martes, 21 de junio de 2016

Cómo regatear cuando vas de viaje: consejos para no morir en el intento


No, con este artículo no pretendemos ir de expertos. Todo lo contrario, a saber cuántas veces habremos pagado el triple de lo que realmente vale algo que hemos comprado o la a veces que, al igual que cuando vamos al Ikea, íbamos pensando en adquirir solo un artículo y hemos acabado comprando de todo menos lo que inicialmente teníamos pensado. En fin, que en el mundo del regateo -al igual que en otras muchas facetas de la vida- se aprende a partir de los errores, y de éstos hemos cometido unos cuantos durante nuestros viajes. A partir de lo que hemos aprendido, nos hemos atrevido a recopilar este listado de consejos sobre el arte del regateo. ¡Esperamos que alguno te sea de utilidad por tus próximas vacaciones ;)




1. Ni se te ocurra comprar el día que acabas de llegar al país

Todavía no tienes idea de los precios y casi con toda seguridad, pagarás más por las cosas. Lo mejor es esperar al final del viaje, el bolsillo y la espalda te lo agradecerán (no es necesario ir cargando la mochila durante todo el viaje aquella magnífica vajilla que pagaste a precio de oro semanas antes).

2. Si no has hecho caso del consejo anterior, a la hora de negociar ni se te pase por la cabeza decir que es tu primer día en la ciudad y que no has estado nunca allí

Cuando digas esta frase se te iluminará en la frente un cartelito que dice: “Soy un pringaillo, pago doble”. Aunque sea un poco malévolo, no va mal decir que llevas dos semanas en el país y que lo visitas por tercera vez.

3. No des pistas sobre tu poder adquisitivo

Preguntas inocentes como “¿De qué país eres?”, “¿A que te dedicas?” o “¿En qué hotel te alojas?” sirven al vendedor para hacerse una idea de lo que te puede sacar en la venta. No pedirán lo mismo a un sueco que a un catalán, a un ingeniero que a un estudiante o a una persona que duerma en un hotel de 5* que a uno que duerma en una habitación compartida. Jugar a despistar puede ser divertido: si dices que eres de Andorra, no te sabrán ubicar ;)



4. Alerta, la indumentaria y complementos también te pueden delatar

Vestir con marcas caras, ir enjoyado, enseñar un iphone o llevar colgada una cámara fotográfica de 1000 € son pistas demasiado evidentes de tu nivel adquisitivo. Ir con un montón de bolsas en la mano indica que eres de “compra fácil” y tu piel blanquita en un lugar de playa, que eres un recién llegado. Aunque tampoco hay que ir sucio o con ropa rota cuando vayas a comprar, ¡no nos pasemos!.

5. No seas impulsio y pinesa dos veces lo que realmente quieres comprar

Por muy barato que consideres que es un objeto, ¿quieres acabar realmente tres juegos de té, diez camisetas, un bongo y cinco camellos de peluche en la mochila?

6. Que tus ojitos haciendo chispitas y una sonrisa desorbitante no delaten que lo que estás mirando es aquello que más deseas del mundo

Mostrar excesivo interés por el el objeto que quieres comprar juega a favor del vendedor, que sabe que quieres hacerte con aquello a toda costa. Es mejor desviar la atención, preguntar por otros objetos y después, como quien no quiere la cosa, preguntar por el que estás realmente interesado.



7. Observa y escucha

Antes de comprar, siempre va bien poner la oreja en la negociación que otro comprador hace del artículo que tú quieres comprar. A partir de aquí ya sabes qué precio como mínimo le puedes sacar al vendedor cuando te toque a ti negociar.

8. Negocia y paga en moneda local

En muchos lugares te aceptarán euros o dólares pero hacer el pago en moneda fuerte jugará en tu contra a la hora de negociar y acabarás pagando más de la cuenta. Primero por una cuestión psicológica: parece que te pidan mucho más si te dicen 100.000 dongs vietnamitas que 4 € (al cambio son cantidades equivalentes). Segundo, por una cuestión práctica: no podrás negociar en fracciones pequeñas y por lo tanto acabar de ajustar precios.

9. Intenta evitar las tiendas/mercados solo para turistas

Allá encontrarás todo lo que buscas (los camellos de peluche incluidos) pero seguramente pagarás unos precios elevados por unos souvenirs que están fabricados exclusivamente para el turista. ¡Ah! Y ni se te ocurra entra acompañado por alguien que te haya recomendado el lugar, se llevará comisión. En los mercados y tiendas alejados de los puntos turísticos quizás no encontrarás tanta variedad, pero seguramente los precios serán más bajos. Además, contribuirás a que más gente se beneficie del turismo.



10. El regateo no es una ciencia exacta y, como tal, la aritmética no funciona

Teorías como “empieza a negociar ofreciendo la mitad o una tercera de lo que te piden" fallan desde la base, que no es otra que la jeta del vendedor. Ya puedes ofrecer un tercio de los 300 dirhams que te piden por el famoso camello de peluche, que si su valor real son 25, estás pringando. En cambio puede ser que otro vendedor más honesto te pida directamente 30 y, si le ofreces 10, te estarás pasando tres pueblos. Lo que realmente es importante es tener claro lo que estás dispuesto a pagar y a partir de aquí, intentar conseguir tu precio.

11. ¡Mentira! Sí, el regateo puede llega a ser una ciencia exacta

Así será en caso de que cometas la insensatez de dar tú el primer precio. Deja que el vendedor diga la burrada de turno y evita poner tú el precio de partida. No respondas a la preguntas “¿Cuánto dirías que vale?” o “¿Cuánto pagarías? Por mucho que insistan. Independientemente de lo que digas, automáticamente la respuesta será del tipo: “¡Ui, que barato que compras!” o “¡Este precio es imposible!”. Acto seguido el vendedor aplicará la aritmética –esta vez, sí- para multiplicar por dos o por tres el precio que acabas de dar para empezar a negociar.


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12. No te pases

No hay que llevar el regateo al extremo, no vale la pena regatear por 10 céntimos de euro. Piensa también que estos 20 céntimos tienen un valor mucho más elevado para el vendedor que para tí. Negocia solo si es necesario, una cosa es regatear y otra ser un rata.

13. No te hagas ilusiones, el vendedor nunca pierde

Por muy cara que ponga o por mucho que te diga que no gana dinero con la oferta que le ofreces, piensa que él no te venderá nada si no tiene un mínimo beneficio. ¡Hay vendedores que representan unos papeles que ni en las mejores pelis de Hollywood!.

14. Keep calm & no tengas prisa

Si la negociación ha ido muy rápido, algo no funciona: posiblemente estarás pagando un precio muy superior al real. Tampoco pierdas nunca los nervios: sé educado y sonríe, regatear es divertido.



15. La buena compra es aquella en la que comprador y vendedor acaban contentos

Relacionado con alguno de los puntos anteriores. Paga lo que te parezca un buen precio y no aspires siempre a pagar igual o menos que un local. Si es un país barato, piensa que es posible que tu interlocutor tarde un año en ganar el que tú ganas en un mes. Hasta cierto punto, entra en la lógica que el turista pague algo más que lo que pagaría un local.


16. Una vez has comprado, no preguntes en ninguna parte por el precio de lo que has adquirido

Es posible que te lleves una sorpresa y que te encuentres con un precio bastante más bajo que el que has pagado. Más vale vivir en la ignorancia y pensar que has hecho un gran negocio.

17. Y para negociar el alojamiento...

Pregunta un primer precio y te interesa mira siempre la habitación antes de negociar el precio. Si te gusta, al salir fíjate en el número de llaves que tienen en recepción: si hay muchas, señal que el hostal está vacío y podrás "apretar" más; si casi no hay llaves, quiere decir que el hostal está casi lleno y tendrás poco margen de descuento. Empieza negociando el precio de una noche y cuando te haya hecho ya una rebaja, pide descuento por el total de la estancia que tengas prevista.


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Bonus track: técnicas avanzadas

Y para acabar, y una vez interiorizados los consejos anteriores, te ofrecemos cuatro estrategias para aplicar a la hora de la verdad:

Táctica “Todo o nada”

Táctica que consiste en comprar todo lo que necesitas en una única tienda. Cuanto más artículos compres en un lugar, mejor precio puedes conseguir. Es un buen recurso negociar al máximo por un objeto, después por otro y después mejorar el precio de la suma total de los dos. Esta técnica tiene sus riesgos: si no has negociado bien, pringas doble. Si te emocionas, puedes acabar con los cinco camellos de peluche que mencionábamos anteriormente en la mochila.

Táctica “Poli bueno, poli malo”

Para utilizar en pareja: en la que uno se muestra más abierto y dialogando mientras el otro hace el papel del reticente poniendo todos los "peros" posibles en la compra: "¿Esto para que lo queremos?", "demasiado caro", "no sé si esto es mucho bueno"... El "poli malo" acostumbra a combinar esta técnica con la táctica de la retirada.


Táctica de la “Retirada”

Famosa táctica empleada cuando el vendedor se niega a bajar un precio que tú consideras todavía elevado. Si su "last price" no te interesa, vete de la tienda. Muy posiblemente, andados unos metros, el vendedor vendrá detrás tuyo a ofrecerte una mejor oferta. Si esto no pasa es porque el precio que te ofrecía en realidad no era tan malo.

Técnica del “Farol”

Piensa en lo que puede valer realmente el producto en el que estás interesado, réstale un poco y dirígete directamente al vendedor. No entres en negociación, simplemente dile que aquel precio es el que te han ofrecido en otra tienda. Si te lo iguala fácilmente es que te has quedado corto: empieza a regatear a la baja con el argumento que aquel precio ya te lo daban y que era caro. Si te dicen que aquel precio no te lo puede dar, inténtalo en otra tienda. Si en dos o tres no lo consigues, es que te has pasado de frenada: a la siguiente sube un poco el precio que dabas. Con esta técnica te ahorras mucho tiempo de negociación.


The End

Si has tenido la paciencia de leerte todo el artículo y has llegado hasta aquí,¡enhorabuena! Ya tienes la parte teórica del máster en técnicas en regateo. Sólo te falta pasar las prácticas para sacarte el título. O sea que, ¡ala, a practicar!.

¡Felices vacaciones!


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