miércoles, 11 de abril de 2018

Lugares imprescindibles para visitar a Menorca


Mucho más pequeña que Mallorca, esta pequeña isla balear concentra en sus 700 km2 una infinidad de atractivos patrimoniales, culturales y gastronómicos. Su encanto radica en haber sabido conservar su patrimonio, el paisaje y su estilo de vida relajada. Por ello tiene un turismo alejado de la masificación y la fiesta (que prolifera en otras islas cercanas), mucho más familiar y tranquilo. Aunque eso no signifique no hayan lugares por ver, todo lo contrario. A continuación explicamos los lugares de visita imprescindible si viajas a Menorca:

Playas y calas

Sobran calificativos para las calas y playas de Menorca. Cada una de ellas tiene un sello que la hace única, un paraíso de colores turquesas con pinos mediterráneos que hace de ellas un lugar ideal para perderse…Si eres el único que no se le ha ocurrido acercarse a darse un baño, claro. Las más conocidas y más bonitas se encuentran en el sur de la isla: Cala Macarella, Cala Macarelleta, Cala Turqueta, Cala Mitjana, Cala Galdana… Todas destacan por su arena blanca y aguas turquesas y cristalinas. Si no quieres encontrártelas masificadas de bañistas, lo ideal es ir en época que no sea temporada alta y ya empiece a hacer buen tiempo. Vas a disfrutar mucho más del baño y de la tranquilidad.


Ciutadella, la ciudad señora

Con sus casas señoriales y avenidas peatonales, Ciutadella es para nosotros la ciudad más agradable y con más encanto de la isla. Perderse por sus tranquilas calles puede convertirse en un entretenido paseo, haciendo un recorrido por la interesante historia de esta ciudad que puede tener como punto final alguno de los restaurantes del puerto. Si tienes la suerte de que tu viaje coincida con las fiestas de San Juan (24 de junio) y estás en Ciutadella, prepárate porque hay fiesta a lo grande. Disfrutarás del espectáculo con caballos, aunque es la época de mayor afluencia de turistas y el precio del alojamiento puede estar por las nubes.



Mahón, la perla inglesa

Es la capital inglesa de la isla. En el casco histórico de la capital menorquina se respira la esencia británica, fruto de los años de colonización. Todo ello se puede ver a través de las plazas y las casas señoriales con fachadas y ventanas típicas inglesas pintadas de vivos colores y con mucho vidrio. Una estampa muy fotogénica que no pasa desapercibida a los aficionados a la fotografía.



Binibeca, un pueblo de pescadores

Un puerto con barquitas pequeñas, pequeñas calles llenas de bonitas buganvillas y de gatos, casas bajas encaladas de blanco inmaculado con puertas y ventanas de madera. Este es el escenario que te encuentras cuando visitas Binibeca, un pueblo creado en 1972 como un centro turístico que imita los pueblecitos de pescadores tradicionales. No es que sea un decorado, porque allí vive gente e incluso podemos encontrar carteles en sus calles que rezan “no molestar a los vecinos”, así que aunque se haya creado como un reclamo turístico, mantiene el encanto y la arquitectura típica menorquina. Situado en la costa sureste de Menorca, Binibeca está muy cerca de Mahón y se ha convertido en uno de los lugares más visitados por los turistas en verano, así que si vas a verlo te recomendamos ir a primera o última hora del día.


Naveta des Tudons

La mayor atracción cultural que tiene Menorca son los restos de la antigua cultura talayótica. Su condición de isla hizo que se conservarán intactas infinidad de construcciones prehistóricas, siendo de las más antiguas de Europa. La más conocida y mejor conservada es la Naveta des Tudons

Se trata de una gran nave funeraria invertida, uno de los monumentos más importantes y simbólicos de la isla. Las grandes dimensiones de esta tumba prehistórica recuerdan leyendas relacionadas con los míticos gigantes. Antiguamente se realizaban en ella ritos y usos relacionados con la magia.


Poblado de Trepucó

La funcionalidad de este recinto de mesa era la de un espacio religioso y de culto. La mesa de Trepucó, de grandes dimensiones (impone al verla), está situada dentro de un recinto de planta aproximadamente semicircular, con una fachada cóncava.


Faro de Favàritx

Este lugar solitario de la costa norte de Menorca, rodeado de acantilados bajos de pizarra negra, es uno de los más mágicos de la isla. Las rocas están modeladas con la fuerza de la Tramuntana, un viento que nada más llegar notamos en nuestras caras y que, según el día que vayas, no te va a dejar caminar demasiado rato por la zona. Ese es el encanto de este rincón, que allí se puede palpar la fuerza extrema de la naturaleza y seguramente a solas.


Sa Cova d'en Xoroi

Se trata de un espacio natural ubicado en un acantilado de la costa sur de la isla. Una gruta cargada de mitología con un mirador impresionante desde donde se puede ver una de las mejor puestas de sol. Por la noche se convierte en una discoteca muy especial donde suelen pinchar varios DJ'S reconocidos.



Camí de cavalls

A quien les guste hacer trekings, va a disfrutar de lo lindo haciendo el “Camí de Cavalls” (camino de caballos) de Menorca, el GR 223E. Se trata de 185 km de ruta que recorren todo el litoral de la isla. Una bonita manera de disfrutar de paisajes únicos y de gran belleza.

Sin duda Menorca está dentro de nuestra lista de islas favoritas y con playas paradisíacas, y además con el gran aliciente de que la tenemos muy cerca para disfrutarla. ¿Te animas a conocerla?

¿Qué te ha parecido?Deja tu comentario
¿Te ha gustado? ¡Compártelo!

martes, 27 de marzo de 2018

10 motivos para viajar con un bebé


Con frecuencia, la gente piensa que cuando se tienen hijos ya no podrá viajar o, como mucho, que los viajes que se harán con los hijos pueden llegar a ser una locura por la logística que representa su planificación y llevarlos a cabo. Nada más lejos de la realidad. Basado en nuestra experiencia hoy podemos asegurar que viajar con bebés es muy fácil . Y ahora que nuestra hija pasa de los dos años de vida, podemos decir incluso que viajar con bebés es más fácil que viajar con los niños cuando son mayores. ¿Por qué? A continuación explicamos 10 razones para llegar a esta conclusión:



1) La mochila porta-bebés, la solución perfecta para el transporte de bebés

Cuando se trata de viajar con bebés que aún no caminan y -todavía- tienen poco peso, la mejor opción para su transporte es llevarlos en una cómoda mochila porta-bebés, adecuada a su peso. Esto puede permitir a los padres durante el viaje aprovechar los ratos que el bebé duerme para hacer cosas que cuando este bebé sea grande, seguramente será difícil llevar a cabo. Eso significa aprovechar para caminar por terreno que no podamos ir con un cochecito, hacer visitas a interiores de lugares, como pueden ser museos, etc. Debemos tener en cuenta que más adelante, cuando el bebé camine y tenga más autonomía, querrá hacer más cosas (como jugar en un parque) y no tendremos tantos ratos en que duerma tantas horas. ¡Así que aprovecha!



2) Ventajas para volar con avión con un bebé

De un tiempo a esta parte, los aeropuertos dan prioridad a las familias con bebés que viajan en avión, tanto a la hora de pasar los controles como a la hora de embarcar. Existe un acceso diferente para familias los controles del aeropuerto que facilita no tener que hacer la gran cola que se suele formar a los controles habituales. Lo agradecerás mucho. Lo mismo ocurre a la hora de embarcar: normalmente se anuncia por el megáfono cuál es el orden de prioridad de embarcar y las familias con bebés entran antes en el avión. Así tenemos más tiempo para colocar tranquilamente el equipaje y acomodar al bebé, lo que hace mucho más cómodo el viaje.


Aparte de la prioridad para familias, cabe decir que en general nos hemos encontrado un muy buen servicio de las azafatas del avión, que facilitan al máximo la comodidad del vuelo para las familias con bebés. Siempre están atentas en todo momento a cualquier necesidad que pueda presentarse.

3) La comida

Si tu bebé es de los que toman pecho, piensa que lo podrá hacer de manera exclusiva (solo pecho, no papillas) hasta los 6 meses de vida, así que cuando viajes no te tendrás que preocupar por su comida, ya que la leche materna ya la lleva incorporada su madre y se puede dar de comer al bebé en cualquier momento, no será necesario tener que estar calentando biberones. ¡Una muy buena razón para viajar con bebés!

4) El sueño del bebé

Los bebés pueden pasar la mayoría del tiempo durmiendo; por regla general y cuando son muy pequeños, duermen unas dieciséis horas al día. Una vez las necesidades básicas del bebé estén cubiertas, los padres pueden seguir con su ruta trazada para ese día. Lo que quiere decir que durante un viaje, cuando el bebé duerme, los padres pueden llegar a relajarse y aprovechar para ir a comer, tomar algo, etc.


5) Seguir unos horarios

La prioridad, cuando hacemos un viaje con una bebé (o bebés) es siempre que éste tenga cubiertas sus necesidades básicas (comida, sueño e higiene). Mientras esta premisa se cumpla, el bebé estará a gusto tanto en casa como en el lugar más recóndito del mundo. Lo que sí hemos comprobado cuando hemos viajado con bebé es que -dentro de lo posible- este/a tenga unos horarios de comidas y de sueño que no varíen mucho de un día al otro. Si conseguimos que tenga el mismo horario, conseguiremos también poder organizarnos nosotros y tendremos un viaje bastante agradable.

6) Pañales durante el viaje

Piensa que en todos los lugares del mundo hay niños, así que encontrarás pañales en casi cualquier parte del mundo, a no ser que te vayas al lugar más remoto del planeta. Si tu viaje es de muchos días (más de una semana) recomendamos no llenar la maleta de pañales, ya queocupa mucho. En este caso, lo ideal es llevar pañales para los tres o cuatro primeros días y ya en el destino, comprar según lo necesites.


7) El bebé socializa con todo el mundo

Aunque viajamos a un país lejano donde la cultura sea muy diferente a la nuestra y la lengua sea diferente, generalmente la gente suele sentirse atraída por los bebés. Siempre llaman la atención un pequeño que balbucea y ríe, ¿verdad? Y más si éste tiene tan solo unos pocos meses.

Siempre que hemos viajado con nuestra pequeña, hemos visto que ha despertado la curiosidad de mucha gente local donde hemos estado. Es muy habitual que se acerquen a ti para querer verlo, decirle cuatro cosas (de manera amable) y que en algunos casos se quieran hacer una foto. Así que viajar con bebés facilita el contacto con otras personas y ayuda a socializar.


8) Imaginación al poder

El hecho de viajar con un bebé significa también pasar muchas horas juntos en transportes, como el avión, el bus, el coche ... Para entretenerlo/a, harás todo lo que se te ocurre y te las ingeniarás haciendo volar la imaginación. Cualquier material se convertirá en un juguete: un cartón, los dedos de la mano o unas gomas pueden llegar a ser la mar de entretenidos para el bebé.


9) Viajar hace felices a los bebés
Al 99% de los bebés le encanta ver y tocar todo lo que para ellos es una novedad. Imagina si lo sacas de casa y lo llevas a un sitio nuevo, a una casa nueva, un paisaje diferente, otros niños, idioma diferente ... Todo lo nuevo atraerá la atención del bebé y veremos que cada momento lo vivirá con total intensidad. Se le verá feliz. De hecho, lo más feliz que hace al niño/a es poder pasar tooodo el tiempo del mundo con sus padres.


10) Mono de viaje

Si después de la primera vez de un viaje con tu bebé tienes ganas de repetir (¡seguro que sí!), piensa que esto es solo el primer paso, el primer viaje de muchos que vendrán. Porque ... ¡Lo has adivinado! ¡Viajar en familia crea adicción! Y seguro que tu pequeño/a estará encantado/a de ir de viaje juntos.

¿Qué te ha parecido? Deja tu comentario
¿Te ha gustado? ¡Compártelo!

jueves, 15 de marzo de 2018

Kang, un pueblo tradicional de 3000 años en Irán


En nuestro primer viaje por Irán, en 2013, echamos de menos visitar Mashhad, la ciudad más sagrada del país situada en el noroeste, donde se puede visitar el mausoleo de Ali ibn Musa al-Rida (el octavo imam del chiismo) y que convierte la ciudad en uno de los primeros centros de peregrinaje religioso. Así que nuestro segundo viaje en el país (en diciembre de 2016), esta vez con la pequeña Ivet que tan solo tenía 17 meses de vida, decidimos que sería una de los destinos que no podíamos perder. Lo que no sabíamos que conoceremos también una de las villas con más encanto de la zona: Kang .


Fereshte, nuestra anfitriona de couchsurfing, nos recibió en su casa junto con sus dos hijos y marido, Saeed. Aquella noche tuvimos una agradable conversación sobre costumbres y gastronomía y ella nos sugirió (además de ver la famosa tumba) acompañarnos al día siguiente a una antigua y pequeña villa llamada Kang situada en la montaña y que quedaba a unos 48 km de Mashhad, donde podríamos ver el auténtico estilo de vida rural. Y de paso, tendríamos la oportunidad de visitar unos petroglifos de 4000 años que quedaban de camino.¡Genial! Pensamos. Con lo que no contábamos era con la hospitalidad desbordante de los habitantes del pueblo de Kang. Una vez más, nos encontramos con la increíble generosidad iraní que hace que nos encontremos en este país como en casa.

Kang, una bonita villa tradicional donde se conserva el estilo de vida rural

En la zona montañosa de la provincia de Razavi Khorasan se levanta la tradicional la villa llamada Kang, un pueblo de más de 3000 años
ha sobrevivido a desastres naturales, como terremotos, inviernos gélidos y sequías. Es pequeña, viven ta solo 354 familias (poco más de 1400 habitantes) que se dedican a criar ganado (ovejas, vacas) y a la agricultura: huertos con manzanos, cerezos, viñas... Se trata de un pueblo escalonado con viviendas construidas con ladrillos de barro y donde la mayoría tienen balcones de terrazas y azoteas de tierra. Así que el tejado de una casa puede formar parte del suelo de otra. Sus calles son empinadas, ya que están en una montaña y también se pueden ver estructuras deparedes de piedra de pizarra, un material propio de la zona que lo tienen a su alcance. La localización de las casas es un indicador del estatus de la familia que vive en ellas: cuanto más arriba está situada, más alto es el estatus.



Cuando fuimos era invierno (diciembre) y la nieve cubría gran parte de la villa. Lo primero que hicimos al llegar fue subir unos 400 metros a lo alto de una montaña desde donde se veía la mejor panorámica de todo el pueblo, de los más típicos del norte de Irán. Las casas apiladas de color blanquinoso y marrón, algunas con la chimenea saliendo humo y rodeadas de nieve hacían que tuviéramos delante nuestro una magnífica postal de Navidad.


Era la primera vez que la Ivet veía la nieve y la tocaba, lo que hizo despertar una curiosidad innata para tocar continuamente esta materia fría y blanca que para ella era tan extraña, y que desaparecía al poco de tenerla en las manos.


Una vez allí nos dimos cuenta que la vida allá no tenía las mismas comodidades que en la ciudad: gélidas temperaturas, caminos empinados donde solo se puede llegar a pie y calles estrechas sin asfaltar.


Era mediodía y tocaba comer, y la Fereshte nos llevó en la casa de una familia del pueblo que conocía. Al llegar a la entrada de la casa limpiamos nuestros zapatos del barro y la nieve y nos descalzamos para entrar, como es costumbre en cualquier casa iraní. Allá conocimos a una sonriente ama de la casa y sus dos hijas, y nos invitaron a pasar en otra sala que tenían condicionada con estufa y cubierta de alfombras. Parecía que tenía que ser una habitación más pequeña, pero se trataba de una sala muy grande que era el comedor de la casa. Allá estaba la familia al completo, padre, 2 hijos y 2 hijas, 3 nietos, hermana y sobrina que venían a visitarlos...Todos sentados en la amfombra alrededor de una pequeña mesa baja, tapados con mantas. Nos hizo tanta gracias verlos a todos con la manta que el padre y un hijo, al darse cuenta, nos invitaron a sentarnos con ellos y taparnos también. No hay que decir que reímos mucho con ellos. A pesar de no hablar mucho inglés, tuvimos conversación todo el rato que estuvimos comiendo. Por cierto, la comida era un estofado de olla con productos locales buenísimo y un pan hecho por ellos. Ivet quedó dormida encima de una manta en la alfombra junto al calor de la estufa.



Más tarde anduvimos por las calles con más pendiente del pueblo, donde vimos ovejas, gallinas, patos...Un niño pequeño intentaba meter a cobijo de la lluvia algunas ovejas que no querían entrar al establo. Era uno de los hijos de una mujer joven que estaba haciendo uno té a la leña (la manera más tradicional iraní) en la calle, justo en la casa del delante. Se presentó, su nombre era Zohre, y nos invitó a tomar una taza de té en su casa. Aceptamos encantados y después de descalzarnos subimos las empinadas escaleras de la casa. En una pequeña sala muy caliente estaban sus hijos: Mobina, de 10 años, y Ali y Abolfazl, unos gemelos de cuatro años. Nos sirvió el té muy caliente con unos trozos de azúcar duro que se deshacían enseguida y a continuación los niños empezaron a sacar de una bolsa unas piezas de madera de colores para jugar. Durante todo el rato que estuvimos allí no pararon de jugar todos. Nos dimos cuenta de la facilidad de entendimiento que tienen los niños en pocos minutos de conocerse, a pesar de que no hablen ni se expresen igual. Y que el lenguaje del juego es universal.



Pasamos el rato charlando con la Zhore, gracias a la traducción al inglés que nos hacía la Feresthe, y tomamos dos o tres tés. Nos explicó que dedicaba a cuidar de los hijos, la casa y los animales y que recogía té y plantas medicinales (hay muchas a la zona) y las vendía. Nos llevamos dos bolsas de té cogido por ella. Llegado el momento nos dolía tener que decir adiós a esta familia para volver a Mashhad, Ivet estaba tanto a gusto jugando con los niños que no quería irse...Ni nosotros tampoco.

Tenemos un buen recuerdo del pueblo, un lugar que parece de otra época y donde la gente lleva un ritmo de vida relajado y que gira alrededor de la familia y el campo. Esperamos volver más adelante y ver de nuevo a los niños de la Zhore.

Información práctica para el viajero

Cómo llegar: desde Mashhad (48 Km) lo más fácil (y creemos que la única opción posible) es ir en coche (1h). Aconsejamos consultar la climatología antes de ir, sobre todo si viajas en época invernal como nosotros, ya que puedes encontrar nieve en la carretera.


Otros posts sobre Irán:

¿Qué te ha parecido? Deja tu comentario
¿Te ha gustado? ¡Compártelo!

viernes, 2 de marzo de 2018

Taiwán: naturaleza en estado puro


El agua y el viento, aliados con el paso del tiempo, ha forjado los paisajes de la isla de Formosa. El verde de su exuberante vegetación, el gris de unas rocas de origen volcánico que caen en picado sobre el mar y el inmenso azul del océano Pacífico conforman la variedad cromática de Taiwán, un país que nos ha sorprendido gratamente por la intensidad de sus paisajes.



Tan solo aterrizar, en el trayecto de tren que nos lleva del aeropuerto a Taipei, la naturaleza ya hace acto de presencia en lo que iba a ser sólo un preámbulo de lo que nos esperaba: una densa jungla en la que parece que no pueda caber ni un solo árbol más nos da la bienvenida. Ya en la capital, la sensación se magnifica: desde la altura del mirador del rascacielos Taipei 101 vemos bajo nuestro los edificios de una gran ciudad de casi 3 millones de habitantes, pero lo que más nos sorprende es ver como el verde de la jungla está justo al lado de sus edificios más altos. Da la sensación de que la naturaleza esté esperando su momento para volver a hacer suyo lo que el hombre le ha usurpado a base de asfalto y hormigón.


Vistes de Taipei des de l'Elephant Mountain

En un perímetro de 30 km los capitalinos tienen la fortuna de disponer de una diversidad paisajística que haría las delicias de cualquier amante de la naturaleza. Los bosques de Wulai, las cascadas de Sandiaoling, las aguas termales de Beitou ... Pero por su contraste con todo lo demás, nos quedamos con los parajes del parque geológico de Yehliu.

Yehliu bien podría ser el escenario natural de una película de ciencia ficción. Y es que si uno le pone un poco de imaginación, en este lugar parece que uno pasee por lugares de otro planeta. La erosión ha moldeado de forma azarosa las rocas junto al mar. Hay quien sabe ver en ellas las formas de la cabeza de una reina, de un conejo, de candelabros o incluso de un trozo de tofu. Tenemos que admitir que a nosotros algunas de éstas se nos escapaban ... Puede sonar a excusa, pero es que las variedades cromáticas imposibles de sus marrones nos distraían a la hora de intentar distinguirlas.






Fotos del parque geológico de Yehliu

En la costa este de Taiwán parece que no haya espacio para los puntos intermedios, y es que paralela a la línea de mar discurre una gran cordillera que se eleva hasta los 3.400 m en solo 60 km tierra adentro. Las planicias no tienen cabida en este país.

Es en este contexto en el que se sitúa el Parque Nacional de Taroko, otro de los lugares paisajísticos más imponentes de Taiwán. Su principal atractivo son sus gargantas, creadas por el ascenso continuo de las montañas y el poder erosivo del río Liwu. Varias rutas de senderismo atraviesan las entrañas de este parque nacional, pero para los más perezosos existe también la posibilidad de llegar a algunos de sus puntos más importantes recorriendo una espectacular carretera panorámica. Además de su atractivo natural, Taroko está salpicado también de varios templos y asentamientos de los antiguos aborígenes taiwaneses que otorgan un valor extra al lugar.






Diferentes lugares del Parque Nacional de Taroko

Finalmente, no podíamos terminar este artículo sin hacer mención del paisaje salvaje de Isla Verde. Irónicamente, la belleza de esta pequeña isla tocada por el viento contrasta con el horror vivido por los presos políticos que estuvieron encarcelados durante el periodo del White Terror. Quizás no son los paisajes más impresionantes de Taiwán, pero seguramente serán lo que más recordaremos por el hecho de disfrutarlos en casi total soledad.




Parajes de Isla Verde

¿Qué te ha parecido? Deja tu comentario
¿Te ha gustado? ¡Compártelo!

 
Contenidos de Quaderns de bitàcola (Enric Vilagrosa i Celia López) | Tecnología Blogger | Plantilla original de Wordpress Theme y Free Blogger Templates | Diseño adaptado por Quaderns de bitàcola
cookie solution