe desde estas alturas.




Dubai Mall y el Aquarium

En Dubai los centros comercial son de otra dimensión. Por ello, aunque no somos unos amantes de estos lugares, cabe decir que vale mucho la pena visitar el Dubai Mall, el centro comercial más grande del mundo. Sus 1200 tiendas son una atracción por si solas donde puedes pasar todas las horas que te apetezcan. Entrar en Dubai Mall es ya de por si es una experiencia agradable, ya que el aire acondicionado de todo el recinto te va a parecer un oasis en el desierto (nunca mejor dicho). Las temperaturas en Dubai son muy altas todo el año, por ello es muy habitual que los habitantes y visitantes pasen su tiempo libre en uno de los muchos centros comerciales de la ciudad, donde se puede encontrar prácticamente de todo: tiendas de ropa y calzado, joyerías, relojerías, cafeterías, restaurantes, parques, cines...Además, todo minuciosamente envuelto de una aurea de lujo donde los bolsillos más exigentes pueden encontrar cualquier capricho.


Dentro del Dubai Mall se encuentra el Dubai Aquarium, el acuario más grande del mundo. Desde fuera se puede ver una gran parte de este con sus especies más características, como los tiburones.


Dubai Fountain

A los pies del Burj Khalifa, situada en la planta -1 exterior del Dubai Mall, se encuentra la Dubai Fountain, un espacio donde cada día a las 18:00 (o las 19:00, dependiendo de la época del año), se hace un espectáculo de luz y sonido al ritmo del agua de sus muchas fuentes. Es recomendable llegar una media hora antes para coger un buen sitio. El espectáculo vale mucho la pena.


Bur Dubai: Al Bastakiya

Dubai, además de ser una ciudad de rascacielos, también tiene un pasado. En el barrio de Al Bastakiya (el Bur Dubai) nos trasladamos al siglo XIX, cuando ricos mercaderes construyeron sus casas señoriales. Muchos de estos hombres de fortuna provenían de Irán, es por ello que encontramos las típicas torres de viento iraníes. ¿Preciosas, verdad?


Puerto de Dubai (Dubai creek)

Es uno de los lugares más auténticos que todavía se mantienen en Dubai. Aunque suele ser una zona que queda a desmano, lejos de los atractivos más turísticos, a nosotros nos gustó verlo, porque te enseña la parte más realista de la clase trabajadora de la ciudad. Se puede ver el vaivén de idas y venidas de los trabajadores del puerto con sus mercaderías, así como barcos al estilo más antiguo.


Burj Al Arab

El único hotel de 7 estrellas del mundo, con forma de vela, es el principal icono de Dubai (aparte del Burj Khalifa). Se suele decir que no existen hoteles de más de 5 estrellas, pero curiosamente a este le pusieron 7 estrellas por ser el sumum de superlujo de los hoteles. La habitación más económica cuesta 1800€ la noche, así que ya te puedes imaginar lo que cuesta un café… Aunque no se pueda entrar, vale la pena verlo por fuera. Desde la playa es un buen lugar para divisar el skyline de Dubai con la silueta de fondo del Burj Al Arab. 



Emirates Mall y su pista de esquí

Si por una cosa destaca Dubai es por ser una de las ciudades donde hay más excentricidades y el Emirates Mall cumple con una de ellas. En uno de los centros comerciales más lujoso de Dubai se encontramos una pista de esquí, donde cualquiera puede practicar este deporte hivernal cuando le apetezca. Son 400 metros de pista con 5 recorridos y con una altura de 85 metros para hacer descensos. ¿Te imaginabas encontrar esto en un lugar donde la temperatura exterior puede llegar a los 45C? ¡En Dubai todo es posible!


Palm Jumeirah: Hotel Atlantis y Aquaventure Park

Este conjunto de 17 islas artificiales en forma de palmera (vistas desde el cielo) en un terreno ganado al mar es uno de los proyectos más impresionantes de casas unifamiliares creados por el hombre. El tronco de la palmera es una vía de tren hasta donde se llegan a las casas y al final hay un terreno en forma de cículo donde se encuentra el Hotel Atlantis (un hotel de lujo, por supuesto) y Aquaventure Park, un parque con muchas atracciones, acuario y todo tipo de restaurantes y lugares para el ocio. Es uno de los lugares donde no es extrañño ver algún que otro famoso.

Por falta de tiempo, nosotros no visitamos este hotel, pero estamos seguros que si hacemos una segunda visita a Dubai será una de nuestras prioridades.


Información útil para el viajero

- Es recomendable que tu escala en Dubai sea de un mínimo 7 horas para tener tiempo de ver algunos de los puntos más importantes de la ciudad y volver al aeropuerto. Los ciudadanos de países de la Unión Europea no necesitan visado para entrar al país, así que no tienes que preocuparte por la documentación. Con el pasaporte es más que suficiente

- Si vuelas con Emirates y tu escalera tiene una duración de entre 8 y 24 horas, estás de suerte: la compañía aérea te ofrece alojamiento, comer y transporte gratuito. Sí, sí, lo has leído bien: te paga la noche de hotel. Consulta las condiciones en Dubai Connect.

- Para moverte por tu cuenta, considera que el metro conecta algunos de los puntos más importantes con el aeropuerto. El trayecto entre el aeropuerto y el Burj Khalifa tiene una duración aproximada de media hora. Los taxis tampoco son caros.

- Si dispones de 3 días para estar en Dubai, lo ideal es dedicar un día al Emirato de Abu Dhabi, donde destacan la mezquita Sheikh Zayed (la tercera más grande del mundo) y el parque temático Ferrari World.

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martes, 28 de agosto de 2018

10 visitas para conocer el sultanato de Brunéi


Brunéi es una rareza del continente asiático. Con poco más de 400.000 habitantes y una superficie menor a la provincia de Girona, este pequeño país es el 5o del mundo de ingresos per cápita gracias a sus reservas de petroleo y gas. Aunque su índice de bienestar sea también el segundo más alto de Asia, la mayor parte de la riqueza la concentra una única persona: el sultán Haji Hassanal Bolkiah, amo y señor del sultanato. Su fortuna aglutina 22.000 millones de dólares, ingresando 117 US$ cada segundo que pasa, producto de la explotación de sus reservas naturales.

Las excepcionalidades de este pequeño país y la singularidad de su sultán, siempre habían hecho que desde la distancia viéramos Brunéi como un estado que pertenecía al cuento de las mil y una noches, más que como algo real. Así que la curiosidad y ganas de conocer con nuestros propios ojos, hizo que desde el primer momento este sultanato fuera un firme candidato para incluir en nuestra ruta por Borneo. Al indagar algo más y comprobar que justamente podía coincidir las fechas de nuestro viaje con la celebración multitudinaria del aniversario del sultán, acabó desvaneciendo todas nuestras dudas: ¡manos a la obra, hacia Brunéi!




Lo primero que tenemos que decir de nuestra experiencia es que nos ha sorprendido ver cuánta devoción existe por el sultán. La sensación es que el pueblo está contento con él. Nuestra percepción es que los habitantes de Brunéi lo tienen idolatrado y a diferencia otros países totalitarios no hemos encontrado en nadie que hable mal de su líder. No creemos que estas opiniones sean condicionadas: hay que considerar que en Brunéi la sanidad y la educación son de calidad y gratuitas, sus habitantes tienen derecho a vivienda y el gas es gratuito. La estabilidad, la seguridad y el hecho de tener unos mínimos de calidad de vida son hechos muy valorados, tanto por sus ciudadanos como por los inmigrantes que viven. Por otro lado, hay que considerar que estamos en una monarquía absoluta donde los partidos políticos tienen un papel marginal, asímismo la legislación está marcada por la sharia, que entre otros prohíbe alcohol y tabaco y persigue la homosexualidad.

Durante los cuatro días que estuvimos en Brunéi nos dedicamos básicamente a observar, escuchar y compartir con la gente local sus puntos de ocio, sin apenas movernos de Bandar Seri Begawan, la tranquila capital del país. Pero evidentemente también hemos tenido tiempo (de sobra) para hacer turismo, así que a continuación os mostramos los que para nosotros son los 10 principales atractivos de Brunéi:

1. La mezquita de Omar Ali Saifuddien

Rodeada de un lago artificial en el cual se refleja, esta mezquita de una belleza singular es sin duda el edificio emblemático de Brunéi. Sus paredes están recubiertas de mármol traído expresamente desde Italia, las lámparas de araña provienen de Inglaterra y las alfombras que cubren el suelo fueron hechas artesanalmente en Arabia Saudí. Su cúpula principal está cubierta de pan de oro y su minarete, de 52 m, es la estructura más alta del centro de Bandar Seri Begawan. En el lago, una réplica en piedra de una barcaza real del s. XIV sirve también de perfecto mirador.

Esta mezquita y los parques adyacentes son uno de los espacios preferidos de familias y parejas para salir a pasear, sobre todo cuando ya cae el solo.




2. La gran mezquita de Brunéi

La mezquita de Jame'Asr Hassanil Bolkiah fue inaugurada al 1992 para conmemorar los 25 años de reinado del actual sultán. Como que este es el 29eno de su dinastía, el complejo está decorado con 29 cúpulas doradas en su honor.

Con capacidad para 5000 personas, es la mezquita más grande del país y, al igual que todo lo que está relacionado con el sultán, el lujo acompaña cualquier detalle del edificio. Dispone de una entrada propia para la familia real que se identifica por sus escaleras mecánicas. ¡Justo cuando estábamos tuvimos la fortuna de coincidir con la salida del sultán y la esposa!




3. Kampong Ayer, el pasado vivo de Brunéi

En Bandar Seri Begawan el río separa el Brunéi moderno del Brunéi tradicional. La ciudad de cemento opulenta a un lado y las coloridas casas de madera en la otra. Tierra firme versus estructuras que sobresalen del agua aguantándose sobre pivotes.

Kampong Ayer fue fundada hace más de mil años y llegó a acumular la mitad de población del país. Los mercaderes del siglo XVI la denominaron la Venecia del este, un apodo seguramente exagerado pero que da idea del tamaño de este asentamiento formado por 42 aldeas. Hoy ya "solo" viven unas 30.000 personas, suficientes para considerar Kampong Ayer la población acuática más grande del mundo.




4. El Mercado de campesinos de Kianggeh

Es un mercado pequeño y sin duda se pueden encontrar varios mejores en todo Asia, pero su visita es recomendable para observar la vida cotidiana de los habitantes de la capital y conocer sobre los alimentos y gastronomía local.




5. El Mercado nocturno del centro de Badar Seri Begawan

Al igual que el mercado de Kainggeh, el mercado nocturno de la capital es un buen lugar para ver como respira la vida local. Centenares de puestecillos de comida y de ferias ocupan las calles adyacentes en el Parque Taman Haji Sir Muda Omar Ali Saifuddien y hacen las delicias de los paseantes a muy buen precio.
Hay que considerar que al atardecer, cuando las temperaturas bajan un poco y el bochorno no es tan extenuante, es cuando la gente sale a la calle. Diríamos también que este es el principal lugar de diversión local.



6. Los Manglares del Río Brunéi

No hay que irse muy lejos de la capital para encontrar el Brunéi más salvaje. Pasados los confines de Kampong Ayer y a no más de 10 minutos en barca río arriba desde la capital, los manglares y la densa selva ocupan cada palmo de tierra. Es increíblemente más fácil ver aquí los monos narigudos que en los parques nacionales de Malasia (nosotros después de 3 horas de ruta sólo vimos un ejemplar en el Parque Nacional de Bako y en cambio aquí vimos un par de decenas en tan solo media hora). También pudimos observar un par de cocodrilos que, al parecer, suele ser habitual que estén en el río muy cerca de la ciudad.




7. El Palacio del Sultán

El patrimonio del sultán de Brunéi es 36 veces más grande que el de la reina Isabel II y, después de la ciudad prohibida la Beijing, el palacio donde vive es la residencia real más grande del mundo. El Istana Nurul Iman (así se llama oficialmente el palacio) cuenta con 1788 habitaciones y una sala para banquetes para 3000 invitados, acabada en una cúpula bañada en oro. El garaje aloja su colección de 5000 coches de lujo, entre los cuales destacan los Roll Royce, marca de la que la familia compra la mitad de su producción anual.

Por desgracia del visitante, el palacio está cerrado al público la mayor parte del año, únicamente abriéndose durante tres días al final del Ramadán. El resto del año quien quiera ver algo, se tendrá que conformar observando desde la distancia su cúpula y alguno de sus muros desde el río Brunéi o Kampong Ayer (este fue nuestro caso).



8. El Museo Royal Regalia

¿Te has planteado alguna vez qué se le puede regalar a uno de los señores más ricos del mundo? Sin duda debe de de ser todo un reto considerando que cualquier cosa que le apetezca se lo puede comprar sin problema...

La respuesta a esta pregunta tiene respuesta en este museo, que acumula los regalos que el Sultán ha ido recibiendo de mandatarios de todo el mundo, diplomáticos y súbditos locales le han ido obsequiando a lo largo de su mandato. Sin duda es un museo curioso que, además, tiene expuestas dos espectaculares carrozas utilizadas por el sultán en algunos de los momentos más importantes de la historia reciente del país.




9. La Fiesta de aniversario del Sultán

No es exactamente un lugar para visitar pero sí una efeméride lo suficiente importante para considerarla en este listado: si viajas en verano a Brunéi, por poco que puedas haz coincidir tu estancia con el 15 de julio. Este día es el aniversario de Sultán y, como puedes suponer, es celebrado con magnificencia y pomposidad.

A primera hora de la mañana el centro de Bandar Seri Begawan se llena de gente vestida con sus mejores galas para seguir los actos de celebración. Y, a partir de las 8 de la mañana: desfile militar, música y 21 cañonazos ceremoniales en honor al sultán. Posteriormente la fiesta privada empieza en palacio, pero en la ciudad la gente también aprovecha que es día festivo para salir con amigos y familia. El día acaba con un castillo de fuegos artificiales en el palacio de Sultán que se pueden ver desde la orilla del río o la mezquita de Omar Ali Saifuddien.





10. El Parque Nacional de Ulu Temburong

Finalmente, y ya fuera de la capital, hay que destacar el Parque Nacional de Ulu Temburong. El acceso es en barca y la zona visitable es limita a sólo 1 km2 de los 500 km2 protegidos, el resto del parque se mantiene intacto y se reserva solo a científicos para que puedan estudiar las -por ejemplo- más de 400 especies de mariposas que viven. La principal atracción es su pasarela de aluminio que, a 60 metros de altura, permite pasear por encima de los árboles y tener unas grandes vistas.

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Información práctica para el viajero

En comparación a sus países vecinos, Brunéi no es un país barato, pero tampoco consideramos que sea excesivamente caro: el nivel de precios se asemeja más a Singapur que no a Malasia o Indonesia.
Cómo llegar: Bandar Seri Begawan tiene conexión aérea con varias ciudades del sudeste asiático, vuelan también compañías aéreas lowcost com Air Asia. Desde Borneo la vía más barata es la terrestre, nosotros volamos desde Kuching a Miri (la ciudad malaya que hace frontera) y desde allí en autobús hasta Bandar Seri Begawan en un trayecto de 3 horas con la compañía PHLS Express, la única que hace este trayecto (el billete cuesta 12 €).

Cómo moverse: La mayoría de los lugares que hemos citado son accesibles a pie desde el centro de la ciudad de Bandar Seri Begawan. En la capital, únicamente la mezquita de Omar Ali Saifuddien queda alejada, pero se puede llegar en autobús núm. 1: el precio del billete no llega a 1 €. Por menos de 1 € se puede atravesar también el río Brunéi para llegar a Kampong Ayer. Los barqueros ofrecen en el extranjero una excursión en la que, durante hora y media, te llevan por los canales del poblado flotante y río arriba para ver los manglares y su fauna (cocodrilos y monos narigudos), pasando también por el palacio del sultán. Hay que negociar el precio, nosotros pagamos el equivalente a 26 € por la barca entera (cuanto más gente seáis y hasta un máximo de 7-8 personas, más económico suele ser).

Alojamiento: Al no haber prácticamente turismo la oferta de hoteles es limitada también. Nosotros nos alojamos en el Jubilee Hotel, céntrico y del más barato que encontramos: 30 € la noche por una habitación doble con baño privado. También existe la opción de hacer couchsurfing, pero nosotros no encontramos anfitriones para nuestras fechas.

Comida: Por la noche la mejor opción, por ambiente y precio, son los mercados nocturnos (2-3 € por persona). Hay también numerosos restaurantes y la oferta es variada. Además de los mercados, la gente local es muy asidua también a las cadenas de comida rápida.

Entrada a las atracciones: La entrada es gratuita, no se paga ni en las mezquitas ni en el museo Royal Regalía. Las mezquitas son visitables para los no musulmanes (dejan un cobertor para el cuerpo en la entrada), siempre que no sea a la hora de la plegaria.




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