lunes, 16 de enero de 2017

Viajar a Tailandia con tres niños pequeños: guía de consejos prácticos


Ya hacía años que teníamos pendiente un viaje por el sureste asiático y, después de informarnos detenidamente, consideramos que Tailandia era el país perfecto para hacer esta incursión con niños. Es un país que aporta un toque exótico a la vez que la comodidad necesaria si se viaja con niños.



Datos básicos de nuestro viaje


Ruta: Bangkok – Ayutthaya – Sukhothai – Chiang Mai – Koh Samui – Koh Phangan – Bangkok
Duración: 20 días
Edad de los niños: 8 años, 5 años y 5 años (efectivamente, son gemelos)
Presupuesto aproximado:
Vuelos internacionales: 550 € por persona
Vuelos internos (2): 64 € por persona
Gastos diarios (alojamiento, comida, desplazamientos, visitas,...): 35 € por persona y dia


Antes de salir

Mejor época para viajar a Tailandia:

Nosotros viajamos a finales de agosto de 2016. Según las informaciones que consultamos antes de viajar, esta no es la mejor época del año para visitar el país, pero tampoco es que sea mala. La cuestión principal es que es época de monzón y eso significa que, especialmente en ciertas zonas del país, hay riesgo elevado de lluvias.
Lo más importante a la hora de planificar el viaje en esta época del año es que, mayoritariamente, el monzón afecta más al área del Mar de Andaman y, por lo tanto, hay más riesgo de lluvias en zonas turísticas como Krabi, Pukhet, Phi Phi, etc. Por este motivo se recomienda mejor ir a las islas del Golfo de Siam si se viaja en verano.

monje

Documentación:

Se necesita pasaporte para entrar en Tailandia. No hay que tramitar ningún visado con anterioridad, simplemente en el avión se tiene que cumplimentar unos papeles para cada uno de los viajeros que te dan derecho a estar en el país durante 30 días (15 días si se entra al país por tierra). Nosotros no nos llevamos el libro de familia ni DNI. No obstante, teníamos toda la documentación escaneada y colgada en la nube.

Diferencia horaria:

La diferencia horaria respecto Cataluña es de 5 horas. Ni a la ida ni a la vuelta hicimos nada especial para evitar el jet lag, de hecho tampoco hay ningún remedio milagroso para evitarlo. Como a la ida llegamos a las 9 horas de la mañana de Bangkok después de una noche en el avión, simplemente fuimos alargando el día y nos fuimos a dormir relativamente pronto. No tuvimos ninguna sensación de jet lag ni los adultos ni los niños. La vuelta si que fue algo más complicada, ya que que viajamos durante el día y llegamos a las 10 de la noche a Barcelona (las 3 de la madrugada en Bangkok). Durante un par o tres de días tuvimos el sueño más sensible, pero ninguna incidencia destacable.

Alojamiento

Viajando 5 personas el tema del alojamiento es uno de los más complicados, ya que a menudo los hoteles te ofrecen dos habitaciones para poder dormir todos. Muchos de los alojamientos más económicos están pensados para viajeros en pareja o como mucho habitaciones de 3 personas. Así que, si puedes organizar el viaje con un poco de antelación, eso no es un problema. Si que, en cambio, fue uno de los factores principales para decidir reservar todos los alojamientos antes de viajar y dejar la improvisación para otro viaje.

Tailandia

En el caso de Bangkok elegimos la opción de alojarnos en un apartamento (reservado a través de Airbnb), ya que creímos que quizás los primeros días de llegar a un país diferente y en una ciudad como esta, lo mejor es estar en un lugar donde puedes desayunar y cenar a tu aire y donde los niños tienen más espacio para jugar. A la hora de reservar priorizamos el apartamento y los servicios que ofrecía sobre la localización, así nos acabamos alojando en un complejo con piscinas en el barrio de Ding Daeng (muy bien comunicado con el centro con transporte público). Tener alojamiento con piscina es un elemento clave cuando viajas con niños, ellos aguantan todo el día mucho mejor (museos, templos, calores, lluvias,...) si saben que después tendrán su dosis de piscina.

Par el resto de destinos en Tailandia reservamos hoteles siguiendo recomendaciones otros viajeros con niños, o siguiendo las recomendaciones de Tripadvisor y Booking básicamente. Las reservas las hicimos principalmente con Booking o con Agoda, portales que mayoritariamente te permiten hacer cambios y cancelaciones de manera gratuita, y en alguna ocasión directamente contactando con el alojamiento.


Transporte

Existen muchas opciones para desplazarse por el país, desde alquiler de un coche, alquiler de coche con conductor, autobuses, tren, etc. Nosotros hicimos todos los desplazamientos largos en avión o en autobús.

familia aeropuerto

Avión:

Como preparamos la ruta con antelación, había un par de trayectos largos en los que reservamos un vuelo interno. En Tailandia hay varias compañías aéreas low cost y, comprados con antelación, los billetes pueden ser muy económicos. Nosotros hicimos dos vuelos internos con la compañía AirAsia, el vuelo Chiang Mai-Surat Thani nos costó 45€ por persona y el vuelo Surat Thani-Bangkok nos costó 19€ por persona.

Autobús:

Para el resto de desplazamientos largos utilizamos los autobuses regulares comprando los billetes el mismo día o el día antes. En algunos trayectos más cortos a veces utilizan furgonetas y en los desplazamientos más largos se viaja en autocares. Normalmente existía 1a y 2en clase y la diferencia de precio no era muy grande.

Ferry:

Para llegar a las islas (Koh Samui, Koh Phangan y Ko Tao) desde el aeropuerto de Surat Thani se tiene que viajar en autobús hasta el muelle y coger un ferry allí mismo que te lleva a la isla que quieras. Desde el mismo aeropuerto hay varias compañías que te gestionan todo el trayecto (Bus + ferry). Entre las islas también hay varias compañías que te llevan, a pesar de que muchas veces están situadas en diferentes muelles y hacen horarios diversos. En nuestro caso fuimos con la compañía Lomprayah y Seatran.

Desplazamientos urbanos:

En Bangkok hay varias opciones para moverse por la ciudad: taxi, tuk-tuk, metro, bus, Skytrain, barca... El metro y el Skytrain son lo más rápido si estás muy situado en la ciudad, a pesar de que nosotros lo encontramos un poco caro. Como cabíamos 5 personas en un taxi, económicamente nos salía mejor el desplazamiento con taxi que con el Skytrain. Eso si, el tráfico en Bangkok es infernal, sobre todo a primera hora del día y a partir de las 4 de la tarde. También depende de donde estés en Bangkok es muy recomendable utilizar las barcas que hacen como de autobuses por los canales de Bangkok.


Comunicación con la familia

Si alguien está preocupado para perder el contacto con el mundo, en Tailandia se puede relajar. No solo hay puntos con conexión wi-fi en muchos lugares de las ciudades y en los hoteles, sino que incluso muchos taxis tienen conexión gratuita en la red.

Tailandia

Además, es muy sencillo y barato tener conexión permanente 4G en vuestro teléfono. Hay varias compañías que ofrecen servicios de telefonía enfocados al turismo. Por 15€ puedes comprar en el mismo aeropuerto (o en cualquiera 7Eleven de Tailandia) tarjetas SIM con derecho ilimitado con conexión a Internet (los primeros, y suficientes, 3 o 4 Gb son con conexión 3G o 4G). Simplemente se tiene que instalar la tarjeta en tu teléfono y ya está. Las compañías más conocidas son AIS, Dtac y TrueMove. Nosotros nos compramos en el mismo aeropuerto la tarjeta Happy Tourist SIM de Dtac y nos fue perfecto para todo el viaje. Más allá de los fanáticos de las redes sociales, tener conexión a Internet facilita la comunicación con la familia y, sobre todo, facilita el día a día del viaje para poder conectarse a Google Maps, Tripadvisor, Booking, y toda la información de los lugares turísticos que visitas.

Alimentación

La alimentación en Tailandia si viajas con niños no es nada complicada. Para empezar, si te alojas en un apartamento es fácil encontrar supermercados grandes (sobre todo en Bangkok), donde encontrarás todo tipo de comida. No hay que decir que la comida tailandesa es buenísimo y bastante saludable, por lo tanto, siempre que se vaya con cuidado con el picante, la mayoría de platos tailandeses son perfectamente aptos por los niños que coman de todo. Sí que hay que tener en cuenta, en caso de posibles alergias o intolerancias alimentarias, los ingredientes principales que utilizan para cocinar. Nosotros antes de viajar fuimos a cenar a algún restaurante tailandés y probamos ingredientes típicos de la cocina tailandesa por si acaso (anacardos, leche de coco, etc.).

Por otro lado, tanto en Bangkok como en todos los lugares que visitamos, es muy habitual encontrar restaurantes con comida de tipo occidental o al menos que en la carta tienen tanto comida tailandesa como occidental. Aunque hay que decir que normalmente es mucho más bueno y mucho más barato comer platos tailandeses.

Un punto aparte es el tema del agua y las precauciones con los alimentos. Hay que beber siempre agua embotellada, no tomar bebidas con hielo, no comer fruta y verdura que no haya sido lavada por vosotros, etc. Las recomendaciones clásicas de los viajes a ciertos países. Estas precauciones mínimas se pueden relajar un poco en ciertos restaurantes u hoteles donde cocinan y hacen hielo con agua buena, pero eso ya depende de las ganas de riesgo de cada cual. Viajando con niños pequeños se tienen que tomar más precauciones.

Salud


Vacunas:

El tema de las vacunas y la salud hay que consultarlo con el centro de vacunación internacional. Nosotros antes de planificar la ruta, contactamos con ellos para ver qué zonas eran susceptibles de necesitar profilaxis para la malaria. Teníamos claro que no queríamos dar vacunas muy fuertes ni profilaxis para la malaria a niños pequeños. De este modo, cuando configuramos la ruta que haríamos, ya descartamos algunos destinos (sobre todo toda la zona fronteriza con Myanmar y Laos).
En nuestro caso, simplemente tuvimos que vacunarnos toda la familia de la fiebre tifoidea. Los adultos con pastillas y los niños con inyección.



Seguro de viaje:

Es recomendable llevar un seguro de viaje. Nosotros, como socios del RACC, ya tenemos cobertura para toda la familia, así que no tuvimos que hacer ningún otro seguro de asistencia médica para el extranjero. Por suerte no tuvimos que utilizarla, así que no podemos comentar nada sobre el sistema médico tailandés.

Botiquín:

Hay que decir que casi la mitad de una de las dos maletas que llevábamos lo ocupaban un par de botiquines llenos de todo. Ya se sabe que cuando se hace la maleta para el viaje siempre acabamos poniendo de aquellas cosas que denominamos “por si acaso”. Nosotros, los “por si acaso” solo lo hicimos con el botiquín: antibióticos infantiles y adultos, antihistamínicos, cremas solares, protectores de mosquitos,...El resto de cosas casi siempre las podrás encontrar en Tailandia, ¿pero medicamentos? Por si acaso...

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Joël y Maria son unos apasionados de los viajes. Ya hace muchos años que viajan, antes de ser padres recorrieron buena parte del mundo con su mochila con poco más que los billetes de avión de ida y vuelta. Con tres niños pequeños, no han querido dejar de viajar para continuar disfrutando otras culturas, de paisajes de sueño y para transmitir a sus hijos su pasión. Viajar es una de las mejores maneras de contribuir a la educación de los niños. Nos explican su viaje con tres niños pequeños en Tailandia. Joël y Maria son nuestros invitados y temporalmente les hemos cedido el blog para que nos expliquen su viaje. - Enric y Celia


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jueves, 5 de enero de 2017

Propósitos viajeros para el 2017


Se acaba el 2016 y empieza el 2017. Como cada mes de enero por estas fechas, es el momento de plantearnos los propósitos viajeros que nos gustaría hacer realidad en los próximos 365 días. Mirando atrás, nos damos cuenta que hemos podido cumplir muchos de los propósitos viajeros para el 2016 que teníamos previstos:

El hecho de tener una pequeña hace que nos planteemos un tipo de viaje quizás un poco diferentes a los que haríamos si estuviéramos en pareja, por eso ahora intentamos viajar algo más relajados (como por ejemplo: volver a lugares donde hemos estado antes) o bien poder disfrutar de un apartamento como si estuviéramos en nuestra casa. Por ello noes que renuenciemos a ver nuevos lugares, así que creemos que ¡hacer un poco de todo es la combinación perfecta para viajar! Este 2017, hemos querido plantearnos unos propósitos viajeros más adecuados para hacer en familia. Advertimos que repetimos alguno del año pasado... ¡Esperamos cumplir muchos!


1) Redescubrir algún lugar donde hayamos estado anteriormente

Creemos que visitar tranquilamente un lugar sin la necesidad de verlo todo porque ya has estado allí anteriormente es un plus. Levantarte y decidir qué quieres hacer, visitar, donde quieres ir a pasear, qué te apetece hacer en aquel momento. ¡Eso son vacaciones de verdad! Aquellos lugares donde vas por segunda, tercera o cuarta vez se disfrutan mucho más, según nuestra opinión, ya que no estás pendiente de ver los top ten que salen en la guía de viaje (ya los has visto antes) y puedes visitar otros lugares igual o más interesantes que muchas veces dejamos pasar por alto en un viaje inicial. Creemos que volver a un lugar es descubrir la ciudad/pueblo de verdad. Os lo dicen unos que tienen predilección para meterse por calles secundarias, entrar a museos que no aparecen enla guía y hablar con la gente local siempre que haya oportunidad.

New York
Concierto improvisado de músicos en Washington Square, en Nueva York


2) Volver a ver amigos conocidos en otros viajes

Como que últimamente estamos repitiendo muchos destinos donde habíamos estado anteriormente, hemos vuelto a ver a amigos que hacía tiempo que no veíamos, pero que habíamos seguido manteniendo el contacto. Y lo cierto es que cuando nos hemos vuelto a ver parece que no haya pasado ni un día desde que nos conocimos, la amistad se ha mantenido intacto hasta el momento. ¿Verdad que es bonito? Siempre es una alegría ver caras conocidas cuando llegas a un destino y tener la sensación de estar como en casa. Este año intentaremos reencontrar antiguas amistades, dentro de lo posible.


Reencuentro con los amigos Naty, Jano y Alex en Santiago de Chile, delante la Casa de la Moneda

3) Ir a una destinación de montaña

El contacto con la naturaleza nos encanta y creemos que los niños tienen que vivir al máximo esta experiencia, así que ir a la montaña es la mejor manera de respirar aire puro y ejercitar los músculos haciendo algún pequeño treking que sea fácil con bebés.

Cataluña

4) Alojarnos en albergues de Cataluña

El pasado 2016 descubrimos cómo es pasar un fin de semana en familia en uno de los albergues que la Generalitat de Cataluña pone al alcance de cualquier familia que se quiera apuntar. El sistema funciona por sorteo y probamos suerte. Nosotros hicimos la solicitud escogiendo tres destinos y nos llegó un correo conforme estaba aprobada: el destino que nos tocó (de las tres que habíamos escogido) fue Comarruga, una población con playa que disfrutamos a finales de septiembre con un sol radiante. Muy recomendable. ¡Este 2017 queremos repetir!

Caminando por la playa de Comarruga

5) Practicar el slow travel

Cuando se tiene un bebé, la manera de viajar cambia y se impone el "slow travel". Para nosotros significa poder disfrutar de nuestra niña sin prisas, descansar unas horas al día, hacer alguna siesta de vez en cuando, sentarse a tomar algo, ver una puesta de sol... En resumen, disfrutar de todos aquellos pequeños momentos tan importantes.

6) Hacer turismo de proximidad

Viajando nos hemos dado cuenta que muchas veces no hay que ir muy lejos para descubrir lugares que valen mucho la pena. Muy cerca de nuestra casa tenemos lugares muy singulares que no tienen nada que envidiar a otros destinos. Por eso queremos romper una lanza en favor del turismo de proximidad, visitar y mostraros en el blog cuales son aquellos lugares que más nos atraen y a los que que recomendaríamos ir a nuestros amigos.

Delante de la muralla de Montblanc

7) Aprovechar los descuentos para familias

Como los bebés hasta los dos años de edad tienen descuentos importantes en los billetes de avión (a pesar de que no pagan el total del billete sí que pagan las tasas), queremos aprovechar este considerable descuento antes de que nuestra pequeña haga los dos añitos para ir a algún destino intercontinental. ¡La excusa perfecta para viajar lejos!


Mirando un avión en el aeropuerto Pearson de Montreal, Canadá

8) Tener contacto con los animales

Desde que ha llegado Ivet a nuestras vidas creemos que es importante que vea con sus propios ojos los animales que hay en el mundo. Esto se podría traducir con ir un día al zoo, pero nos gustaría que también pudiera ver los animales en su propio hábitat. Eso no quiere decir que vayamos de safari a Tanzania (todavía no), pero sí que podemos ver animales en muchos lugares del mundo que aquí no tenemos.

Canada
Ardillas en un parque de Ottawa, Canadá

9) Motivar a otras familias a viajar

AA partir de nuestra experiencia nos gustaría poder motivar a otras familias a emprender su propio viaje por libre. No somos unos expertos en pediatría pero sí que tenemos experiencia en cuanto a viajar con un bebé (Ivet con 12 meses de vida había visitado ya 15 países). Algunos artículos nuestros sobre "Viajar con niños" han sido publicados en el blog de Travel and Exchange.

10) Ir a una destinación de mar

Por primera vez la Ivet ha podido experimentar el contacto con el agua del mar en su primer año de vida. Primero en el mar Mediterráneo, después en el Pacífico (en Isla de Pascua) y más tarde en el Caribe (Cuba). Mojarse y flotar es una sensación nueva y a pesar de que en un principio parecía que no le hacía mucho gracia, ahora parece que le gusta, sobre todo porque puede jugar con la arena (¡y hay tanta en la playa!). Ya veremos qué país y qué playa escogemos.


Por un año lleno de viajes, ¡que tengáis un feliz 2017 viajero!


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jueves, 29 de diciembre de 2016

Momentos viajeros del 2016


El pasado año 2015 fue para nosotros el GRAN VIAJE, debido a que nos estrenamos como padres. En "Can Quaderns" aumentó la familia, ahora somos uno más y desde que nuestra pequeña Ivet llegó al mundo no hemos dejado de viajar. ¡De hecho, creemos que hemos viajado mucho más que antes! Tuvimos la gran suerte de poder disfrutar de un tiempo en familia y decidimos que lo pasaríamos viajando juntos, así que el 2015 fue un año muy aprovechado; hablamos de ello en el artículo "Momentos viajeros del 2015". Pero este 2016 no podía ser menos, y fieles a nuestro lema viajero que lee "No nos conformamos con que nos lo expliquen, lo queremos conocer con nuestros propios ojos", hemos querido seguir conociendo con nuestros propios ojos, y también hemos querido visitar de nuevo lugares que nos habían gustado tanto que decidimos volver con nuestra hija después de muchos años de haber estado. El primer aniversario de nuestra pequeña lo celebramos en el blog con este artículo: "Un año en familia, un año de viajes". Por esas fechas Ivet ya había estado en 15 países y sigue sumando... ¡A continuación hemos querido hacer un resumen viajero de este 2016!


Enero: Estambul

El primer viaje del año fue a uno de los destinos donde no nos cansaríamos de ir nunca: Estambul nos tiene el corazón robado. Con esta era la tercera vez que visitábamos esta ciudad trepidante de Turquía, pero ahora queríamos volver con Ivet, pasear por sus barrios más auténticos, escuchar el canto provinente de las mezquitas, rememorar la historia viendo la parte bizantina de la ciudad y también la parte otomana, hipnotizarnos viendo como bailan la sema; en definitiva: vivir las mejores experiencias que se pueden tener en una de las urbes más atractivas que existen según nuestra opinión. Una ciudad que se encuentra a caballo entre Europa y Asia, la antigua Constantinopla.


Estambul, turquia
Haya Sofia al fondo, en Estambul


Marzo: Dresde, Bautzen, Meissen y Leipzig

Hacía justo un año habíamos estado en Alemania, concretamente en una de nuestras ciudades favoritas: Berlín. Pero esta vez, coincidiendo con los cuatro días de Semana Santa, nos decidimos por visitar la Sajonia alemana y tomamos como base Dresde, una ciudad totalmente reconstruida después de la Segunda Guerra Mundial. La sorpresa de llegar a una nueva ciudad alemana fue grata, la monumentalidad de Dresde nos gustó (creemos que su reconstrucción está muy bien realizada). Meissen es la típica ciudad alemana con las típicas casas con el tejado en forma de pincho, un lugar perfecto donde ir en Pascua, ya que que tienen todas las calles decoradas con todo detalle. Leipzig también tuvo su qué, con su universidad y su vida vibrante en las calles. Pero fue la ciudad de Bautzen la que nos cautivó: allí vive una minoría llamada sórabes, que hablan su propia lengua, hasta el punto que por toda la ciudad se pueden ver los carteles de las calles escritas en dos lenguas: en alemán y sórabe. Allí se encuentra una de las prisiones secretas que existieron por la Segunda Guerra Mundial, una curiosidad que a nosotros encantó descubrir. Además, coincidiendo con Semana Santa, disfrutamos de un tipo de procesión donde un montón de señores vestidos de época iban a caballo. 

Leipzig, Bautzen, Alemania
Una panorámica de Bautzen al fondo


Mayo: Chile, Islaa de Pascua, Roma y el Vaticano

Si uno de los destinos que más ilusión nos hacía repetir después de haber hecho a nuestra vuelta al mundo era la Isla de Pascua, hacer coincidir este viaje con el aniversario de Enric (hacía nada más y nada menos que 40 años!!!) fue una de los momentos más agradables que uno puede disfrutar en su vida. Aprovechamos nuestra escala en Santiago de Chile para visitar amigos que conocimos en varios viajes: a Jano y Naty en Filipinas, concretamente en la isla de Siquijor y a Álex en un trayecto en un barco de carga por los fiordos chilenos cuando hacíamos la vuelta al mundo. Ellos nos hicieron de anfitriones y disfrutamos de tres días juntos, ¡ahora esperamos que vengan a Barcelona!

Volver por segunda vez a la Isla de Pascua fue increíble. Y hacerlo con Ivet fue único, mágico...No hay palabras para describir este lugar del mundo tan alejado de la civilización. Nos gustó ver de nuevo los moais, y también reencontrarnos con antiguos conocidos, como Paki y Mª José (ella española y él rapa nui). ¡No olvidaremos nunca las puestas de sol en Rapa Nui!

Isla de Pascua
Delante de Ahu Tongariki, en Isla de Pascua

Como que nuestro vuelo a Chile hacía escala en Roma, aprovechamos para alargarlo un día más y visitar la que dicen es "la ciudad del amor", así que paseamos por las calles más conocidas disfrutando de la belleza artística de esta ciudad, visitamos algunas ruinas romanas y nos acercamos al Vaticano para ver si veíamos al Papa, pero debe de ser que aquel día tenía fiesta, ¡porque solo vimos un montón de turistas haciendo fotos!

Roma
Paseando por el Coliseo y el foro en Roma

Junio: Fez (Marruecos)

Fez es una de las ciudades de Marruecos que habíamos visitado anteriormente, pero donde siempre nos había hecho gracia volver. Así que, esta vez en familia, recorrimos durante cuatro días su medina y también visitamos la cercana Meknes, una ciudad tranquila, alejada de la masificación turística que se puede encontrar en Marracheix y con una imprenta propia. Todavía hoy en día dentro de la medina se pueden ver cómo los artesanos hacen su trabajo manualmente, unos trabajos que aquí ya no se existen, como puede ser el de curtidor de pieles o la orfebrería.

Marruecos
Bab Bou Jeloud, la puerta principal de la medina de Fez


Julio: Aielo de Malferit, Bocairent y Xàtiva (Valencia)

Este mes hicimos una escapada de un fin de semana a Valencia, concretamente al pueblo de Ayelo de Malferit (pueblo natal del famoso Nino Bravo) y donde vive nuestra amiga y blogger Racó viatger de la Mariló. Fuimos muy bien acompañados de Mercè "Milcamins" también amiga y blogger. Mariló y su germana Mª Amparo nos acogieron en su casa como si fuéramos de la familia y nos hicieron de anfitrionas por el mismo Aielo (donde existe una curiosa historia sobre el origen valenciano de la Coca-Cola), el cercano pueblo de Bocairent y Xàtiva.

Valencia
En el puente "d'Allà Baix", en Aielo de Malferit, Valencia

Agosto y septiembre: Canadá, Cuba y México DF

Siempre hemos dicho que a veces a la hora de viajar no tenemos mucho "criterio" en cuanto a los destinos. Con ello nos referimos a que si aparece una buena oferta de vuelo a un lugar interesante y nos atrae, la solemos aprovechar...Eso es lo que nos sucedió con el viaje del verano: encontramos un vuelo barato a Montreal (Canadá) y dijimos "¡Hacia allá vamos!". El país nos resultaba tentador desde hacía mucho tiempo y no habíamos estado allí nunca. Decidimos establecer nuestra base en Montreal y visitar, además de esta, las ciudades más cercanas: Quebec, Ottawa (la capital del país) y Toronto, donde hicimos una stop-over de un día para visitarla, ya que habíamos estado allí hacía 3 años, aquella vez en un viaje combinado con Nueva York y Chicago.

Canada
Delante del famoso hotel "Fermont le Chateau Frontenac", en la ciudad de Quebec

¡Y de paso fuimos a Cuba y a méxico DF! El hecho fue que un tiempo antes de ir a Canadá nos encontrábamos mirando opciones de vuelo desde Montreal y vimos un vuelo por 230€ a/t a La Habana ¡y no lo pudimos dejar escapar! Como hacíamos escala en México DF (México) aprovechamos para hacer una stop-over de unas horas y visitar la ciudad. Fue una visita corta, pero tuvimos tiempo de ver el centro histórico. Y después de 10 años volvimos a la Cuba de Fidel. Sí, podemos decir que estuvimos cuando él cumplió los 80 años y cuando cababa de cumplir los 90...Fue un viaje diferente, y a pesar de que la gente continuaba siendo igual de cercana que siempre, vimos que en Cuba han sucedido muchos cambios en los últimos años desde que estuvimos nosotros, y creemos que habrán muchos más...

Cuba
Coche americano averiado, en una calle de La Habana 


Octubre y novembre: Normandía (Francia)

Normandía era uno de aquellos lugares míticos que siempre habíamos querido visitar, pero que hasta el momento no nos había cuadrado todo para hacer el viaje. La combinación de la visita al turístico Mont Saint-Michel con los diferentes lugares donde tuvo lugar el famoso día D que provocó el final de la Segunda Guerra Mundial hizo que resultara un viaje muy interesante, además de hacerlo en una compañía inmejorable.

Normandia, Francia
Delante del Mont Saint Michel

Diciembre: Irán y Dubai (EMiratos Árabes Unidos)

Irán era uno de los destinos al que teníamos más ganas de volver. Después de haber estado allí en 2013 y haber visitado Teherán, Kashan, Yazd, kharanaq, Isfahan, Shiraz, Naqsh-e Rostam, Persépolis, Meymand, Bam y Rayen, el desierto de Lut y haber visto algunos nómadas que  existen en el país, teníamos la sensación que con la progresiva apertura del país las cosas cambiarían rápido y que teníamos que volver cuando antes mejor. La gente iraní es de la más hospitalaria que hemos conocido nunca (hasta el límite de conocer alguien por la calle y acabar tomando el té en su casa), abierta y culta. Un país con un patrimonio cultural muy valioso y uno de los lugares por donde pasaba la famosa Ruta de la Seda. Fue un acierto volver y sobre todo encontrarnos con algunos de los amigos que hicimos en el anterior viaje. Este viaje tuvo un buen añadido: aprovechamos que hacíamos una stop-over en Dubai (los Emiratos Árabes Unidos) de 12 horas para visitar la ciudad y subir al Burj Khalifa, ¡el edificio más alto del mundo!

desierto de Iran

Como veis, este año nuestros viajes han tratado en su mayoría de volver a muchos lugares donde habíamos sido antes, a pesar de que hemos visitado algún país nuevo. Pero ahora ya toca pensar en futuros viajes...¿Alguna idea?


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martes, 20 de diciembre de 2016

Últimos días de descanso en Tailandia


Los últimos días del viaje los queríamos pasar en la playa, por eso de que parece que en Tailandia sea el paraíso y pensando también en los niños. Tailandia tiene básicamente dos zonas de playa diferenciadas: la zona del Mar de Andaman, donde está Phuket, Phi Phi y Krabi y la zona del Golfo de Siam con las islas de Koh Samui, Koh Phangan y Ko Tao. Nosotros decidimos ir a las islas del Golfo de Siam, pues teóricamente en verano hay mucho menos riesgo de lluvias, pero al final no deja de ser una cuestión de suerte el tiempo que te encuentras.

Para hacer el desplazamiento desde Chiang Mai habíamos comprado con antelación unos vuelos muy económicos (49 euros) con la compañía AirAsia, que en menos de 2 horas nos llevó a la otra punta del país. Hay que decir que el vuelo no era directo a la isla de Koh Samui, la única isla que tiene aeropuerto, y a la que nos dirigíamos inicialmente. En el aeropuerto de Koh Samui no vuelan todas las compañías y los precios son mucho más elevados, así que la alternativa económica es volar al aeropuerto de Surat Thani, donde puedes coger un autocar y después un ferry que te deja en la isla de Koh Samui. En el mismo aeropuerto de Surat Thani hay varias compañías que te gestionan el enlace a cualquiera de las islas que vayas. Nosotros lo hicimos con la compañía Lomprayah, que es la que tiene los catamaranes más rápidos. Un día de viaje largo y cansado, pero que los niños soportaron perfectamente sobre todo con el aliciente de viajar en barco.

Como básicamente veníamos a las islas a pasar unos días de paz y tranquilidad, reservamos tres noches en un pequeño resort familiar de Koh Samui con piscina y a 10 minutos andando de la playa, el Baan Sawan Samui Resort. Fue un pequeño lujo merecido, pero a un precio más que razonable para ser cinco personas, 125€ la noche.


Desde el hotel pudimos visitar un par de pueblos de la isla, Chaweng y Fisherman's Village y estuvimos en dos playas de estas que llaman paradisíacas: Chaweng Noi i Thongtakian Beach.



No sabríamos decir mucho más de la isla, solo que parecía bastante turística y que casualmente, una noche que estábamos paseando por Fisherman’s Village y se puso a diluviar acabamos entrando en un local que se llamaba Tapas Barcelona y que llevaba un chico catalán.

Como ya nos temíamos que Koh Samui estaría un poco masificado de turismo y queríamos ver cosas diferentes, habíamos decidido pasar dos noches en la isla de Koh Phangan, famosa por la Full Moon Party, pero muy tranquila y familiar cuando no coincides con estas fechas. La isla es mucho más pequeña y con un ambiente mucho más rural, pero con dos días que estuvimos tampoco la exploramos a fondo. De hecho, hicimos una vida muy sedentaria, de la habitación al restaurante y del restaurante a la playa o piscina. Habíamos reservado un bungalow a pie de playa en una zona muy tranquila y bonita de la isla en el hotel Salad Hut Bungalows que nos costaba 90€ la noche. El restaurante, además, era especialmente bueno y a la caseta del lado había un lugar de masajes tailandeses al cual nos abonamos no sólo los padres sino también los 3 niños.



Después de 5 días de descanso en las playas de Tailandia nos tocó volver a hacer todo el trayecto hasta el aeropuerto de Surat Thani donde un avión de AirAsia nos llevó a Bangkok en 1 hora. Habíamos decidido estar un último día en Bangkok para hacer algunas compras y visitas.

En esta ocasión vam dormimos en el The Yard Hostel, un tipo de albergue que habíamos encontrado muy muy valorado en el Tripadvisor y que nos dejaban una habitación para los 5 con baño privado y desayuno incluido por 70€ la noche. Estaba muy bien comunicado en metro con el centro de la ciudad, así que pudimos aprovechar hasta el último momento del último día para visitar la ciudad e ir de compras.

En resumen, el viaje en Tailandia en familia ha sido toda una experiencia para los niños. Una aventura fácil de hacer con niños pequeños y un gran aprendizaje para nuestros hijos.

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Joël y Maria son unos apasionados de los viajes. Ya hace muchos años que viajan, antes de ser padres recorrieron buena parte del mundo con su mochila con poco más que los billetes de avión de ida y vuelta. Con tres niños pequeños, no han querido dejar de viajar para continuar disfrutando otras culturas, de paisajes de sueño y para transmitir a sus hijos su pasión. Viajar es una de las mejores maneras de contribuir a la educación de los niños. Nos explican su viaje con tres niños pequeños en Tailandia. Joël y Maria son nuestros invitados y temporalmente les hemos cedido el blog para que nos expliquen su viaje. - Enric y Celia


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