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miércoles, 27 de julio de 2016

Un año en familia, un año de viajes


Parece que fue ayer que nuestra hija Ivet venía al mundo, trayendo bajo el brazo el mejor viaje de nuestras vidas. Justo hoy cumple 1 añito y nos gustaría compartir todos los viajes que hemos hecho con ella desde que nació hasta el momento. Rompiendo los pronósticos de todos aquellos que nos repetían el tópico “Con criaturas se os ha acabado esto de viajar” (no sabían lo que nos decían...) tenemos que decir que estamos manteniendo nuestros propósitos viajeros, tanto los que nos habíamos marcado para el 2015 como los de 2016. Y es que, contando contando, nos hemos dado cuenta que nuestra pequeña, con 12 meses de vida, ya ha estado en 15 países. No es que nos hayamos propuesto que pise todos los países posibles, pero se han dado las circunstancias de que hemos podido viajar más de lo que lo hacemos habitualmente, y claro está, ¡nosotros hemos aprovechado! Aquí va un resumen del primer año de vida viajera de Ivet:

avion
Ivet mirando por la ventanilla del avión



Septiembre 2015: Croacia, Montenegro y Bosnia-Hercegovina
(edad de Ivet: 1 mes y medio)

Este fue el primer vuelo y el primer viaje a Europa con la Ivet. La idea inicial era pasar una semana en Dubrovnik (Croacia). Como padres noveles no sabíamos qué nos depararía viajar con una bebé y no queríamos arriesgar. Nos fue tan bien, que después de pasar unos días en la ciudad amurallada nos animamos a hacer ruta para recorrer algunos de los lugares más atractivos de la costa dálmata, Montenegro y Bosnia-Herzegovina. Nos gustó especialmente la isla de Korcula (donde dicen que nació Marco Polo), Kótor y Mostar, donde todavía se pueden ver los vestigios de la guerra de los Balcanes.


Bosnia
Delante del puente de Mostar (Bosnia Herzegovina), todo un símbolo de la reciente guerra


Octubre 2015: Georgia, Armenia, Nagorno-Karabajh, Jordània y Atenas
(edad de Ivet: 2 mesos y medio)

Después de la grata experiencia de la primera escapada, nuestro segundo viaje en familia fue al Cáucaso, una región a la que desde hace tiempo teníamos muchas ganas de ir. Estuvimos una semana en Georgia tomando como base su capital, Tiflis, y otra semana en Yerevan, la capital de Armenia. Nos dedicamos a ver las ciudades y hacer excursiones de un día a lugares cercanos. Una de las mejores experiencias que tuvimos a Armenia fue visitar varios pueblos donde vivían las comunidades minoritarias como los molokans y los yazidis, que nos ofrecieron su hospitalidad. Desde allí hicimos una escapada de tres días a Nagorno Karabakh, una república no reconocida que oficialmente pertenece a Azerbayán. Como anécdota, nos quedamos con la entrada en el país donde los oficiales fronterizos no daban crédito a que viajáramos con una bebé tan pequeña: nos aseguraron que Ivet era la turista más joven que hasta el momento había entrado al país. Como plato fuerte del viaje fuimos a Jordania, donde visitamos las ciudades de Ammam, el desierto de Wadi Rum y la mítica Petra, uno de nuestros sueños viajeros desde que vimos de pequeños la película de "Indiana Jones y la última cruzada". En una de las escalas del viaje aprovechamos también para volver a visitar Atenas.


Haciendo ruta por los monasterios de Georgia

Petra
La fachada del tesoro de Petra, Jordania


Noviembre 2015: Nueva York
(edad de Ivet: 4 meses)

24 días realizando uno de los sueños que siempre habíamos querido hacer: vivir durante un tiempo largo en una de nuestras ciudades preferidas. Alquilando un apartamento 4 días en Brooklyn y el resto en Harlem (parte dominicana) y decidiendo cuando nos leantábamos cada día aquello que queríamos hacer. ¿Hay algo mejor que eso? En pleno otoño paseamos por la gran ciudad por rincones que no conocíamos, recorrimos el Central Park, y también estuvimos en lugares tan simbólicos como el Empire State Building, Times Square o the Brooklyn Bridge. Coincidimos también con festividades como el Veteran's Day o el día de Acción de Gracias. Si Nueva York ya nos encanta, ¡esta vez nos hubiéramos quedado a vivir un año entero!

Nueva York
En Times Square de noche, Nueva York (EEUU).

Enero de 2016: Estambul
(edad de Ivet: 5 meses y medio)

Para empezar con buen pie en 2016 en el mes de enero fuimos a Estambul. Era la tercera vez que íbamos y el primer destino lejano al que viajamos como pareja. ¿Se nota que esta ciudad nos apasiona? Pasear por Sultanhamet, la avenida Istiklal o el barrio de Eyup fue nuestra rutina en la ciudad (además de atravesar hasta la parte asiática de Estambul), palpando el ritmo del día a día. Lástima que unos terroristas truncaron el viaje de unos turistas alemanes: hubo 8 víctimas ante la mezquita azul. Nosotros nos encontrábamos en el hotel en aquel momento y no nos pasó nada, a pesar de que fue un susto. Durante aquellos días no hubo sensación de inseguridad, pero sí de tristeza por lo sucedido. Una lástima, tratándose de una de las ciudades más bonitas del mediterráneo. (Nuestra aparición en IHA, la TV internacional turca, hablando de lo sucedido).

Estambul
Delante de la mezquita de Ortaköy, en la orilla del Bósforo, Estambul (Turquía)

Santa Sofia
Con Santa Sofía de fondo, Estambul


Marzo 2016: Dresde (Alemania)
(edad de Ivet:7 meses)

En semana santa quisimos dedicar los cuatro días festivos para ir a Sajonia. Dresde es bonita y tiene encanto, a pesar de que fue reconstruida por completo después de la II Guerra Mundial, la ciudad ha sabido mantener el mismo estilo robusto y monumental que en tiempos pasados. Aprovechamos para acercarnos a Bautzen, donde vive la minoría de los sórabs y donde existe una de las prisiones secretas más importantes de la antigua RDA, ¡curiossísimo! También visitamos Meissen y Leipzig, haciendo coincidir nuestro vuelo de vuelta desde esta última ciudad.

Sajonia
Vista de la catedral de Meissen, en Sajonia, Alemania


Mayo 2016: Isla de Pascua, Chile, Roma y El Vaticano
(edad de Ivet: 9 meses y medio)

Aprovechando la coincidencia de que era el 40 aniversario de Enric y gracias a una buena oferta de vuelo Roma-Santiago de Chile, decidimos que visitaríamos unos de los lugares más mágicos que habíamos visitado en nuestra vuelta al mundo: ¡la Isla de Pascua! Como el vuelo salía desde Roma, pasamos un par de días en la capital de Italia: hacía un año habíamos estado con Ivet dentro de la barriga de Celia y ahora volvíamos con ella en brazos. En Santiago de Chile estuvimos con amigos y la isla de Pascua volvió a ser mágica a nuestros ojos, sobre todo por sus puestas de sol ante el mar y el Tahai (moai).

Coliseo
En el Coliseo de Roma, Italia

tongariki
De relax delante del Ahu Tongariki (doce moais), Rapa Nui (Chile)


Junio 2016: Fes
(edad de Ivet: 10 mesos y medio)

5 días de relax en Fez, una de nuestras ciudades preferidas de Marruecos, haciendo una escapada de un día a Meknes (otra ciudad que nos gusta mucho) fue el "bautizo" de Ivet a un nuevo continente: África. Primera vez que pisa tierras africanas y primera vez que come cus-cus, ¡buenísimo! A pesar de ser primeros de junio, el calor empieza a ser considerable y tratamos de no salir a la calle a las horas de más sol.

Fes
En la puerta Bab el-Mansour de Meknes, Marruecos


¿Quién nos iba a decir que nuestra pequeña vería más países en un año que nosotros en media vida? El hecho es que nos hemos dado cuenta que cuando viaja siempre está contenta, así que no tenemos más remedio que seguir viajando... ¡Qué sacrificio más grande! Próximo viaje... A un país muy lejano, empieza por C y acaba por A... :)


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jueves, 25 de febrero de 2016

Kupari, la bahía de los hoteles abandonados cerca de Dubrovnik


Muy cerca de ‪Dubrovnik‬ existe un lugar insólito, de aquellos que no salen en las guías pero que son de película. La bahía de Kupari no recibe las oleadas de turistas que cada día invaden la famosa ciudad vecina, todo lo contrario: se pueden contar con los dedos de la mano los extranjeros que se llegan hasta aquí, únicamente unas cuántas familias locales se acercan para disfrutar de sus aguas.

Croacia


La bahía de Kupari es hoy una sombra de aquello que fue, reminiscencia de una época dorada marcada por la guerra serbo-croata. Allí quedan los restos de los edificios de un centro de vacaciones de lujo construido durante los años sesenta por el Mariscal Tito, líder de la Yugoslavia comunista. El Pelegrin, el Kupari, el Goricina I, el Goricina II, Grand y el Mladost: seis hoteles en primera línea de mar con un total de 2000 camas, además de un camping con capacidad para 4500 personas más, conformaban este resort reservado inicialmente a una élite militar y sus familias. Incluso el mismo Tito tenía aquí una de sus casas de vacaciones.

En la década de los 80, coincidiendo con la apertura del propio país, Kupari se abrió a los turistas extranjeros y sus divisas. A pesar de que continuó siendo gestionado por el Ministerio de Defensa, la bahía pasó de ser un destino marcial a convertirse en un lugar de moda de la jet set occidental, donde se venía a lucir figura y a posar para las revistas del corazón. Al pertenecer a un país del este, este era un destino exótico para la época.

Cuando llegó la guerra, la bahía fue uno de los primeros objetivos de los serbios y el glamour de tiempos pasados se esfumó con las primeras bombas. El hotel más grande, el Kupari, fue devorado por las llamas de un incendio provocado uno de los bombardeos y de él solo queda su desnuda estructura. El Pelegrin fue tocado por varios misiles, pero fueron los soldados croatas, los que lo usaron temporalmente como cuartel militar i quienes lo acabaron de destrozar. Los hoteles que resistieron mejor los bombardeos de la guerra no consiguieron resistir las visitas de los buscavidas que los saquearon después llevándose todo lo que tuviera un mínimo valor. La fuerza de la naturaleza -que ha ocupado de forma selvática los jardines y accesos- y el paso del tiempo han acabado de dar forma al lamentable estado que presentan los edificios en la actualidad.

Hoy en día, pasear por esta zona es, cuando menos, desconcertante. Paseamos completamente solos por donde antes se exhibían ricos y famosos. Vemos los restos de la metralla y las fachadas tal y como quedaron después de los ataques, parece que pasó ayer pero ya hace 25 años de esto. Sus interiores están completamente vacíos, solo un silencio sepulcral ocupa los aposentos. Se han convertido en edificios enormes abandonados, testigo mudo de una guerra que nunca tendría que haber existido.


croacia


croacia


croacia


croacia


bahia kupari

croacia


bahia kupari


croacia


croacia



Información práctica:

Cómo llegar:

La bahía de Kupari se encuentra a 10 km en el sudeste de Dubrovnik, siguiendo la carretera de la costa del Adriático dirección hacia Cavtat. Se puede llegar en transporte público cogiendo uno de los autobuses de la compañía "Libertas" que hacen la ruta entre estas dos ciudades. Desde la parte antigua de Dubrovnik, salen de la parada de Pile Gate y la frecuencia de paso es de aproximadamente cada hora (preguntad en la oficina de turismo, que se encuentra en la misma plaza). Para bajar a la bahía de Kupari tendréis que preguntar al conductor, que os dejará en un cruce de carretera. Desde allí tendréis que bajar por un camino asfaltado en dirección al mar. No tiene pérdida, primero veréis las instalaciones del camping y posteriormente los primeros hoteles. No son más de 10 minutos a pie.

De viajero a viajero:

Si dispones de tiempo y te gustan los lugares abandonados, esta es para nosotros una visita imprescindible. A diferencia de Bosnia y Herzegovina, son pocos los lugares de Croacia donde las heridas de la guerra se hacen tan evidentes. Es un lugar todavía por descubrir: a pesar de su proximidad con Dubrovnik, pasearéis por los restos de los edificios completamente solos.


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