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miércoles, 11 de abril de 2018

Lugares imprescindibles para visitar a Menorca


Mucho más pequeña que Mallorca, esta pequeña isla balear concentra en sus 700 km2 una infinidad de atractivos patrimoniales, culturales y gastronómicos. Su encanto radica en haber sabido conservar su patrimonio, el paisaje y su estilo de vida relajada. Por ello tiene un turismo alejado de la masificación y la fiesta (que prolifera en otras islas cercanas), mucho más familiar y tranquilo. Aunque eso no signifique no hayan lugares por ver, todo lo contrario. A continuación explicamos los lugares de visita imprescindible si viajas a Menorca:

Playas y calas

Sobran calificativos para las calas y playas de Menorca. Cada una de ellas tiene un sello que la hace única, un paraíso de colores turquesas con pinos mediterráneos que hace de ellas un lugar ideal para perderse…Si eres el único que no se le ha ocurrido acercarse a darse un baño, claro. Las más conocidas y más bonitas se encuentran en el sur de la isla: Cala Macarella, Cala Macarelleta, Cala Turqueta, Cala Mitjana, Cala Galdana… Todas destacan por su arena blanca y aguas turquesas y cristalinas. Si no quieres encontrártelas masificadas de bañistas, lo ideal es ir en época que no sea temporada alta y ya empiece a hacer buen tiempo. Vas a disfrutar mucho más del baño y de la tranquilidad.


Ciutadella, la ciudad señora

Con sus casas señoriales y avenidas peatonales, Ciutadella es para nosotros la ciudad más agradable y con más encanto de la isla. Perderse por sus tranquilas calles puede convertirse en un entretenido paseo, haciendo un recorrido por la interesante historia de esta ciudad que puede tener como punto final alguno de los restaurantes del puerto. Si tienes la suerte de que tu viaje coincida con las fiestas de San Juan (24 de junio) y estás en Ciutadella, prepárate porque hay fiesta a lo grande. Disfrutarás del espectáculo con caballos, aunque es la época de mayor afluencia de turistas y el precio del alojamiento puede estar por las nubes.



Mahón, la perla inglesa

Es la capital inglesa de la isla. En el casco histórico de la capital menorquina se respira la esencia británica, fruto de los años de colonización. Todo ello se puede ver a través de las plazas y las casas señoriales con fachadas y ventanas típicas inglesas pintadas de vivos colores y con mucho vidrio. Una estampa muy fotogénica que no pasa desapercibida a los aficionados a la fotografía.



Binibeca, un pueblo de pescadores

Un puerto con barquitas pequeñas, pequeñas calles llenas de bonitas buganvillas y de gatos, casas bajas encaladas de blanco inmaculado con puertas y ventanas de madera. Este es el escenario que te encuentras cuando visitas Binibeca, un pueblo creado en 1972 como un centro turístico que imita los pueblecitos de pescadores tradicionales. No es que sea un decorado, porque allí vive gente e incluso podemos encontrar carteles en sus calles que rezan “no molestar a los vecinos”, así que aunque se haya creado como un reclamo turístico, mantiene el encanto y la arquitectura típica menorquina. Situado en la costa sureste de Menorca, Binibeca está muy cerca de Mahón y se ha convertido en uno de los lugares más visitados por los turistas en verano, así que si vas a verlo te recomendamos ir a primera o última hora del día.


Naveta des Tudons

La mayor atracción cultural que tiene Menorca son los restos de la antigua cultura talayótica. Su condición de isla hizo que se conservarán intactas infinidad de construcciones prehistóricas, siendo de las más antiguas de Europa. La más conocida y mejor conservada es la Naveta des Tudons. 

Se trata de una gran nave funeraria invertida, uno de los monumentos más importantes y simbólicos de la isla. Las grandes dimensiones de esta tumba prehistórica recuerdan leyendas relacionadas con los míticos gigantes. Antiguamente se realizaban en ella ritos y usos relacionados con la magia.


Poblado de Trepucó

La funcionalidad de este recinto de mesa era la de un espacio religioso y de culto. La mesa de Trepucó, de grandes dimensiones (impone al verla), está situada dentro de un recinto de planta aproximadamente semicircular, con una fachada cóncava.


Faro de Favàritx

Este lugar solitario de la costa norte de Menorca, rodeado de acantilados bajos de pizarra negra, es uno de los más mágicos de la isla. Las rocas están modeladas con la fuerza de la Tramuntana, un viento que nada más llegar notamos en nuestras caras y que, según el día que vayas, no te va a dejar caminar demasiado rato por la zona. Ese es el encanto de este rincón, que allí se puede palpar la fuerza extrema de la naturaleza y seguramente a solas.


Sa Cova d'en Xoroi

Se trata de un espacio natural ubicado en un acantilado de la costa sur de la isla. Una gruta cargada de mitología con un mirador impresionante desde donde se puede ver una de las mejor puestas de sol. Por la noche se convierte en una discoteca muy especial donde suelen pinchar varios DJ'S reconocidos.



Camí de cavalls

A quien les guste hacer trekings, va a disfrutar de lo lindo haciendo el “Camí de Cavalls” (camino de caballos) de Menorca, el GR 223E. Se trata de 185 km de ruta que recorren todo el litoral de la isla. Una bonita manera de disfrutar de paisajes únicos y de gran belleza.

Sin duda Menorca está dentro de nuestra lista de islas favoritas y con playas paradisíacas, y además con el gran aliciente de que la tenemos muy cerca para disfrutarla. ¿Te animas a conocerla?

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jueves, 15 de febrero de 2018

La Ruta Del Cister: el Monasterio de Poblet, de Santes Creus y de Vallbona


La Ruta del Cister, que recorre los tres monasterios cistercienses de Cataluña, actualmente es una de las rutas culturales más importantes que se pueden hacer en el país. Conocer la historia de estos monasterios es transportarse a otra época, en la que las diferentes órdenes monásticas tuvieron una vital importancia.

El recorrido completo transcurre por tres localidades de tres comarcas catalanas: Santa María de Poblet en la Conca de Barberà, Santes Creus en el Alt Camp y Santa María de Vallbona en el Urgell. Para poder recorrer La Ruta del Cister completa es necesario un mínimo de dos días, así que recomendamos dormir una noche en alguno de los alojamientos de la zona para poder disfrutar, a parte de las visites de los recintos monásticos, del bonito paisaje de viñas y probar algún vino en alguno de las muchas bodegas que abundan en la zona.


Un poco de historia

La Orden del Cister nació en el s.XI, en una decisión de volver a acercar la fe a las órdenes monásticas. Robert de Molesme fue el fundador de la Abadía de Citeaux, que dio origen a los diferentes monasterios cistercienses que en 862 se fundaron en occidente.

En aquella época, monjes y conversos acercaron los bosques hacia sus dominios e implementaron un sistema de granjas sacando provecho de los ríos de la zona. Fue así como introdujeron el cultivo de la viña, los cereales, forrajes y plantas textiles. Establecieron un sistema de autosuficiencia perfecto, siendo los monasterios los centros culturales más importantes.

Monasterio de Santes Creus

El Monasterio de Santes Creus, situado en la localidad de Santes Creus en la comarca del Alt Camp, fue la primera comunidad monástica del orden cisterciense en Cataluña y fue el lugar escogido por los reyes y los nobles como lugar destinado a su reposo eterno. Por eso, en su Iglesia podemos encontrar las tumbas reales de Pedro el Grande y Jaime II y su esposa Blanca de Anjou, así como la del almirante Roger de Llúria.


Aunque actualmente es el único monasterio de la Ruta del Cister que no tiene vida monástica, y uno de los conjuntos monásticos cistercienses más grandes y mejor conservados que existen. Fue fundado en el 1168, y protegido por la nobleza y los reyes. El hecho de que se convirtiera en el centro espiritual y de estudios más importante del territorio hizo que adquiriera una gran relevancia. Tanto, que hubo vida monástica hasta el 1835.


El monasterio es el ejemplo vivo de la austeridad característica del Cister, juntamente con los espectaculares vitrales góticos, las tumbas reales y su retablo barroco. Nos ha gustado especialmente la sala capitular, el escriptorium, el gran dormitorio de los monjes y su claustro gótico, con sus minuciosas esculturas esculpidas en las columnas.



Durante la visita, recomendamos ver el audiovisual "El mundo del Cister", una representación muy completa y fascinante de lo que fue la Orden y del contexto de la época.

Monasterio de Poblet

El Monasterio de Santa Maria de Poblet se encuentra en la comarca de la Conca de Barberà, entre las poblaciones de Vimbodí y de la Espluga de Francolí. Al lado de las montañas de Prades, en un bonito paraje rodeado de viñas y lleno de fuentes, al lado del bosque de Poblet.


Poblet ostenta el título de ser el monasterio más grande de la Ruta del Cister y el conjunto cisterciense habitado más grande de Europa. De hecho, de los dos monasterios de órdenes masculinos de la Ruta del Cister es el único que mantiene la comunidad de monjes, que mantiene viva la espiritualidad del lugar; aunque hoy en día la comunidad no sea tan numerosa como en épocas pasadas.


Declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad en el 1991 por la UNESCO, este conjunto monástico es uno de los mejores conservados, manteniendo prácticamente todas sus construcciones originales debido seguramente a que siempre ha sido un centro habitado por la comunidad de monjes y estos han hecho uso de sus espacios.

El Monasterio de Poblet fue fundado el 1150 por Ramón Berenguer IV, y inició su historia con un conjunto de monjes cisterciense llegados del monasterio de Fontfreda (Francia). Este nuevo monasterio llegó a ser pronto un foco de cultura, de actividad económica y centro de vida espiritual. Contó principalmente con la protección real, dado que Pedro III el Ceremonioso hizo construir el panteón real de la dinastía catalano-aragonesa e hizo fortificar el monasterio para proteger las tumbas de sus antecesores de los ataques de las tropas de Castilla.


Con el decreto de amortización de Mendizábal de 1835, el monasterio fue espoliado. Y no fue hasta el 1940, cuando cuatro monjes cistercienses venidos de Italia le devolvieron la vida monástica, dándole el empuje que le hacía falta y recuperando el lugar de espiritualidad que es hoy en día.

Monasterio de Vallbona de les Monges

Situado en el municipio de Vallbona de les Monges en la comarca de Urgell, el monasterio de Santa María de Vallbona de les Monges es el único monasterio femenino de la Ruta del Cister. Y es el único de los tres monasterios de la Ruta en el que nunca se ha interrumpido la vida monástica, a pesar de les desamortizaciones i las malas épocas. Solo durante la guerra Civil Española las monjas dejaron temporalmente el cenobio, que se convirtió en prisión durante aquella época.


Las primeras noticias del monasterio son del año 1153, pero no fue hasta el año 1176 cuando se integró a la orden del Cister. Es posiblemente uno de los monasterios más desconocidos y bonitos de la ruta. Sus dimensiones reducidas y su belleza singular hace que sea una pequeña joya, un diamante en bruto que vale la pena conocer. De hecho, su gran valor histórico recae en que fue uno de los lugares más representativos de la importancia de la mujer en la época medieval. Muchas de las monjas que habitaron en el monasterio eran hijas de la nobleza catalana, ya que en aquella época tener una hija monja era sinónimo de poder y cultura en la familia.



La iglesia es uno de los mejores ejemplos arquitectónicos de transición románico-gótico: la planta de cruz latina tiene una sola nave y tiene tres ábsides rectangulares con esculturas. Como hecho curioso, cada galería del claustro es de un estilo diferente: árabe, románico y gótico. Una de les cosas que más nos gustó del monasterio es que te puedes alojar en su hospedería. ¿Qué mejor lugar para transportarnos a la época medieval que dormir en un monasterio donde todavía habitan monjas? Por cierto, en la entrada del monasterio hay una pequeña tienda donde se puede comprar alfarería en color blanco y azul realizada por las propias monjas y algún dulce, un bonito recuerdo del lugar.



Esta ruta de dos días recorriendo los tres monasterios de la Ruta del Cister, bonitas ciudades medievales, sus magníficos paisajes de viñas, disfrutando de su gastronomía y los vinos de la zona es una de las experiencias más atractivas e interesantes para hacer a unos 200 km de Barcelona. Siempre se pueden combinar las visitas de los monasterios con otras de ciudades como la bonita villa medieval de Montblanc y algunas bodegas de la zona, como por ejemplo la bodega modernista llamada “La Catedral del Vino” de Nulles (Nulles, Conca de Barberà), o la bodega cooperativa de la localidad la Espluga de Francolí, donde se encuentra el Museo del Vino.



Información útil para el viajero

¿Cómo llegar?

La mejor opción y más directa desde Barcelona es ir en coche propio por la autopista AP-2 dirección Lleida.
-Salida 11 Santes Creus- Valls- Vila-rodona
-Salida 10 Santes Creus- El Pla de Santa Maria- Valls
-Salida 9 Poblet- Vallbona de les Monges- Montblanc – Tàrrega

Una buena recomendación si quieres ahorrar gasolina es parar a repostar en cualquier estación de servicio BP que hay de camino por la zona.

¿Dónde dormir?

Por proximidad con el monasterio de Poblet nosotros elegimos alojarnos en el albergue Jaume I, en la localidad de la Espluga de Francolí. Se trata de uno de los albergues de la red de albergues de la Generalitat, ubicado en un sitio ideal, rodeado de viñas y con vistas al Monasterio de Poblet. Consejo: cuando hagas la reserva, solicita que te den la habitación con vistas al monasterio, si es posible. No hay nada como levantarse y ver un campo de viñas con el monasterio de fondo.


Otra alternativa más que interesante es alojarse en la hospedería del Monasterio de Vallbona de les Monges. Para alojarse hay que hacer reserva previa. Más información del alojamiento y contacto a través de su web.

¿Dónde comer?

Uno de los restaurantes de cocina tradicional catalana de la zona con más renombre es el Hostal del Rector en la localidad de Vallfogona del Riucorb. Se trata de buena comida de montaña, como patas de cerdo, escalibada, caracoles o carne a la brasa que te va a deleitar. Es recomendable reservar con antelación si vas a ir en fin de semana.

Entradas

En cada recinto monástico se paga una entrada, pero si lo que quieres es hacer la Ruta del Cister completa en dos días puedes comprar una entrada conjunta por 12€ (que venden en cualquiera de los monasterios) en la que se incluye la entrada a los tres monasterios cistercienses y que sale a cuenta por el descuento.

*Nota: Para más información sobre la ruta, horarios y visitas, puedes consultar en la completa Web de la Ruta del Cister.

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viernes, 29 de septiembre de 2017

Penelles, el pueblo con más graffitis por habitante de Cataluña


¿Te imaginas un pueblo lleno de graffitis? Existe, y no hay que ir muy lejos para visitarlo.

Tan solo hace un par de años Penelles era una localidad agrícola como muchas otras de las tierras de Lleida, nada a destacar que justificara desviarse de la C-53 para parar a visitarla... Hoy a día de hoy, detrás de cada esquina hay una sorpresa preparada en forma de mural para el visitante. No llega ni a los 500 habitantes, pero este pequeño pueblo de la comarca de la Noguera se ha convertido literalmente en un museo al aire libre de "street art" y en un referente mundial de este ámbito. Enormes y trabajados murales decoran prácticamente todas sus calles. Fachadas enteras pintadas con motivos rurales –principalmente– o con el retrato de algún vecino que, con un poco de suerte, te puedes cruzar por el camino..


Gar gar Festival Penelles
Obra de Sabotaje al montaje (Canarias)

El “culpable” de todo es el GarGar Festival, una genial iniciativa que, en solo dos ediciones, ha dinamizado y transformado la fisionomía de este pueblo que a estas alturas puede presumir de tener un graffiti por cada 10 habitantes. Los padres de la criatura son dos empresas locales de diseño gráfico y estampación que, con la complicidad de ayuntamiento y vecinos, han transformado en tiempo récord la imagen de la villa. Artistas catalanes -sobretodo- pero también españoles y de todo el mundo vienen cada año durante unos días para dejar su huella con esprays y pinturas, creando unas obras estupendas que cuando marchan pasan a ser patrimonio de los penelleneses.

A continuación os mostramos algunos de los murales que más nos han gustado de la nuestra visita:


Gar gar Festival Penelles
Obra de Miquel Wert (Cataluña)

Gar gar Festival Penelles
Obra de Sebastien Waknine (Inglaterra)

Gar gar Festival Penelles
Obra de Run & Ignasi Rosés (Cataluña)

Gar gar Festival Penelles
Obra de Ache (Aragón)

Gar gar Festival Penelles
Obra de La regadera gráfica (Cataluña)

Gar gar Festival Penelles
Obra de El niño de las pinturas (Andalucía)

Gar gar Festival Penelles
Obra de Jofre Works (Cataluña)

Gar gar Festival Penelles
Obra de Zosen & Mina Hamada (Cataluña/Japón)

Gar gar Festival Penelles
Obra de Lilly Brick (Cataluña)

Gar gar Festival Penelles
Obra de Bifido (Italia)

Gar gar Festival Penelles
Obra de Rulo López (Cataluña)

Gar gar Festival Penelles
Obra de Tvboy (Italia)

Gar gar Festival Penelles
Obra de Draw & Contra (Portugal)

Gar gar Festival Penelles
Obra de Irving Ramó (Ecuador)

Gar gar Festival Penelles
Obra de BYG (Madrid, Valencia)

Gar gar Festival Penelles
Obra de Zeso WS (Francia)

El artista de Nueva York BKFoxx en acción

¿Mola o no mola este pueblo? ;)


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miércoles, 16 de agosto de 2017

Colliure, un pueblo con encanto de la Cataluña Norte

Colliure, un bonito pueblo de la costa francesa, tiene la fama (bien merecida) de ser un imán para artistas. Pintores y escritores han disfrutado de su calma y han inmortalizado el lugar, por ello hoy en día visitarlo es una experiencia visual magnífica: callejones estrechos, pequeñas cases de colores, barcas de pescadores, una playa con guijarros y un faro muy fotogénico forman parte de esta pequeña población de poco más de 3000 habitantes que cada año recibe más turistas.




Un poco de historia

La historia de esta pequeña localidad se remonta al año 673, cuando fue bautizada como "Caucoliberis" por el rey visigodo Wamba. Durante varios siglos formó parte de un lugar con una gran importancia estratégica en constante disputa, y llegó a pertenecer al Reino de Aragón y de Mallorca entre los siglos XII y XVII. En 1659, debido al Tratado de los Pirineos, España cedió el Rossellón a Francia y Colliure pasó a formar parte de la “Cataluña Norte”. A principios del s.XX, Colliure se convirtió en la cuna del fauvismo, un movimiento pictórico revolucionario en su época que impulsó Henri Matisse. En 1939 fue el lugar donde murió el poeta Antonio Machado, exiliado de la Guerra Civil Española, cuya tumba se puede visitar en el cementerio de Colliure.


Qué ver en Colliure

El casco histórico de Colliure es realmente pequeño, así que su visita se puede realizar perfectamente en solo día, aunque es recomendable pernoctar por lo menos una noche para disfrutar de su puesta de sol y sus callejuelas tranquilas por la mañana temprano.


Los rincones más fotografiados i visitados de Colliure son: la playa Boramar, el puerto y la iglesia de Notre-Dame-des-Anges, con un campanario la mar de fotogénico. Esta iglesia al borde del mar, entre tres playas, ha inspirado a grandes figuras de la pintura. Es de estilo gótico meridional y en el interior destaca el retablo del altar mayor, del maestro catalán Josep Sunyer, de estilo barroco. Como curiosidad, cabe decir que el campanario medieval era un faro y la nave de la iglesia se construyó en el siglo XVII junto a éste. Muy cerca del casco antiguo se encuentra la Chapelle St-Vincent, una pequeña ermita construida en la roca.




En el otro lado del puerto está el Château Royal (castillo real). En el mismo lugar hubo ya en el s.VII un castillo visigodo, aunque la construcción que se puede apreciar actualmente es del siglo XIII, de cuando fue residencia de los reyes de Mallorca, tras varias reformas. Su visita es de lo más recomendable, ya que el castillo de Colliure fue históricamente un puerto importante desde los tiempos de los fenicios, situado en un enclave codiciado por todos en aquella época. Lo mejor de la visita son las vistas al mar y a Colliure, además de poder imaginar algún episodio bélico de los que defendían el castillo de los barcos que atacaban desde el mar.




El Fort Miradou con sus vistas al mar, y el Moré, el barrio en el que se encuentra, un barrio antiguo de pescadores de callejuelas estrechas y casa de colores son otra marca de identidad de Colliure, con rincones con encanto donde pasear con calma al caer la tarde.

La tumba de Antonio Machado es otra de las razones por las que mucha gente visita Colliure. Se encuentra en el cementerio del pueblo, en un lugar bastante céntrico. El conocido poeta español republicano Antonio Machado huyo de las tropas franquistas exiliándose en Colliure. Fue aquí donde también murió, en 1939. Cinco días más tarde de su muerte, murió también su madre, Ana Ruiz. Fueron enterrados juntos en una tumba donde hoy en día siempre se pueden ver flores frescas. Al lado de la tumba hay un buzón donde dejar cartas, que recoge la fundación Machado. En Colliure también se puede ver la casa Quintana, donde pasó algunos días el poeta, aunque solo desde fuera.




Arte en Colliure: la cuna del fauvismo

La pequeña localidad de Colliure es conocida también por ser la cuna del fauvismo, un movimiento pictórico revolucionario de principios del s.XX cuyo precursor fue Henri Matisse. En el verano de 1905, él y su amigo André Derain pintaron en Colliure unas 300 obras pictóricas, ¡todo un récord! Así que desde que estuvieron estos gigantes de la pintura, Colliure ha atraído siempre a artistas, muchos de ellos bastante influyentes, como Picasso o Dalí. Actualmente, la brisa marina y el ambiente bohemio de Colliure sigue atrayendo a artistas de todo tipo y lugares. No hay más que dar una vuelta por sus calles para ver que el pueblo está lleno de galerías de arte, con obras a cual más original.
El museo Peské es uno de los lugares imprescindibles para los amantes del arte moderno. Existe una interesante visita guiada, llamada “camino del fauvismo”, donde se pueden ver reproducciones de las obras de Matisse y Derain colocadas en el mismo lugar donde fueron pintadas.




Información práctica para el viajero

Ubicación:

Colliure se encuentra en la costa del sur de Francia, a unos 30 km de Perpiñán (Pirineos Orientales,) en la región Languedoc-Rosellón. Está muy cerca de la frontera con España, a menos de 30 km de Portbou.

Cómo llegar:

- En coche: Desde Cataluña lo más rápido es tomar la AP-7, si es posible utilizando el sistema teletac para evitar colas. En cuanto pasamos la frontera, hay que tomar la primera salida en Le Boulou (num.43) hacia Argelès-sur-mer/Port-Vendres. Colliure se encuentra entre estas dos poblaciones, a unos 25 minutos de la autopista.
De Barcelona a Colliure se estima que son unas 2 horas en coche. Otra opción (si se tiene más tiempo) es ir por la costa, tomando la N-260 desde Figueres hacia Portbou, pasando por Cerbere, Banyuls-sur-mer, hasta Colliure. Si escogemos esta opción, disfrutaremos de uno de los paisajes más bonitos que existen de la costa francesa.

- En Tren: Colliure tiene estación de tren, aunque la conexión con Cataluña en muy mala, ya que hay implica cambiar de tren en Perpiñán. Desde Barcelona se tarda unas 3h 30 min, dependiendo de las conexiones que haya ese día. Se puede consultar los horarios y precios en RENFE o SNCF.

- En Bus: Para llegar a Colliure en este medio de transporte supondría tomar dos buses. Desde Barcelona se puede llegar en bus con ALSA hasta Perpiñán (unas 3h). Desde Perpiñán hay que tomar el bus nº400 hasta Colliure (1h).

- Avión: El aeropuerto más cercano se encuentra a 30 km de Perpiñán, pero desafortunadamente no existen vuelos directos desde España, así que descartaríamos utilizar este medio de transporte.


*Nota: Más información sobre Colliure en la web oficial de turismo de Sud de France.

miércoles, 8 de marzo de 2017

La Catedral de Barcelona, un tesoro del gótico


Cuando se habla de Barcelona y de sus iglesias, muchas se quedan en la sombra de la Sagrada Familia, pero hemos venido aquí a salvar a una especial, igual de emblemática para la ciudad Condal que la obra de Gaudí, la Catedral de Barcelona. Veremos en este artículo su historia, así como sus características exteriores e interiores.





Ubicación:

Esta Catedral se encuentra en el corazón bi-milenial de Barcelona, donde todo empezó, es decir en el barrio Gótico. Es una obra arquitectónica con mucha historia y un gran valor cultural y artístico por su arquitectura y diseño, pero también por su ubicación. Se sitúa en la plaza San Jaume, núcleo histórico y político de la ciudad, donde se encuentran también los palacios de la “Generalitat de Catalunya” y del Ayuntamiento.

Construcción y renovación:

Fue construida sobre la antigua colonia romana, de la cual se conservan partes como la muralla exterior que se puede visitar en el subsuelo del “Museu d'Història de la Ciutat”. Su construcción no fue del todo fácil y tuvo varios parones. Empezó en el año XIII sobre los cimientos de una catedral románica, ésta, a su vez, se había construido sobre una iglesia visigoda, que antiguamente había sido una basílica paleocristiana. La versión gótica final tardo 150 años en llegar y tras varios arquitectos al mando se pudo decir acabada en el siglo XIX. En 2004 se empezó a restaurar piedra por piedra, porque éstas contenían hierro que, al oxidarse, las hacía saltar. El hierro se ha substituido por titanio.

Arquitectura:

Se hace llamar también, Santa Eulalia o Santa Iglesia Basílica de la Santa Cruz y desde 1929 es un edificio nombrado “Bien de interés Cultural” y “Monumento Histórico - Artístico Nacional”. Consta de tres naves con un solo ábside donde los contrafuertes permiten su división en un espacio central y diversas capillas secundarias. Mide 90 metros de largo por 40 de ancho y el jardín del claustro es de 25 metros por lado por seis de anchura de cada galería de las cuatro que lo rodean.



La Catedral tiene además dos torres laterales, idénticas, del siglo XIII. Ambas son ochavadas y de 53 metros de altura. La torre situada encima de la entrada de San Ivo es llamada por su reloj Torre de las Horas. Es donde se encuentran las campanas “Santa Eulalia” (la más pesada con tres toneladas) que toca las horas y “Honorata” (más pequeña) que suena los cuartos. Destaca también su número de puertas, cinco en total: la principal, el Portal de San Ivo, la Puerta de la Piedad, la Puerta de Santa Eulalia y la Puerta de Santa Lucía. Impresiona mucho el mainel (pilar que divide en dos la puerta) de la entrada principal. Es una representación de Jesucristo, realizado por Agapit Vallmitjana.

Como toda iglesia tiene gárgolas, siendo sistemas de drenaje de la lluvia que cae sobre el tejado. Pero lo inusual de las gárgolas de Santa Eulalia es el hecho de que, en vez de tener formas amenazadoras, son todo lo contrario: las más famosas son las que representan un elefante, un toro y un unicornio.

Interior:

En el interior de la catedral hay varios puntos de interés:

• El altar mayor que fue consagrado en el año 1337 por el obispo Ferrer Abella. Es de mármol blanco y al fondo se observa la imagen de la exaltación de la Cruz rodeada por 6 ángeles, obra del escultor Federico Marés.

• Los vitrales de la Catedral fueron diseñados con el mismo esquema de tres calles: en la central la imagen y a los laterales figuras geométricas que enmarcan escudos reales de la ciudad, ángeles, relatos histórico – religiosos, etc. Son característicos del periodo gótico.



• La cripta de Santa Eulalia fue construida por Jaume Fabre al principio del siglo XIV. En ella descansa Santa Eulalia desde 1339. Para ingresar en ella hay que bajar por unas escaleras cuyos muros laterales se encuentran dos arcos con esculturas de testas humanas que antiguamente eran la entrada a dos capillas y hoy ofician de tapia.

• También hay tumbas reales donde descansan varios personajes representativos de la historia de Barcelona como Alfonso el Liberal, conde de Barcelona y rey de Aragón, Ramón Berenguer I, conde de Barcelona y Almodis de la Marca, su mujer o Jaime I de Urgel, conde de Urgel, y Federico de Aragón.

• El claustro fue construido entre los siglos XIV y XV. En el centro del claustro hay un jardín que fue renovado a fines del siglo XIX con magnolios y grandes palmeras y 13 trece ocas blancas que viven allí.

Las visitas son gratuitas, excepto para las zonas de coros, terrados, museo y salas capitulares. Va de 2,80€ a 6€ por persona. Ya no tienes excusa para no parecer un local de Barcelona sabiendo esto, y recuerda si buscas apartamento económico cerca de la catedral o en el gótico, OK Apartmentos tiene lo que buscas.

Información práctica:

Si te interesa saber más sobre su historia, horarios o cualquier otra información sobre la Catedral de Barcelona, puedes consultar su web www.catedralbcn.org.
También puedes encontrar información sobre la historia de la Catedral de Barcelona en la web del Museo de Història de Barcelona: www.museuhistoria.bcn.cat, así como de otros monumentos de interés de la ciudad condal.

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