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lunes, 12 de febrero de 2018

Nicaragua: León y el norte


Viaje a Nicaragua

Ruta 2a parte del viaje: El Norte: Estelí-Parque Miraflor-San Rafael del Norte-Matagalpa/León-Playa Jiquilillo-Las Peñitas
Día 12: Parque Miraflor
Día 13: San Rafael del Norte
Día 14: Matagalpa
Día 15, 16,17: León
Día 18, 19: Playa Jiquilillo
Día 20: Las Peñitas

León

León es la otra ciudad colonial, la rival de Granada por la capitalidad de Nicaragua que acabará con compromiso de Managua el 1856. Es una ciudad de estudiantes, más enérgica y liberal que su rival, las noches son ruidosas y, si no pensáis uniros a la fiesta, se tiene que vigilar que vuestro hotel no esté cerca de ningún bar. Auqnue, si hay una victoria del club local de béisbol Leones de León, todas las precauciones serán insuficientes. Además suenan sirenas de ataques aéreos cada día a las 7 y el mediodía. Preguntando, nos dijeron que son de cuando León era el centro de producción de algodón de Nicaragua. Así la sirena de las 7 indicaba el comienzo de la jornada laboral y la de las 12 la siesta.

También destaca por ser una ciudad religiosa, hay más de 16 iglesias y con una oferta cultural sorprendente para sus menos de 200.000 habitantes. León marca el principio de la zona tradicionalmente revolucionaria de Nicaragua y para adentraros en la historia convulsa y apasionante, una multitud de murales y el Museo de La Revolución os harán de guías.



¿Qué hacer en Léon?

Con el apodo de “La Ciudad de las Iglesias”, hay gran cantidad para descubrir y explorar, más allá de la Basílica Catedral de la Asunción de León donde está enterrado el poeta nicaragüense Ruben Darío. Ante la basílica, encontraréis el Parque Ruben Darío donde descansar y tomar algo mientras observamos las escenas cotidianas que pasan a nuestro alrededor. También ante el parque, encontraréis el Museo de la Revolución, inolvidable. Tan solo pasar por la puerta un grupo de gente mayor te dan efusivamente la bienvenida. Ellos, los revolucionarios que vivieron de primera mano la Revolución Sandinista, son los guías de una visita apasionante.


Os llevarán hasta el tejado del museo y señalarán a las fotografías expuestas por sus amistades y ellos mismos. También alrededor de la iglesia encontraréis muchas puestos de comer por la calle, una opción más que recomendable para continuar descubriendo los numerosos murales que hay por toda ciudad. El museo más curioso es el Museo de Leyendas y Tradiciones, lleno de figuras de papel maixé explicando todas las vertientes de la cultura popular, gigantes y cuentos tradicionales. Pero incluso aquí, no deja de haber una parte política, porque el lugar donde se encuentra el museo es una antigua prisión y cada celda es también un espacio museístico donde se explican las torturas y los instrumentos utilizados.


Finalmente, no dejéis de visitar el Museo de Arte Fundación Ortiz Guardián, una extensa colección de arte, quizás la más importante de Centroamérica. La exposición está situada en una casa de estilo Creol restaurada el 2000 e incluye algunos Picasso, Miró y Chagall, pero la parte realmente interesante y novedosa es la de los artistas nicaragüenses y latinoamericanos.

Las Peñitas

Desde León las playas del Pacífico son muy accesibles. Por ejemplo, a tan sólo 20 minutos de León encontraréis la playa paradisíaca de Las Peñitas . Ideal para relajaros y comer pescado fresco. Nosotros fuimos hacia el final del viaje para coger fuerzas para volver. También se puede hacer surf y las olas más bajas hacen un entorno ideal por los principiantes.



Volcano boarding en el Cerro Negro

El volcano boarding es un deporte de aventura que consiste en bajar de un volcán en un trineo. Se pueden llegar a velocidades hasta 30 km/h. Curiosamente, sólo se puede hacer en un lugar del mundo: en Cerro Negro. En León hay muchas agencias que ofrecen varias visitas y os proporcionarán el material necesario: gafas protectoras, un pañuelo para tapar la boca, guantes y una rana que os hará asemejaros a un luchador de sumo. Todo esto es imprescindible porque el volcano boarding es un deporte de riesgo pero que nadie se asuste ya que que se puede frenar fácilmente.

El Norte

Si León y Granada hace años que se encuentran a las guías de viaje, adentrandoos en el norte es una buen amanera de salir de las zonas más turísticas. ¡Pero eso no quiere decir que no haya nada a hacer! Con el chicken bus podemos descubrir pueblos apasionantes, donde el arte pictórico está muy extendido en zonas rodeadas de una naturaleza privilegiada.

Estelí 

Es una ciudad universitaria y muy urbana, bastión de los sandinistas revolucionarios. Esto se plasma en los múltiples murales. También un buen lugar donde pasar un día para probar el sus quesos y visitar la Catedral. Auqneu el valor más seguro son las montañas que se encuentran en la zona. Especialmente el Area Protegida Miraflor, medio reserva natural medio granjas rurales.

No es de fácil acceso pero hay un chicken bus y la única opción de alojamiento es con la gente local. La zona ofrece mucha variedad de excursiones y estancias con familias locales. Es importante saber que algunos propietarios de granjas hacen pagar para pasar por sus propiedades; no es muy caro pero no está incluido en el precio de la caminata, así que se tiene que llevar efectivo encima. Ir con guía es muy recomendable porque los caminos están poco marcados, para apreciar su biodiversidad. En las tres zonas climáticas diferentes hay cascadas, 200 especies orquídeas y 307 pájaros, plantaciones de café, monos y muchas granjas colectivas.


Nosotros escogimos quedarnos una noche para poder disfrutar con más tiempo de una caminata y conversaciones con la familia sobre la historia de Nicaragua y sus ideas sobre las granjas colectivas y protección medioambiental.

Volviendo hacia Granada se acaba un viaje donde hemos visto mucho más de lo que pensábamos. Aunque han sido tres semanas muy intensas nos hemos quedado con las ganas de ver algunas zonas, sobre todo la costa Atlántica y las Corn Islands. Pero en fin, se dejan cosas a visitar para así estar seguros de volver algún día. ¡Hasta la vista!


Otros artículos sobre Nicaragua de Aina:
  • Guia práctica para viajar a Nicaragua
  • Nicaragua: Granada e isla Ometepe
  • _________________________________________________________________
    El viaje de Colombia, hace 5 años, fue solo un prólogo de un nuevo trayecto personal. Pude volver al año siguiente, más tarde descubrir el Sudeste asiático y Japón y vivir por mi cuenta en Oriente Medio. Poco a poco voy escribiendo mi cuaderno de bitácora. Ahora, con mi familia, volvemos al continente americano para visitar Nicaragua. Nos une el interés por viajar de manera autónoma y descubrir espacios que todavía guardan su autenticidad. Aina nos explica su viaje a Nicaragua en Quaderns de bitàcola - Enric y Celia


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jueves, 8 de febrero de 2018

Nicaragua: Granada e isla Ometepe


Viaje a Nicaragua

Ruta 1a part del viatge: Granada- Illes Ometepe- sur de la costa Pacífica- Guasacate.
Día 2, 3: Granada
Día 4,5,6: Ometepe
Día 7: Playa Guasacate
Día 8, 9, 10, 11: El Astillero

Granada

Granada es la ciudad donde apreciar la arquitectura colonial por excelencia. Sus habitantes están muy orgullosos y, por esa razón hoy en día siguen respetando normas muy estrictas en cuanto a construcciones y restauraciones dentro del perímetro del casco antiguo preservando una atmósfera encantadora.

Detrás sus fachadas se esconde una historia apasionante: la ciudad fue fundada en 1524 por Francisco Fernández de Córdoba, lo que hace de ella la ciudad más antigua de América continental. La conciencia de superioridad de los conquistadores españoles respecto a los indios impuso ciertas normas arquitectónicas como las calles en cuadrícula y antiguas casas coloniales con frondosos patios interiores donde confluyen todas las habitaciones, pero aún así se observa una cierta mezcla con el estilo indígena.



Granada guanya en importància tan bon punt es descobreix que el llac de Cocibolca és navegable fins el mar, ideal per comerciar amb la resta d'Amèrica i la llunyana Europa. Un benefici que també és una feblesa, essent una ciutat particularment vulnerable a atacs, dels quals va ser víctima repetides vegades.

William Walker, un nombre famoso en Nicaragua, fue un filibustero americano que en su afán de proclamarse presidente de América central quemará Granada en el 1856. Dejó la inscripción «Aquí estaba Granada», pero la ciudad revivió de sus cenizas y siguió luchando por la hegemonía dentro de Nicaragua desde una posición conservadora. Mantiene una rivalidad histórica, que hoy en día se plasma sobre todo en competiciones deportivas, con la ciudad de León , la otra ciudad del país con un destacado patrimonio colonial. También es una buena base de campamento que permite muchas excursiones diarias.



¿Qué hacer en Granada?

Pasear y dejar sorprenderse por los colores ocres de las fachadas, los patios interiores y el innegable carácter de la ciudad. Imprescindibles, la Avenida de la Calzada. Una zona peatonal, agradable y limpia, a pesar de que menos auténtica. Se encuentran numerosos restaurantes y operadores turísticos donde se pueden contratar los posibles tours que hay por los alrededores de la ciudad. También nos tenemos que acercar a La Catedral Iglesia Guadalupe que podréis observar desde casi todo el casco antiguo. Reconocible por su vibrante color amarillo, fue construida en el 1583 y destruida varías veces; la actual es del 1915. Justo delante la iglesia podéis descansar en el Parque Central, donde encontraréis numerosos bancos y siempre mucha animación. A la salida del casco antiguo, se puede pasear por el mercado.

Alrededor de Granada se encuentra el lago de Cocibolca que tiene la particularidad de tener numerosas islas- un total de 365- y de ser el único lago de agua dulce del mundo con tiburones. El tour ofrecido por varios operadores nos permite navegar entre islas mayoritariamente privadas, pararse para saludar monos y visitar un lugar muy estratégico: la Fortaleza de San Pablo construida sobre la Isla Castillo con objeto de proteger la ciudad de los ataques de los piratas. Ahora es un buen lugar desde donde observar el atardecer bajo la mirada atenta del volcán Mombacho.



Isla Ometepe

En medio del lago de Nicaragua, se encuentra un isla formada por dos volcanes: Concepción y el Madera. La Isla Ometepe (en Nahuatl: dos montañas) es una etapa imprescindible en una visita en Nicaragua. Vivir por unos días en un paisaje idílico, donde los horarios de bus son imprevisibles, muchos rincones para descubrir a pie, en moto o bicicleta y playas donde estirarse. El ascenso a los volcanes es una excursión recomendada pero dura que dejamos de lado, porque uno de los miembros de nuestra expedición se había torcido el pie. Hay que tener en cuenta que es obligatorio contratar un guía porque numerosos turistas se han perdido.

Por otro lado, recordaremos siempre la experiencia de vivir una erupción, desde dentro. El temblor de la tierra durante la noche y el agua bajando por las vertientes del volcán a primera luz.



Otros artículos sobre Nicaragua de Aina:
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El viaje de Colombia, hace 5 años, fue solo un prólogo de un nuevo trayecto personal. Pude volver al año siguiente, más tarde descubrir el Sudeste asiático y Japón y vivir por mi cuenta en Oriente Medio. Poco a poco voy escribiendo mi cuaderno de bitácora. Ahora, con mi familia, volvemos al continente americano para visitar Nicaragua. Nos une el interés por viajar de manera autónoma y descubrir espacios que todavía guardan su autenticidad.
Aina nos explica su viaje a Nicaragua en Quaderns de bitàcola - Enric y Celia


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miércoles, 31 de enero de 2018

Guía práctica para viajar a Nicaragua


Buscamos de nuevo el mapa de Nicaragua. Compartiendo frontera, al sur, con Costa Rica, y al norte, con Honduras, se encuentra este secreto ta bien guardado. Y… ¿porqué un secreto? Ciudades coloniales, volcanes, turismo de aventura, la costa Atlántica y Pacífica, mucha historia, una multitud de murales y, hay que añadir, muchas ganas de acoger y un optimismo hacia el futuro que hacen de Nicaragua un viaje inolvidable. ¡Nos vamos de viaje!




Datos básicos de mi viaje a Nicaragua

Viaje en familia en agosto de 2017
Ruta: Granada- Illes Ometepe- sur de la costa Pacífica: Guasacate, El Norte: El Astillero- Estelí- Matagalpa- León- Norte de la Costa Pacífica: Jiquilillo, Las Peñitas- Granada
Duración: 21 días
Presupuesto aproximado (pp): Vuelos internacionales: 700 dólares (i/v)
Ida: Barcelona- Frankfurt- Houston- Managua
Vuelta: Managua- Miami- Frankfurt- Barcelona
Gastos diarios (alojamiento, comida, desplazamiento) por persona y día: 20 dólares (sin contar actividades extraordinarias).



1. Antes de salir

1.1. Mejor época para viajar a Nicaragua

Fuimos en agosto 2017, por ser la única posibilidad de cuadrar los cuatro calendarios familiares. No es la mejor temporada para visitar el país (que es más bien entre noviembre y abril), ya que que empieza la temporada de lluvias. Aún así, la climatología nos respetó, las grandes lluvias y los huracanes llegarían más tarde. Salimos de Barcelona con una hoja de ruta abierta. Queríamos conocer el país y su gente al ritmo que fuera marcando la experiencia. A medio viaje, visto el tiempo que invertíamos al desplazarnos, al disfrutar de cada estancia, optamos para no visitar la zona caribeña ni el Suroeste del país.

Ese será otro viaje. La mejor excusa para volver, la Nicaragua que vive al lado del Atlántico se merece un nuevo proyecto.

1.2. Documentación

Una estancia inferior a 90 días en el país no requiere ningún visado, con el pasaporte es suficiente. Eso sí, debe tener un mínimo de 6 meses de validez. No obstante, las cosas se complican si se hace tránsito en Estados Unidos. En estos últimos tiempos, aunque Estados Unidos no sea el destino final, se tiene que pedir el permiso ESTA. En el caso de viajar en familia, se debe tramitar un ESTA por persona. Os recomiendo que os informéis bien y con antelación. Además, si se entra a Nicaragua desde los Estados Unidos, se aplica una tasa de 10 dólares. No hay ninguna tasa a la salida del país.

1.3.Diferencia horaria

La diferencia horaria es de siete horas menos en verano. Nuestro jet lag fue considerable, las más de veinte horas de viaje, con dos escaleras muy ajustadas a los aeropuertos de Frankfurt y Houston habían hecho sus estragos. Hay que imponerse el horario de la zona horaria, ir a dormir cuando toca y evitar las siestas.

2. Alojamiento

Viajar en una familia de cuatro facilita las cosas, ya que hay mucha oferta de habitaciones con cuatro camas sencillas, dos camas de matrimonio o una de cada.
Para gestionar el cansancio, fuimos alternando entre hostels más sencillos donde la comodidad es compensada por la disponibilidad de conversación de los otros viajeros y hoteles donde hay más privacidad y, a veces, piscina.

También es buena idea dormir a lugares más cómodas y tranquilos (vigilar que no haya demasiados bares al lado si no se quiere participar en la fiesta) mientras nos recuperamos y rebajar la auto-exigencia en términos de visitas. Si se viaja en grupo, tener paciencia los unos con los otros, que todo el mundo está más sensible. Por suerte, no hay que hacer reservas con mucha antelación.

Una última recomendación: Booking es un buen aliado, pero tuvimos una muy mala experiencia, ya que después de reservar una oferta de hotel en esta web nos dijeron que era un error y nos obligaron a pagar un precio superior. Por eso os aconsejo mucha atención con los precios excesivamente bajos y en caso de problema denunciar los hechos al servicio cliente de Booking.


3. Transporte

Autobús: Nos movimos principalmente con los llamados “chickenbus” que, debido a que son importados de Estados Unidos, son los típicos de color amarillo que asociamos a las escuelas. El precio cambia según las distancias y las paradas (servicio EXPRESS) pero, a pesar de que no es un servicio público, está regulado por el gobierno. Sinceramente no son el colmo de la comodidad, sobre todo si no se encuentra lugar para sentarse. Además, a cada parada pasan por el estrecho pasillo un montón de vendedores ambulantes. Aún así es una opción muy recomendable, no sólo por el ahorro que supone sino también por la facilidad de establecer conversación. Para coger un chickenbus, sólo hay que situarse a la acera de la carretera/el camino. Ahora bien, averiguar los horarios es a menudo complicado. Hay que tener en cuenta que los domingos la frecuencia de los buses se reduce muchísimo y que en algunas zonas rurales no hay ningún servicio.


Mini-bus: Más cómodos que los anteriores, son camionetas que hacen menos paradas y no aceptan vendedores ambulantes en el interior. La silla está asegurada pero hay que tener presente que puede ser una silla plegable en medio de un pequeño agujero entre asientos.

Taxis: Los taxistas acostumbran a perseguir los turistas y hay que tener cuidado y negociar antes de subir porque los precios son muy a menudo abusivos. Aunque son un buen recurso si vamos justos de tiempo.

Barco/Ferry: Algunos trayectos se tienen que realizar forzosamente por medio acuático como la ida en la isla de Ometepe, las islas Solentimane o San Carlos.

Auto-stop: En las zonas más aisladas es fuerza habitual y acabas viajando detrás de una camioneta abierta llena de ladrillos, gallinas, abono...

4. Comunicación con la familia

A excepción de un hotel a la costa pacífica, todos los hoteles y hostales en los que hemos estado tenían conexión wifi.

5. Alimentación

La gastronomía nicaragüenca está basada en el producto de proximidad y es una mezcla entre la cocina criolla, española e indígena. Su interés principal rae en que es una cocina muy tradicional y por lo tanto vuestro viaje puede ser la ocasión única para adentrarse. No destaca por su diversidad, pero preguntando con tiempo puedes encontrar lugares que te sorprendan más allá del gallopinto (mezcla de arroz y judías rojas). Una comida en la calle, en un comedor local o en restaurante sencillo os puede costar entre 2 y 8 dólares. A excepción de los comedores por estudiantes de León, es habitual esperar 1/2 hora o incluso una hora.

Si os gustan los zumos de fruta disfrutaréis mucho, pero pedís poco o nada de azúcar porque acostumbran a poner mucho.


6. Salud

Vacunas: Es una cuestión a considerar dependiendo de las zonas que queráis visitar. Teníamos todas las vacunas recomendadas, es decir: contra el sarampión, la difteria y el tétanos. Para los menores es recomendable estar vacunado contra la tuberculosis. Es importante ir mucho con cuidado con los mosquitos por riesgo de Zika y, para evitar picaduras, hay que comprar un repelente tropical. De todos modos, la situación va cambiando y hay que informarse con antelación.

Seguro de viaje: Siempre que se hace un viaje largo fuera de la Unión Europea es imprescindible contratar un seguro. Este año, por primera vez, hemos contratado el seguro de la compañía aérea con la que viajábamos, ya que nos resultaba más económica.

Botiquín: Nada de especial que no se pueda encontrar allí, pero de todos modos, la crema solar y el repelente de mosquitos acabaron siendo imprescindibles. Si se va al Caribe hay que llevar medicamentos anti-malaria.

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domingo, 26 de marzo de 2017

Ecuador, la selva amazónica

De las experiencias que más me marcaron del viaje a Ecuador seguramente fueron la visita a la selva amazónica, en la zona del Cuyabeno. Gaby había reservado una estancia en unas de las cabañas. Viajamos de Quito a Lago Agrio en autobús y llegamos a las 4 de la madrugada al pueblo donde nos tenía que recoger una caravana. Teníamos que esperarnos en el hotel de Mario, pero hasta las 5 no nos dejaba entrar y Gaby utilizó aquello de "Venga amiguito, ¿No nos dejará aquí fuera a dos chicas solas como nosotras?" Y nos dejó entrar a sentarnos, mientras preparaba el desayuno y nosotros mirábamos un programa de mañanas donde cantaban la canción de "Todos los días sale el sol" de Bongo Botrako como carta de entrada y a mí me hizo mucha gracia.


Una furgoneta nos recogió y nos llevó al campo base, junto con dos chicas australianas y una pareja también de Australia. Una vez allí nos esperaban unas canoas y un recorrido con lluvia de la selva, mientras nuestro guía el Galo nos enseñaba los monos, los perezosos, el yellow headed titimonkey, que quiere decir "monos de cabeza amarilla". La gracia es que muchos animales tienen el nombre del mismo color que son. Los "dormilones", las mariposas de mil colores… nos explicaba que había vivido hasta los 10 años en una comunidad indígena hasta encontrar el trabajo de guía. Nuestra cabaña era espectacular, parecían casetas de la selva de la Pocahontas. Tienen mucho respeto por mantener la biodiversidad del lugar y el agua se aprovecha de la lluvia y a su vez utilizan energía solar. Todas las cabañas tenían ducha con agua caliente y lavabo, y en la cama había mosquiteras.


Había una zona común donde comíamos, y la verdad es que la comida estaba buenísima. A partir de entonces, compartimos la experiencia con un grupo de 8 personas más, una familia de franceses de la isla de Guadalupe de las Islas Medas y los 4 compañeros australianos de la furgoneta.


Vimos de todo. Tocamos serpientes, vimos y nos bañamos entre delfines, arañas gigantes, un caimám...Probamos hormigas con gusto a limón, termitas, fumamos de un palo de un árbol, nos pintamos con tallos y troncos naturales, vimos más monos que se movían en grupos de 80 o 90, hicimos el "tarzán" con lianas, hicimos kayak en una canoa y vimos puestas de sol impresionantes.

Una experiencia inolvidable y nunca mejor dicho, salvaje.




Para acabar, he hecho una lista con los imprescindibles (con los que me encontré) para ir a la selva:

- Antimosquitos
- Crema solar, gorra para el solo y gafas de sol
- Bañador
- Botas de agua (en algunas cabañas te las dejan)
- Chubasquero (en algunas cabañas también te dejan)
- Botella o cantimplora con agua
- Chancletas de agua (en la canoa se te mojan los pies sí o sí)
- Algo de dinero por si quieres comprar algo
- Libreta, boli y cámara
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"Viajo desde que era muy pequeña. Es una pasión de mis padres que hemos heredado toda la familia. Viajar me hace sentir libre, me encanta conocer a gente nueva y aprender y sorprenderme de lo que pueda pasar, sobre todo si es con gente autóctona del país o para visitar amistades que viven allí. Planifico el vuelo, el dinero, las fechas y el lugar donde dormir, pero para el resto me dejo llevar, todos los países me atraen y siempre procuro levantarme temprano e ir a dormir bien tarde cuando viajo." Núria es nuestra invitada del mes de marzo y le hemos cedido el blog para explicar su viaje en Ecuador. - Enric y Celia


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viernes, 17 de marzo de 2017

Ecuador. La comida, los volcanes y las cascadas.

Cuando viajas sola y conoces a alguien del país que te acompaña y te enseña rincones del lugar donde estás, eres una persona privilegiada porque puedes hacer una inmersión en la cultura del país mucho más plena. La familia de Gaby me acogió con los brazos abiertos y me enseñaron un montón de palabras y sabores que desconocía. Parece mentira que aunque todos hablábamos español, muchas veces me costaba seguir el hilo de la conversación si hablaban muy rápido entre ellos.
Visité la ciudad natal de Gaby, Ambato, y su madre nos preparó una súper comida típica de Ecuador: plátano frito (tienen muchos tipos de plátano), cangrejo, "encebollado" (sopa con cebolla y a veces carne que a menudo comen para pasar la resaca), y también unas palomitas que las mojabas en la salsa...


Durante los días que estuvimos en Ambato visitamos la ciudad e hicimos algunas excursiones. Una de las que me gustó más fue la visita a la ciudad turística de Baños, que se encuentra en un valle junto a una cascada y aguas termales y del volcán Tungurahua, todavía ahora activo. Allí probé varias comidas y descubrí la 'melcocha', que es una tira de azúcar de colores.


Alquilamos unas bicicletas e hicimos una ruta por el valle de Baños. El tiempo varía mucho en pocos minutos e hicimos el recorrido entre sol, lluvia y viento. A medida que íbamos avanzando, íbamos encontrando pequeñas atracciones. Desde norias, como las de la feria, a puenting o supertirolinas. Digo supertirolinas, porque lo son y se llaman 'canopys'. No sé si habréis visto la película de "Divergente", cuando la protagonista supera la última prueba para formar por su grupo y se tira por una tirolina totalmente estirada. Pues me refiero a eso. Una tirolina que pasaba por encima de la cascada 'El manto de la Novia' a un par de kilómetros de altura sin una red debajo. Podías hacerlo del tirón o sentada. Si buscáis en youtube encontraréis imágenes de gente que lo ha hecho. Una experiencia brutal. Después vuelves con la 'Tarabita' que es como una especie de "telehuevo" de los de las pistas de esquí, pero a cuerpo descubierto.


Una vez volvimos a Quito, fuimos de excursión a Otavalo, al mercado de mil colores de productos hechos a mano. Es un pueblo que visitan mucho los norteamericanos, los 'gringos' como los denominan en Ecuador y es el espacio perfecto para comprar recuerdos y jugar a buscar el precio más bajo.

Ecuador es un país muy diverso y el tiempo varía mucho según la zona donde te encuentras. Tiene volcanes que todavía se encuentran activos, como el Tungurahua en Baños y muchos otros que se han convertido en actractivo turístico por su belleza. Es el caso del Quilotoa, que se encuentra a 3.814 metros de altitud. No sé si fue debido a la mezcla de comidas o el mal de altura, pero fue el día que me tomé una de las pastillas que me había comprado en la farmacia antes de viajar. El Quilotoa se puede visitar y puedes bajar hasta el cráter que ahora es un lago de 250 metros de profundidad y unos 9 km de diámetro donde la gente hace cayac o se baña. Los minerales que han quedado del volcán, hacen que el agua parezca de color verde cuando le ilumina el sol.


El día que fuimos nosotros hacía mucho sol, pero también viento que levantaba la arena del suelo. Bajamos, yo diría que unos 1.000 metros de desnivel con mucho polvo y pusimos los pies en el lago. Hay gente que acampa o hace alguna ruta por allí. Personas de la comunidad de Quilotoa sacan provecho y conducen los burros previo pago de 15 dólares. Están todos fuertísimos, pequeños y grandes, hombres y mujeres, van arriba y abajo subiendo a gente, todo el camino andando. Lo hacen unas 8 veces al día, según nos dijo un señor que tenía un burro. Nosotros decidimos subir a pie. Tardamos una hora y media, y llegamos bien empolvadas arriba, de la arena que levantaban los burros cuando pasaban. Íbamos con las sobrinas de Gaby, de 8 y 9 años cada una y al principio se estuvieron quejando mucho que por favor les pagáramos un burro, pero vieron que no lo haríamos y decidieron callar y seguir subiendo. Llegaron antes de que nosotras dos. Cuando llegamos arriba nos hicimos la foto de la victoria y fuimos a tomar un "canelasso" (una especie de té caliente de canela en el que si quieres te añaden alcohol).



Núria también ha escrito:

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"Viajo desde que era muy pequeña. Es una pasión de mis padres que hemos heredado toda la familia. Viajar me hace sentir libre, me encanta conocer a gente nueva y aprender y sorprenderme de lo que pueda pasar, sobre todo si es con gente autóctona del país o para visitar amistades que viven allí. Planifico el vuelo, el dinero, las fechas y el lugar donde dormir, pero para el resto me dejo llevar, todos los países me atraen y siempre procuro levantarme temprano e ir a dormir bien tarde cuando viajo." Núria es nuestra invitada del mes de marzo y le hemos cedido el blog para explicar su viaje en Ecuador. - Enric y Celia


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miércoles, 1 de marzo de 2017

Viaje a Ecuador. La ciudad de Quito


De repente ya estaba. Estaba en un avión, dispuesta a viajar más de 9.300 km y atravesar el océano Atlántico. 14h de vuelo: Barcelona - Bogotá , Bogotá -Quito. No era la primera vez que atravesaba el gran charco, pero sí que era la primera vez que visitaba Sudamérica. Desconocía el tiempo inestable del país, el cambio de temperaturas brusco y surrealista a pocos kilómetros entre ciudad y ciudad, el mal de altura, los colores y los gustos y sabores diferentes que me esperaban y sobre todo la gente y las ganas de recibirme que me dio tanto de amor y que espero volver a ver de aquí a poco.


Creo que debía de ser la milésima vez que me lo dijo y en uno de aquellos prontos de "necesito huir a algún lugar", decidí que me iba a Sudamérica a ver mi amiga Gabriela. Había conocido Gaby en Barcelona, hacía dos años, cursando un posgrado de comunicación. Ella nació en Ambato, pero vive desde hace años en Quito, la capital ecuatoriana.

Antes de marchar, hice caso al consejo del viajero de Cat Salut y me vacuné contra la fiebre amarilla. Más adelante contrastamos que franceses, australianos e ingleses también se habían vacunado. Una curiosidad que dio risa mucho a Gaby, porque se ve que los ecuatorianos no se han vacunado nunca. También me llevé pastillas para el el mareo, para el mal de altura, para el estreñimiento, para las diarreas (a pesar de que ni mi amiga ni su familia me dejaron probar agua del grifo, aunque en algún momento les supliqué de tanta sed que tenía). El único momento que tuve que tomar algo fue por acidez de estómago de tantos sabores diferentes que había probado y después de celebrar - por tercera o cuarta vez - mi 25o aniversario. Fui el mes de agosto del 2016, pero por varias razones personales, las crónicas llegan ahora, con cierta perspectiva y con ganas de resumir lo que he encontrado más interesante de este precioso país - a buen seguro que me dejo muchas más cosas-. No por orden de cómo lo viví, pero por situación y contexto, empezaré la retrospectiva por la capital, con alguna visita a volcanes, excursiones en bicicleta y tirolinas a kilómetros del suelo. Acabaré mis cronicas hablando de los parajes de una pequeña zona de la Selva amazónica.

Quito es una ciudad excitante, en ebullición. Circulan unos 450.000 coches de forma diaria y con el aumento del dólar y la bajada del petróleo, los particulares están sometidos al "pico y placa". Es decir, hay algunos días a la semana que en ciertas horas, según qué número tenga la matrícula, no pueden circular. ¿Solución para los que se lo pueden permitir? Tener dos coches. Además de esto, el Gobierno está desarrollando un sistema de metro para agilizar e incentivar el transporte público. De momento hay varias compañías de autobús organizadas en cooperativas, con el objetivo de cargar el máximo de clientes posible. Por lo tanto, el bus te deja donde tú quieres, pero no esperes que frene, simplemente reducirá la velocidad para que puedas saltar o subir. La puerta siempre estará abierta y el conductor siempre tendrá un ayudante encargado de ayudarte a subir y de asegurarse que pagas el ticket. El Ecovía, el Trolebús y el Metrobús van a estallar. Siempre. Siempre hueles las axilas del vecino y te tienes que empezar a acercar a la puerta de salida dos paradas antes para asegurarte que podrás bajar. Imagínate el metro de Barcelona en un partido del Barça y multiplícalo por dos o tres, sin exagerar. Siempre quedará el taxi o el coche particular. Puedes ir andando, pero tienes que acostumbrarte a atravesar sin miedo y a salto de mata porque los coches te pitaran si interfieres en su trayectoria.

La ciudad de Quito es muy diversa, tiene un barrio parecido al de Gràcia. La moda hipster es internacional. El barrio de la Floresta es un barrio con mucho de estilo, se respira creatividad por todas las calles y todos los comercios son singulares. Hay un rincón con food tracks estáticas y sillas y sofás con material reutilizado. Puedes escoger comida de varios países y a menudo hacen conciertos acústicos de músicos emergentes. Gaby trabaja en el mundo de la comunicación y está instalada en un coworking con otras empresas. La Floresta se convirtió, en una mañana, en un lugar perfecto para acabar el trabajo que tenía pendiente mientras yo disfrutaba del espacio y hacía fotos a los músicos.


El Panecillo, la emblemática estatua icono de la conquista española que se encuentra en 3.000 metros de altura del nivel del mar, la vi de lejos, desde el barrio antiguo de Quito.


Allá fui a encontrar la Congregación de las Misioneras Agustinas Recoletas. Una visita obligatoria que mi abuela me había pedido que hiciera, porque una tía suya con quién había crecido, había viajado de Granada a Quito y era una de las fundadoras de la Congregación. Encontramos, después de visitar 3 lugares, entre iglesias y claustros, una escuela donde ella había trabajado y donde tenían una fotografía suya colgada en la pared. El dicho de "el mundo es un pañuelo". Me recibieron con mucha ilusión, porque se ve que mi tía-abuela, Madre María Ángeles García, había sido una de las personas más buenas que nunca habían conocido. Para los curiosos, escribió un dietario que podéis recuperar por internet.


Hay varios puntos por todo el país que te marcan la mitad del mundo. Cuando más te acercas al ecuador, puedes comprobar como el agua gira en sentido de las agujas del reloj en un lado y en contra de las agujas del reloj en el otro. En Quito, hay un parque que recoge la historia del país denominado "La mitad del mundo", con varias atracciones turísticas que quieren ejemplificar la diversidad del país. Hay un punto donde el huevo se aguanta por efecto de la gravedad y te invitan a probarlo.


Núria también ha escrito:

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"Viajo desde que era muy pequeña. Es una pasión de mis padres que hemos heredado toda la familia. Viajar me hace sentir libre, me encanta conocer a gente nueva y aprender y sorprenderme de lo que pueda pasar, sobre todo si es con gente autóctona del país o para visitar amistades que viven allí. Planifico el vuelo, el dinero, las fechas y el lugar donde dormir, pero para el resto me dejo llevar, todos los países me atraen y siempre procuro levantarme temprano e ir a dormir bien tarde cuando viajo." Núria es nuestra invitada del mes de marzo y le hemos cedido el blog para explicar su viaje en Ecuador. - Enric y Celia


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lunes, 16 de enero de 2017

Viajar a Tailandia con tres niños pequeños: guía de consejos prácticos


Ya hacía años que teníamos pendiente un viaje por el sureste asiático y, después de informarnos detenidamente, consideramos que Tailandia era el país perfecto para hacer esta incursión con niños. Es un país que aporta un toque exótico a la vez que la comodidad necesaria si se viaja con niños.



Datos básicos de nuestro viaje


Ruta: Bangkok – Ayutthaya – Sukhothai – Chiang Mai – Koh Samui – Koh Phangan – Bangkok
Duración: 20 días
Edad de los niños: 8 años, 5 años y 5 años (efectivamente, son gemelos)
Presupuesto aproximado:
Vuelos internacionales: 550 € por persona
Vuelos internos (2): 64 € por persona
Gastos diarios (alojamiento, comida, desplazamientos, visitas,...): 35 € por persona y dia


Antes de salir

Mejor época para viajar a Tailandia:

Nosotros viajamos a finales de agosto de 2016. Según las informaciones que consultamos antes de viajar, esta no es la mejor época del año para visitar el país, pero tampoco es que sea mala. La cuestión principal es que es época de monzón y eso significa que, especialmente en ciertas zonas del país, hay riesgo elevado de lluvias.
Lo más importante a la hora de planificar el viaje en esta época del año es que, mayoritariamente, el monzón afecta más al área del Mar de Andaman y, por lo tanto, hay más riesgo de lluvias en zonas turísticas como Krabi, Pukhet, Phi Phi, etc. Por este motivo se recomienda mejor ir a las islas del Golfo de Siam si se viaja en verano.

monje

Documentación:

Se necesita pasaporte para entrar en Tailandia. No hay que tramitar ningún visado con anterioridad, simplemente en el avión se tiene que cumplimentar unos papeles para cada uno de los viajeros que te dan derecho a estar en el país durante 30 días (15 días si se entra al país por tierra). Nosotros no nos llevamos el libro de familia ni DNI. No obstante, teníamos toda la documentación escaneada y colgada en la nube.

Diferencia horaria:

La diferencia horaria respecto Cataluña es de 5 horas. Ni a la ida ni a la vuelta hicimos nada especial para evitar el jet lag, de hecho tampoco hay ningún remedio milagroso para evitarlo. Como a la ida llegamos a las 9 horas de la mañana de Bangkok después de una noche en el avión, simplemente fuimos alargando el día y nos fuimos a dormir relativamente pronto. No tuvimos ninguna sensación de jet lag ni los adultos ni los niños. La vuelta si que fue algo más complicada, ya que que viajamos durante el día y llegamos a las 10 de la noche a Barcelona (las 3 de la madrugada en Bangkok). Durante un par o tres de días tuvimos el sueño más sensible, pero ninguna incidencia destacable.

Alojamiento

Viajando 5 personas el tema del alojamiento es uno de los más complicados, ya que a menudo los hoteles te ofrecen dos habitaciones para poder dormir todos. Muchos de los alojamientos más económicos están pensados para viajeros en pareja o como mucho habitaciones de 3 personas. Así que, si puedes organizar el viaje con un poco de antelación, eso no es un problema. Si que, en cambio, fue uno de los factores principales para decidir reservar todos los alojamientos antes de viajar y dejar la improvisación para otro viaje.

Tailandia

En el caso de Bangkok elegimos la opción de alojarnos en un apartamento (reservado a través de Airbnb), ya que creímos que quizás los primeros días de llegar a un país diferente y en una ciudad como esta, lo mejor es estar en un lugar donde puedes desayunar y cenar a tu aire y donde los niños tienen más espacio para jugar. A la hora de reservar priorizamos el apartamento y los servicios que ofrecía sobre la localización, así nos acabamos alojando en un complejo con piscinas en el barrio de Ding Daeng (muy bien comunicado con el centro con transporte público). Tener alojamiento con piscina es un elemento clave cuando viajas con niños, ellos aguantan todo el día mucho mejor (museos, templos, calores, lluvias,...) si saben que después tendrán su dosis de piscina.

Par el resto de destinos en Tailandia reservamos hoteles siguiendo recomendaciones otros viajeros con niños, o siguiendo las recomendaciones de Tripadvisor y Booking básicamente. Las reservas las hicimos principalmente con Booking o con Agoda, portales que mayoritariamente te permiten hacer cambios y cancelaciones de manera gratuita, y en alguna ocasión directamente contactando con el alojamiento.


Transporte

Existen muchas opciones para desplazarse por el país, desde alquiler de un coche, alquiler de coche con conductor, autobuses, tren, etc. Nosotros hicimos todos los desplazamientos largos en avión o en autobús.

familia aeropuerto

Avión:

Como preparamos la ruta con antelación, había un par de trayectos largos en los que reservamos un vuelo interno. En Tailandia hay varias compañías aéreas low cost y, comprados con antelación, los billetes pueden ser muy económicos. Nosotros hicimos dos vuelos internos con la compañía AirAsia, el vuelo Chiang Mai-Surat Thani nos costó 45€ por persona y el vuelo Surat Thani-Bangkok nos costó 19€ por persona.

Autobús:

Para el resto de desplazamientos largos utilizamos los autobuses regulares comprando los billetes el mismo día o el día antes. En algunos trayectos más cortos a veces utilizan furgonetas y en los desplazamientos más largos se viaja en autocares. Normalmente existía 1a y 2en clase y la diferencia de precio no era muy grande.

Ferry:

Para llegar a las islas (Koh Samui, Koh Phangan y Ko Tao) desde el aeropuerto de Surat Thani se tiene que viajar en autobús hasta el muelle y coger un ferry allí mismo que te lleva a la isla que quieras. Desde el mismo aeropuerto hay varias compañías que te gestionan todo el trayecto (Bus + ferry). Entre las islas también hay varias compañías que te llevan, a pesar de que muchas veces están situadas en diferentes muelles y hacen horarios diversos. En nuestro caso fuimos con la compañía Lomprayah y Seatran.

Desplazamientos urbanos:

En Bangkok hay varias opciones para moverse por la ciudad: taxi, tuk-tuk, metro, bus, Skytrain, barca... El metro y el Skytrain son lo más rápido si estás muy situado en la ciudad, a pesar de que nosotros lo encontramos un poco caro. Como cabíamos 5 personas en un taxi, económicamente nos salía mejor el desplazamiento con taxi que con el Skytrain. Eso si, el tráfico en Bangkok es infernal, sobre todo a primera hora del día y a partir de las 4 de la tarde. También depende de donde estés en Bangkok es muy recomendable utilizar las barcas que hacen como de autobuses por los canales de Bangkok.


Comunicación con la familia

Si alguien está preocupado para perder el contacto con el mundo, en Tailandia se puede relajar. No solo hay puntos con conexión wi-fi en muchos lugares de las ciudades y en los hoteles, sino que incluso muchos taxis tienen conexión gratuita en la red.

Tailandia

Además, es muy sencillo y barato tener conexión permanente 4G en vuestro teléfono. Hay varias compañías que ofrecen servicios de telefonía enfocados al turismo. Por 15€ puedes comprar en el mismo aeropuerto (o en cualquiera 7Eleven de Tailandia) tarjetas SIM con derecho ilimitado con conexión a Internet (los primeros, y suficientes, 3 o 4 Gb son con conexión 3G o 4G). Simplemente se tiene que instalar la tarjeta en tu teléfono y ya está. Las compañías más conocidas son AIS, Dtac y TrueMove. Nosotros nos compramos en el mismo aeropuerto la tarjeta Happy Tourist SIM de Dtac y nos fue perfecto para todo el viaje. Más allá de los fanáticos de las redes sociales, tener conexión a Internet facilita la comunicación con la familia y, sobre todo, facilita el día a día del viaje para poder conectarse a Google Maps, Tripadvisor, Booking, y toda la información de los lugares turísticos que visitas.

Alimentación

La alimentación en Tailandia si viajas con niños no es nada complicada. Para empezar, si te alojas en un apartamento es fácil encontrar supermercados grandes (sobre todo en Bangkok), donde encontrarás todo tipo de comida. No hay que decir que la comida tailandesa es buenísimo y bastante saludable, por lo tanto, siempre que se vaya con cuidado con el picante, la mayoría de platos tailandeses son perfectamente aptos por los niños que coman de todo. Sí que hay que tener en cuenta, en caso de posibles alergias o intolerancias alimentarias, los ingredientes principales que utilizan para cocinar. Nosotros antes de viajar fuimos a cenar a algún restaurante tailandés y probamos ingredientes típicos de la cocina tailandesa por si acaso (anacardos, leche de coco, etc.).

Por otro lado, tanto en Bangkok como en todos los lugares que visitamos, es muy habitual encontrar restaurantes con comida de tipo occidental o al menos que en la carta tienen tanto comida tailandesa como occidental. Aunque hay que decir que normalmente es mucho más bueno y mucho más barato comer platos tailandeses.

Un punto aparte es el tema del agua y las precauciones con los alimentos. Hay que beber siempre agua embotellada, no tomar bebidas con hielo, no comer fruta y verdura que no haya sido lavada por vosotros, etc. Las recomendaciones clásicas de los viajes a ciertos países. Estas precauciones mínimas se pueden relajar un poco en ciertos restaurantes u hoteles donde cocinan y hacen hielo con agua buena, pero eso ya depende de las ganas de riesgo de cada cual. Viajando con niños pequeños se tienen que tomar más precauciones.

Salud


Vacunas:

El tema de las vacunas y la salud hay que consultarlo con el centro de vacunación internacional. Nosotros antes de planificar la ruta, contactamos con ellos para ver qué zonas eran susceptibles de necesitar profilaxis para la malaria. Teníamos claro que no queríamos dar vacunas muy fuertes ni profilaxis para la malaria a niños pequeños. De este modo, cuando configuramos la ruta que haríamos, ya descartamos algunos destinos (sobre todo toda la zona fronteriza con Myanmar y Laos).
En nuestro caso, simplemente tuvimos que vacunarnos toda la familia de la fiebre tifoidea. Los adultos con pastillas y los niños con inyección.



Seguro de viaje:

Es recomendable llevar un seguro de viaje. Nosotros, como socios del RACC, ya tenemos cobertura para toda la familia, así que no tuvimos que hacer ningún otro seguro de asistencia médica para el extranjero. Por suerte no tuvimos que utilizarla, así que no podemos comentar nada sobre el sistema médico tailandés.

Botiquín:

Hay que decir que casi la mitad de una de las dos maletas que llevábamos lo ocupaban un par de botiquines llenos de todo. Ya se sabe que cuando se hace la maleta para el viaje siempre acabamos poniendo de aquellas cosas que denominamos “por si acaso”. Nosotros, los “por si acaso” solo lo hicimos con el botiquín: antibióticos infantiles y adultos, antihistamínicos, cremas solares, protectores de mosquitos,...El resto de cosas casi siempre las podrás encontrar en Tailandia, ¿pero medicamentos? Por si acaso...
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Joël y Maria son unos apasionados de los viajes. Ya hace muchos años que viajan, antes de ser padres recorrieron buena parte del mundo con su mochila con poco más que los billetes de avión de ida y vuelta. Con tres niños pequeños, no han querido dejar de viajar para continuar disfrutando otras culturas, de paisajes de sueño y para transmitir a sus hijos su pasión. Viajar es una de las mejores maneras de contribuir a la educación de los niños. Nos explican su viaje con tres niños pequeños en Tailandia. Joël y Maria son nuestros invitados y temporalmente les hemos cedido el blog para que nos expliquen su viaje. - Enric y Celia


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martes, 20 de diciembre de 2016

Últimos días de descanso en Tailandia


Los últimos días del viaje los queríamos pasar en la playa, por eso de que parece que en Tailandia sea el paraíso y pensando también en los niños. Tailandia tiene básicamente dos zonas de playa diferenciadas: la zona del Mar de Andaman, donde está Phuket, Phi Phi y Krabi y la zona del Golfo de Siam con las islas de Koh Samui, Koh Phangan y Ko Tao. Nosotros decidimos ir a las islas del Golfo de Siam, pues teóricamente en verano hay mucho menos riesgo de lluvias, pero al final no deja de ser una cuestión de suerte el tiempo que te encuentras.

Para hacer el desplazamiento desde Chiang Mai habíamos comprado con antelación unos vuelos muy económicos (49 euros) con la compañía AirAsia, que en menos de 2 horas nos llevó a la otra punta del país. Hay que decir que el vuelo no era directo a la isla de Koh Samui, la única isla que tiene aeropuerto, y a la que nos dirigíamos inicialmente. En el aeropuerto de Koh Samui no vuelan todas las compañías y los precios son mucho más elevados, así que la alternativa económica es volar al aeropuerto de Surat Thani, donde puedes coger un autocar y después un ferry que te deja en la isla de Koh Samui. En el mismo aeropuerto de Surat Thani hay varias compañías que te gestionan el enlace a cualquiera de las islas que vayas. Nosotros lo hicimos con la compañía Lomprayah, que es la que tiene los catamaranes más rápidos. Un día de viaje largo y cansado, pero que los niños soportaron perfectamente sobre todo con el aliciente de viajar en barco.

Como básicamente veníamos a las islas a pasar unos días de paz y tranquilidad, reservamos tres noches en un pequeño resort familiar de Koh Samui con piscina y a 10 minutos andando de la playa, el Baan Sawan Samui Resort. Fue un pequeño lujo merecido, pero a un precio más que razonable para ser cinco personas, 125€ la noche.


Desde el hotel pudimos visitar un par de pueblos de la isla, Chaweng y Fisherman's Village y estuvimos en dos playas de estas que llaman paradisíacas: Chaweng Noi i Thongtakian Beach.



No sabríamos decir mucho más de la isla, solo que parecía bastante turística y que casualmente, una noche que estábamos paseando por Fisherman’s Village y se puso a diluviar acabamos entrando en un local que se llamaba Tapas Barcelona y que llevaba un chico catalán.

Como ya nos temíamos que Koh Samui estaría un poco masificado de turismo y queríamos ver cosas diferentes, habíamos decidido pasar dos noches en la isla de Koh Phangan, famosa por la Full Moon Party, pero muy tranquila y familiar cuando no coincides con estas fechas. La isla es mucho más pequeña y con un ambiente mucho más rural, pero con dos días que estuvimos tampoco la exploramos a fondo. De hecho, hicimos una vida muy sedentaria, de la habitación al restaurante y del restaurante a la playa o piscina. Habíamos reservado un bungalow a pie de playa en una zona muy tranquila y bonita de la isla en el hotel Salad Hut Bungalows que nos costaba 90€ la noche. El restaurante, además, era especialmente bueno y a la caseta del lado había un lugar de masajes tailandeses al cual nos abonamos no sólo los padres sino también los 3 niños.



Después de 5 días de descanso en las playas de Tailandia nos tocó volver a hacer todo el trayecto hasta el aeropuerto de Surat Thani donde un avión de AirAsia nos llevó a Bangkok en 1 hora. Habíamos decidido estar un último día en Bangkok para hacer algunas compras y visitas.

En esta ocasión vam dormimos en el The Yard Hostel, un tipo de albergue que habíamos encontrado muy muy valorado en el Tripadvisor y que nos dejaban una habitación para los 5 con baño privado y desayuno incluido por 70€ la noche. Estaba muy bien comunicado en metro con el centro de la ciudad, así que pudimos aprovechar hasta el último momento del último día para visitar la ciudad e ir de compras.

En resumen, el viaje en Tailandia en familia ha sido toda una experiencia para los niños. Una aventura fácil de hacer con niños pequeños y un gran aprendizaje para nuestros hijos.


Joël también ha escrito:

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Joël y Maria son unos apasionados de los viajes. Ya hace muchos años que viajan, antes de ser padres recorrieron buena parte del mundo con su mochila con poco más que los billetes de avión de ida y vuelta. Con tres niños pequeños, no han querido dejar de viajar para continuar disfrutando otras culturas, de paisajes de sueño y para transmitir a sus hijos su pasión. Viajar es una de las mejores maneras de contribuir a la educación de los niños. Nos explican su viaje con tres niños pequeños en Tailandia. Joël y Maria son nuestros invitados y temporalmente les hemos cedido el blog para que nos expliquen su viaje. - Enric y Celia


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