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miércoles, 27 de julio de 2016

Un año en familia, un año de viajes


Parece que fue ayer que nuestra hija Ivet venía al mundo, trayendo bajo el brazo el mejor viaje de nuestras vidas. Justo hoy cumple 1 añito y nos gustaría compartir todos los viajes que hemos hecho con ella desde que nació hasta el momento. Rompiendo los pronósticos de todos aquellos que nos repetían el tópico “Con criaturas se os ha acabado esto de viajar” (no sabían lo que nos decían...) tenemos que decir que estamos manteniendo nuestros propósitos viajeros, tanto los que nos habíamos marcado para el 2015 como los de 2016. Y es que, contando contando, nos hemos dado cuenta que nuestra pequeña, con 12 meses de vida, ya ha estado en 15 países. No es que nos hayamos propuesto que pise todos los países posibles, pero se han dado las circunstancias de que hemos podido viajar más de lo que lo hacemos habitualmente, y claro está, ¡nosotros hemos aprovechado! Aquí va un resumen del primer año de vida viajera de Ivet:

avion
Ivet mirando por la ventanilla del avión



Septiembre 2015: Croacia, Montenegro y Bosnia-Hercegovina
(edad de Ivet: 1 mes y medio)

Este fue el primer vuelo y el primer viaje a Europa con la Ivet. La idea inicial era pasar una semana en Dubrovnik (Croacia). Como padres noveles no sabíamos qué nos depararía viajar con una bebé y no queríamos arriesgar. Nos fue tan bien, que después de pasar unos días en la ciudad amurallada nos animamos a hacer ruta para recorrer algunos de los lugares más atractivos de la costa dálmata, Montenegro y Bosnia-Herzegovina. Nos gustó especialmente la isla de Korcula (donde dicen que nació Marco Polo), Kótor y Mostar, donde todavía se pueden ver los vestigios de la guerra de los Balcanes.


Bosnia
Delante del puente de Mostar (Bosnia Herzegovina), todo un símbolo de la reciente guerra


Octubre 2015: Georgia, Armenia, Nagorno-Karabajh, Jordània y Atenas
(edad de Ivet: 2 mesos y medio)

Después de la grata experiencia de la primera escapada, nuestro segundo viaje en familia fue al Cáucaso, una región a la que desde hace tiempo teníamos muchas ganas de ir. Estuvimos una semana en Georgia tomando como base su capital, Tiflis, y otra semana en Yerevan, la capital de Armenia. Nos dedicamos a ver las ciudades y hacer excursiones de un día a lugares cercanos. Una de las mejores experiencias que tuvimos a Armenia fue visitar varios pueblos donde vivían las comunidades minoritarias como los molokans y los yazidis, que nos ofrecieron su hospitalidad. Desde allí hicimos una escapada de tres días a Nagorno Karabakh, una república no reconocida que oficialmente pertenece a Azerbayán. Como anécdota, nos quedamos con la entrada en el país donde los oficiales fronterizos no daban crédito a que viajáramos con una bebé tan pequeña: nos aseguraron que Ivet era la turista más joven que hasta el momento había entrado al país. Como plato fuerte del viaje fuimos a Jordania, donde visitamos las ciudades de Ammam, el desierto de Wadi Rum y la mítica Petra, uno de nuestros sueños viajeros desde que vimos de pequeños la película de "Indiana Jones y la última cruzada". En una de las escalas del viaje aprovechamos también para volver a visitar Atenas.


Haciendo ruta por los monasterios de Georgia

Petra
La fachada del tesoro de Petra, Jordania


Noviembre 2015: Nueva York
(edad de Ivet: 4 meses)

24 días realizando uno de los sueños que siempre habíamos querido hacer: vivir durante un tiempo largo en una de nuestras ciudades preferidas. Alquilando un apartamento 4 días en Brooklyn y el resto en Harlem (parte dominicana) y decidiendo cuando nos leantábamos cada día aquello que queríamos hacer. ¿Hay algo mejor que eso? En pleno otoño paseamos por la gran ciudad por rincones que no conocíamos, recorrimos el Central Park, y también estuvimos en lugares tan simbólicos como el Empire State Building, Times Square o the Brooklyn Bridge. Coincidimos también con festividades como el Veteran's Day o el día de Acción de Gracias. Si Nueva York ya nos encanta, ¡esta vez nos hubiéramos quedado a vivir un año entero!

Nueva York
En Times Square de noche, Nueva York (EEUU).

Enero de 2016: Estambul
(edad de Ivet: 5 meses y medio)

Para empezar con buen pie en 2016 en el mes de enero fuimos a Estambul. Era la tercera vez que íbamos y el primer destino lejano al que viajamos como pareja. ¿Se nota que esta ciudad nos apasiona? Pasear por Sultanhamet, la avenida Istiklal o el barrio de Eyup fue nuestra rutina en la ciudad (además de atravesar hasta la parte asiática de Estambul), palpando el ritmo del día a día. Lástima que unos terroristas truncaron el viaje de unos turistas alemanes: hubo 8 víctimas ante la mezquita azul. Nosotros nos encontrábamos en el hotel en aquel momento y no nos pasó nada, a pesar de que fue un susto. Durante aquellos días no hubo sensación de inseguridad, pero sí de tristeza por lo sucedido. Una lástima, tratándose de una de las ciudades más bonitas del mediterráneo. (Nuestra aparición en IHA, la TV internacional turca, hablando de lo sucedido).

Estambul
Delante de la mezquita de Ortaköy, en la orilla del Bósforo, Estambul (Turquía)

Santa Sofia
Con Santa Sofía de fondo, Estambul


Marzo 2016: Dresde (Alemania)
(edad de Ivet:7 meses)

En semana santa quisimos dedicar los cuatro días festivos para ir a Sajonia. Dresde es bonita y tiene encanto, a pesar de que fue reconstruida por completo después de la II Guerra Mundial, la ciudad ha sabido mantener el mismo estilo robusto y monumental que en tiempos pasados. Aprovechamos para acercarnos a Bautzen, donde vive la minoría de los sórabs y donde existe una de las prisiones secretas más importantes de la antigua RDA, ¡curiossísimo! También visitamos Meissen y Leipzig, haciendo coincidir nuestro vuelo de vuelta desde esta última ciudad.

Sajonia
Vista de la catedral de Meissen, en Sajonia, Alemania


Mayo 2016: Isla de Pascua, Chile, Roma y El Vaticano
(edad de Ivet: 9 meses y medio)

Aprovechando la coincidencia de que era el 40 aniversario de Enric y gracias a una buena oferta de vuelo Roma-Santiago de Chile, decidimos que visitaríamos unos de los lugares más mágicos que habíamos visitado en nuestra vuelta al mundo: ¡la Isla de Pascua! Como el vuelo salía desde Roma, pasamos un par de días en la capital de Italia: hacía un año habíamos estado con Ivet dentro de la barriga de Celia y ahora volvíamos con ella en brazos. En Santiago de Chile estuvimos con amigos y la isla de Pascua volvió a ser mágica a nuestros ojos, sobre todo por sus puestas de sol ante el mar y el Tahai (moai).

Coliseo
En el Coliseo de Roma, Italia

tongariki
De relax delante del Ahu Tongariki (doce moais), Rapa Nui (Chile)


Junio 2016: Fes
(edad de Ivet: 10 mesos y medio)

5 días de relax en Fez, una de nuestras ciudades preferidas de Marruecos, haciendo una escapada de un día a Meknes (otra ciudad que nos gusta mucho) fue el "bautizo" de Ivet a un nuevo continente: África. Primera vez que pisa tierras africanas y primera vez que come cus-cus, ¡buenísimo! A pesar de ser primeros de junio, el calor empieza a ser considerable y tratamos de no salir a la calle a las horas de más sol.

Fes
En la puerta Bab el-Mansour de Meknes, Marruecos


¿Quién nos iba a decir que nuestra pequeña vería más países en un año que nosotros en media vida? El hecho es que nos hemos dado cuenta que cuando viaja siempre está contenta, así que no tenemos más remedio que seguir viajando... ¡Qué sacrificio más grande! Próximo viaje... A un país muy lejano, empieza por C y acaba por A... :)


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domingo, 3 de febrero de 2013

Experiencias para vivir la esencia del Estambul actual


En Estambul acontece de repente el deseo de recorrer los barrios menos turísticos, profundizar en la atmósfera turca de cafés y tiendas locales e impregnarte del ambiente de la calle: mujeres haciendo sus compras cotidianas en los mercados, hombres sin afeitar que venden pan con un carro, gatos por todas partes, olor a café, a sardina... De repente suena el llamamiento a la oración desde un minarete y todo se para, muchos hombres dejan sus trabajos y van hacia la mezquita a rezar en los barrios más musulmanes. Paralelamente en la calle Istikal la gente pasea contemplando los escaparates de las tiendas de ropa multinacionales como en cualquier otra ciudad europea o bien charla animadamente en los cafés de la zona. Diferentes aspectos de una misma ciudad que conviven en paralelo.



Muestra El Estambul actual en un mapa más grande


Este es el día a día en esta ciudad tan viva:

Pescadores en el puente de Gálata

El puente de Gàlata no tiene nada de espectacular, pero se respira un ambiente muy popular y a la vez intrínseco de la sociedad turca: multitud de pescadores aficionados pasan el día tirando la caña para conseguir unos pescaditos que no miden más que un dedo de la mano. Parece el deporte más practicado de la ciudad; de hecho, no hay casi espacio físico para poder meterse entre los pescadores! suponemos que que es un hobby bien extendido y que todo el mundo practica. Imaginaos, incluso nosotros pescamos unos pescaditos, gracias a la amabilidad de un hombre que nos cedió su caña un rato, ¡qué ilusión!

Puente de Gálata, pescadors Estambul, pescadores Estambul

Puente de Gálata, pescadors Estambul, pescadores Estambul

A ambos lados del puente se puede observar donde va a parar el pescado. En el lado de Gálata hay un pequeño mercado de pescado y en la Plaza Eminönü, en el otro lado del puente, hay puestos donde se pueden comer bocadillos de pescado muy económicos (5 liras), ¡están buenísimos!

Atravesar el puente es también pasar de la Estambul más tradicional de los barrios posteriores del Gran Bazar al Estambul más moderno de Gálata y Beyoglu. Como curiosidad os diremos que a este puente iban a jugar a las cartas un grupo de soldados británicos y de ahí proviene el nombre de un juego de cartas, el "bridge", ¡ya que iban a jugar al “bridge”! ;-)



Los mercados

El mercado siempre ha sido uno de los principales lugares donde se establecen las relaciones entre la gente local y donde mejor se conoce a la población viendo qué se vende y se compra: pescado, olivas, frutos secos, baklavas (dulces típicos con pistacho), delicias turcas (otro dulce), café, especias... hay una inmensidad de alimentos que definen la cultura turca.

El Gran Bazar es el típico lugar donde te puedes pasar horas y horas andando y mirando, y acabando perdiendo la noción de por donde has entrado y donde te encuentras exáctamente dentro de este laberinto mercantil. Es un enorme complejo cubierto de callejones llenos de tiendas donde se pueden encontrar todo tipo de souvenirs de Turquía, como artesanía, piel, alfombras, lámparas,... y también falsificaciones de todo tipo dudosamente elaboradas en el propio país. Se tiene que saber regatear duro, como hacen los vendedores (¡y es todo un arte!), está bien para comprar cosas típicas, pero no las más caras como puede ser piel o alfombras. Actualmente el Gran Bazar está demasiado enfocado al turista y a veces los vendedores pueden llegar a ser muy pesados.


Gran bazar

El Bazar Egipcio de las Especias es mucho más pequeño que el Gran Bazar y está dedicado exclusivamente a las especias, aunque también han muchos dulces o baklavas, ¡buenísimos! Pasear por allí es un placer para el sentido de la vista, el olor y el gusto.

Es un lugar bonito de ver por sus colores y sus olores, pero si queréis ver el auténtico mercado de especies y frutos secos se encuentra justo afuera de éste, hay infinidad de puestecillos donde se puede encontrar mucha más diversidad de productos y a un precio mucho más económico. Interesantes especialmente son las calles laterales del mercado que te llevann hasta la Mezquita de Rüstem Pasha.


Bazar especias, basar egipci


Crucero por el Bósforo

Ver las riberas del Bósforo es una experiencia imprescindible: en el trayecto que hace el barco hacia el norte se pueden ver murallas, palacios, torres, casas de estilo colonial de gente adinerada y pequeños pueblos como Bebek y Ortakoy que nos recordaron a la costa del País Vasco. Hay diferentes trayectos que van entre la hora y media y las cuatro horas, en nuestra opinión con el primero ya se ven las principales atracciones turísticas y no hay que llegar hasta la entrada del Mar Negro. Para hacer esta pequeña excursión se tiene que coger una de las golondrinas que salen desde el muelle de Eminönü, ante el Bazar de las Especias. Los billetes se compran en una taquilla donde dice "Turyol" (el nombre de la compañía), no os dejéis embaucar por muchos de los que os quieren vender un "tour" por el Bósforo, es mucho más caro.

También vale mucho la pena coger alguno de los barcos locales que cada 10 minutos van a los diferentes embarcadores de la ciudad. Es una manera de ver otras partes de la ciudad no tan turísticas y de mezclarte con la gente que va cada día a trabajar con este transporte. Nosotros lo hicimos para ir a la parte asiática, en los barrios de Usküdar y Kadiköy.


Bósforo, creuer pel Bòsfor, crucero por el Bósforo


Barrio de Taksim y avenida Istiklal, la zona más moderna

Se encuentra justo ante la península de la histórica Constantinopla, en el otro lado del puente de Gálata. Es el Estambul del siglo XXI, un distrito lleno de ambiente donde realmente se mezcla oriente y occidente. Esta es la zona moderna de la ciudad, con la Avenida Istiklal como eje principal y paseo comercial, una de las calles donde siempre hay gente andando arriba y abajo y que no difiere mucho de cualquier calle comercial de una ciudad europea, a excepción del antiguo tranvía que atraviesa la avenida y que es más bien un reclamo turístico. Se encuentran todo tipo de tiendas de ropa de las marcas internacionales, restaurantes, cines, tiendas de dulces típicos, puestos de castañas...

La plaza Taksim, al final de la avenida, es el típico lugar de encuentro y donde se concentra la gente joven el fin de semana para salir por las discotecas que hay por la zona. Interesante es también el ambiente que se respira por los barrios de los alrededores de la famosa avenida, donde se pueden encontrar tiendas de antigüedades y de intrumentos musicales, así como pequeños cafés donde tomar tranquilamente un te.


Taksim, Istiklal Cadessi


Hamams

Otra de las experiencias para disfrutar. Lugares muy arraigados en la cultura turca donde hombres y mujeres (por separado) van a relajarse y volver a cargar de energia a base de masajes, vapor muy caliente y agua fría para compensar el calor. Normalmente son bastante caros, sobre todo los más turísticos. Hace diez años fuimos al famoso Cemberlitas, donde encontramos gente de todo el mundo... menos turcos. Esta vez nos decidimos, por recomendación de Pablo Strubell por Büyük Hamam. Limpio, barato y con pocos turistas. Para nosotros entre uno y el otro no hay color.


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Los animales de la ciudad

Todavía no os lo habíamos dicho, pero ¡Istambul es la ciudad de los gatos! Son grandes, con un pelaje largo y los hay por todas partes: en las mezquitas, en los tejados, dentro de los restaurantes... parece que cada casa tenga un gato en su puerta y de hecho, parecen los amos y señores, porque ni se asustan ni salen corriendo cuando te acercas. Parece que tengan su propio lugar en cada establecimiento que vemos, da la sensación que siempre ha habido una buena comunión entre ellos y la ciudad. Todos se ven lustrosos y elegantes... cosa que no pasa con los perros, sucios y abandonados.




Vistas impresionantes

Des de la Torre Gàlata, uno de los símbolos de la ciudad y situada a Beyoglu, se ven unas vistas preciosas de la parte occidental de Istambul. Este es el mirador más conocido de la ciudad y así lo demuestra la cola que siempre hay para subir. Mejor y más cómoda es la opción que nos recomendó en Josep Lluís Villanueva: la terraza del café de el hotel Marmara Pera. ¿Qué mejor que hacer el aperitivo o tomar uno copa disfrutando de estas magníficas vistas?

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Hasta la próxima, Estambul!

De los diferentes Estambules que os hemos explicado no os sabríamos decir con cuál nos quedamos. Es la mezcla del bizantino, el otomano y el actual el que hace que hoy en día esta ciudad se haya convertido en un imán que capta la atención del viajero. ¡Es una ciudad tan singular que dan ganas de volver tan sólo irte!




Sobre Estambul también hemos escrito:

miércoles, 30 de enero de 2013

La sema, la singular oración de los derviches giróvagos



Hace diez años no la pudimos ver, pero esta vez no nos quedamos con las ganas. Hablamos de la semâ, la famosa ceremonia sufí y, posiblemente, uno de los elementos más conocidos de la cultura tradicional turca.

El sufismo es una doctrina mística del islam. El nombre proviene del árabe "suf" (lana) porque los sufís realizaban voto de pobreza y acostumbraban a vestir ásperos tejidos de lana. Aspiran a conseguir una experiencia personal a partir del contacto divino, lo hacen mediante rituales de meditación que mezclan poesía, música y danza, que los conducirán al éxtasis en comunicación directa con Alá. Existen diferentes corrientes sufís pero la más famosa es la de Mevlevi, conocida por sus devixos giróvagos.

La cofradía de los derviches giróvagos es conocida por su plegaria en forma de danza giratoria o sama, una tradición que se propone como la parte visual y musical de la mística escrita mevlevi, nombre que proviene de Mevlana Rumi, santo y poeta, creador de los 25000 versos en persa que contienen los fundamentos para guiar el espíritu. Prohibida por Atatürk, el sama pasó a la clandestinidad durante tres décadas, pero en los años cincuenta el gobierno se dio cuenta que la danza derviche era un buen reclamo turístico y permitió a la cofradia realizar públicamente su ceremonia. Actualmente el semâ es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.



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(clicar encima de las imágenes para verlas más grandes)


La ceremonia de danza-meditación empieza con un canto solemne al profeta, acompañado de una flauta. Cuando acaba, los derviches entran y dan tres vueltas a la sala, que simbolizan las tres maneras de acercarse a Dios: la contemplación, la verdad y la unión. Es entonces cuando empiezan a girar con la mano derecha apuntando al cielo (para recibir la gracia divina) y la izquierda en la tierra. Giran sobre sí mismos, los más habilidosos arquean su cuerpo, gravitando hacia el centro de la sala y así consiguen la ascendencia espiritual para acercarse a Dios. ¡Aquí va una muestra de las vueltas y vueltas que llegan a dar!





Tenemos que decir que inicialmente teníamos dudas sobre la autenticidad de la ceremonia. Los precios elevados (50 liras o 22€) y que el lugar estuviera lleno de turistas hacía que fuésemos escépticos a pesar de que fuimos al que era, en teoría, el lugar más auténtico: el Monasterio Mevlevi (actualmente museo). Aunque, una vez iniciada la ceremonia y después de estar durante aproximadamente una hora viendo como los derviches bailan girando sin cesar, entras en un tipo de relajación donde la mente se te queda en blanco, no sabemos si quizás también fruto de escuchar una música que tiene un ritmo compasado todo el rato. Nos quedaremos con la duda, pero la verdad es que nos ha sorprendido gratamente ver en directo la ceremonia, nos ha parecido única y digna de ver, no se asemeja a ninguna otra danza que conozcamos. ¡Una experiencia muy recomendable!




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viernes, 25 de enero de 2013

La Estambul otomana, la ciudad de las cúpulas


Si hay una imagen que nos ha quedado grabada de las vistas de Estambul es la de sus cúpulas. La puedes mirar desde el mar, desde lo más alto de un mirador o simplemente levantando la mirada en un callejón cualquiera, las cúpulas enmarcan el paisaje histórico de la ciudad. La más antigua de todas ellas y el modelo inspirador de todas las que se construyeron a continuación es la de la bizantina Santa Sofía.

Posteriormente fueron los otomanos que durante seis siglos de imperio dejaron su huella arquitectónica con esta estructura como elemento protagonista: idearon cúpulas de todos los tamaños posibles en las mezquitas, cubrieron la actividad frenética de los bazares con más cúpulas y decoraron con vidrieras de colores las de los relajantes baños turcos. Hoy os queremos mostrar el Estambul del sultanes. De cúpula en cúpula, hoy os presentamos lo que más nos ha gustado de la Estambul otomana.

Mezquita de Süleymaniye

La más grande de todas pero a la vez esbelta, también suntuosa, pero sobre todo bella. Está considerada la obra maestra de Sinan, el arquitecto del sultán Solimán el Magnífico, el monarca más poderoso del imperio otomano.

Nos ha gustado pasear tranquilamente por los jardines que la rodean y descubrir en los callejones adyacentes a los edificios que se fueron construyendo a su alrededor: madrasas, hamman, un hospital, comedores populares, albergues para viajeros... Además de ser un lugar de culto, la mezquita tenía muchas otras funciones y a la vez era el centro de un pequeño microcosmos lleno de contrastes. Ya en el interior nos impresiona su grandiosidad y la originalidad de las composiciones florales de sus vitrales.

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Mesquita de Süleymaniye, Mezquita de Süleymaniye, Süleymaniye Camii, Estambul, estambul

Mezquita de Rüstem Pasha

Un poco difícil de encontrar, pero vale mucho la pena. En esta pequeña mezquita, próxima al Bazar de las Especias, se encuentran las baldosas más bonitas de todo Estambul. La combinación de éstas y los colores de sus vitrales conforman el interior que más nos ha gustado de todas las mezquitas que hemos visto. A su encanto se suma que no hay muchos turistas y uno se puede quedar durante largos ratos disfrutando del silencio y la tranquilidad que se respira. Digamos que es uno de esos lugares con encanto donde desconectar de todo. Si váis, os sorprenderá.



La Mezquita Azul

Cara a cara y sólo separadas por una plaza ajardinada compiten en protagonismo monumental Santa Sofía y otro de los iconos más conocidos de la ciudad: la Mezquita Azul.

La gran mezquita del sultán Ahmet Camii -este es su nombre oficial- es posiblemente la más conocida de la ciudad y, seguro la más visitada. Quizás por la gran afluencia de público con la que nos hemos encontrado, esta vez su visita nos ha decepcionado un poco. Arquitectónicamente es espectacular pero aquí es más difícil que el visitante experimente las sensaciones que describimos en las otras mezquitas. Hace diez años era un lugar mucho más tranquilo y tuvimos la oportunidad de conversar con uno de los muecines que se encargaba de llamar a la oración, incluso nos presentó su familia.

Ahora bien, a pesar de ser la que cuenta con más turistas haciendo fotos por m2, hay que reconocer que tiene bien merecida su fama. Las baldosas de colores azulados que decoran el interior (20.143 en 70 estilos diferentes, según hemos leído) dan el nombre por el que se conoce coloquialmente el edificio.


Mezquita Azul, Sultanahmed Camii

Mezquita de Eyüp

Eyüp, situado en las afueras de Estambul, es uno de los barrios que más nos ha gustado. Fuera del circuito turístico, allí se puede pasear con tranquilidad y pasar el día observando a la gente que llega de peregrinación a la mezquita.

Después de la Meca y Jerusalén, la Mezquita de Eyüp es el tercer lugar más sagrado para los musulmanes. Allí está enterrado Abu Ayyub al-Ansari, uno de los compañeros del profeta Mahoma, y actualmente es un importante lugar de peregrinación. Es de agradecer que sea un lugar visitable para el no musulmán, lo que hace que uno se considere un privilegiado de poder entrar y sentir su ambiente espiritual. Aquí lo destacable no es el edificio en sí -son más espectaculares las mezquitas que anteriormente hemos descrito-, es toda la actividad que se desarrolla a su alrededor lo que hacen que valga realmente la pena llegar a ella.


Mezquita de Eyüp

Mezquita de Eyüp

A poca distancia de la mezquita está el Cerro de Pierre Loti, un emplazamiento privilegiado con vistas al Cuerno de Oro. Se puede acceder con un teleférico oa pie por el camino que sube por el cementerio de Eyüp desde detrás de la mezquita (también interesante por la diversidad de sus lápidas.


Cuerno de Oro, Turó Pierre Loti, Colina Pierre Loti

Palacio Topkapi


Lo que fue el centro administrativo del imperio otomano, es un complejo enorme formado por varios pabellones y patios donde para visitarlo todo te puedes pasar un día entero. Dentro de él se puede visitar el harén -lo que más nos ha gustado-, el tesoro y otros edificios con colecciones de los sultanes, toda una exhibición de opulencia y riqueza de la época. Entre Dolmabahçe y el Topkapi, nos quedamos con este último aunque visitarlo todo puede ser agotador. Es interesante pero si hubiéramos estado menos días en la ciudad, hubiéramos descartado su visita.


Palacio de Topkapi, Topkapı Sarayı

Palacio Dolmabahçe


Le llaman el "Versalles asiático" y aunque este calificativo le queda grande sí es uno de los palacios más momumentales y grandilocuentes. Una extrañeza propia de la realeza europea en el país de los sultanes. No lo visitamos hace 10 años y esta vez no nos queríamos quedar con las ganas esta vez.

El sultán Abdul Mecit decidió construir este opulento palacio a mediados del XIX cuando el imperio ya estaba en declive. Posterioement pasó a ser la residencia de Ataturk. Ahora es museo y lugar de recepción de altos dignatarios que visitan el país. Decenas de salones y dormitorios. Espectacular la sala de ceremonias con capacidad para 2.500 personas y la lámpara de araña más grande que hemos visto nunca. Lástima que sólo se pueda visitar en visita guiada en grupos muy numerosos.
Este palacio se encuentra en Beyoglu, tocando el Bósforo (de hecho se puede llegar en barco por el Bósforo).


Palacio Dolmabahçe



Consejos para la visita

  • Podéis visitar todas las mezquitas sin problemas, únicamente en el momento de la oración no se permite la entrada a los turistas. En use paga entrada. Recordad llevar ropa adecuada: no se permiten pantalones o faldas cortas ni tirantes y las mujeres debe llevar la cabeza cubierta. Os debéis sacar los zapatos; por lo tanto en verano, si lleváis sandalias, es buena idea llevar unos calcetines en la mochila para ponértelos al entrar.
  • Delante de la mezquita de Süleymaniye hay varios restaurantes con terraza que ofrecen menús por 6 liras (2,5 €). Mucho más barato que los restaurantes de los alrededores de la zona de Santa Sofía y la Mezquita Azul. Interesante hacer coincidir la visita con la hora de comer.
  • La Mezquita Rüstem Pasha es un poco difícil de encontrar. Está en el barrio Eminonu, en la calle Tahtakale Cadessi, una de las calles que bordean el Bazar de las especias. Desde la calle queda escondida, hay que subir unas escaleras. A poder ser hay que ir por la mañana, para poder ver cómo entra la luz por sus vitrales.
  • Cuando visitéis la Mezquita Azul intentad ir o temprano por la mañana o bien por la noche. Son las horas que pueden encontrar menos turistas, aunque es la mezquita más visitada y siempre estaréis acompañados.
  • No os dé pereza ir hasta Eyüp, no os arrepentiréis. Plantearos un día tranquilo, porque es el lugar ideal para pasear y relajarse. Se puede combinar la visita de Eyüp con la iglesia San Salvador de Chora: respecto al centro, quedan en la misma dirección. Para llegar lo mejor es tomar un taxi (en Estambul son baratos).
  • Si en las tiendas de los alrededores de la mequita de Eyüp veis algo que os gusta, es el lugar ideal para comprar. Los precios son mucho mejores que en el Gran Bazar y no hay que regatear.
  • Para visitar el Palacio Topkapi se necesita toda una mañana larga o un día entero, pensad que es un complejo enorme. Aquí cobran entrada general, otra si se desea visitar el harén y otra por el museo del tesoro. Recomendamos visitar el harén y si tuviéramos que descartar algo, sería el tesoro.
  • Si tenéis el ISIC (carnet internacional de estudiante). En el Topkapi y en el Dolmabahçe Palace hacen importantes descuentos.


Muestra El Estambul otomano en un mapa más grande



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domingo, 20 de enero de 2013

La antigua Constantinopla, el Estambul bizantino


Estambul es una de las ciudades más fascinantes de Europa, de aquellas que dejan huella en el viajero. Es una ciudad viva, latente, inspiradora. Desde el primer día te cautiva: a cada paso que das encuentras un trozo de historia, cada rincón tiene una pequeña sorpresa reservada. Todo lo que ves y pisas forma parte de una época importante: iglesias reconvertidas en mezquitas, murallas infranqueables, palacios momunentals ... Puedes ir una o mil veces, que siempre tendrás algo nuevo que ver.

Estambul es una de esas ciudades que no te las acabas. Una semana sería el tiempo ideal de una estancia mínima pero sabemos que no siempre es posible disponer de este tiempo. Es por ello que durante las próximas entradas os presentaremos nuestro "top 10", aquellos lugares que creemos que deberían incluirse en una primera visita a la ciudad. Empezamos con los imprescindibles de la Estambul bizantina, hoy nos trasladaremos hasta la antigua Constantinopla.


Santa Sofia

Monumental y estimulante, dos adjetivos que la definen a la perfección. Ayasofya -su nombre en turco- es sin duda una de las principales iconos de la ciudad. Históricamente es el máximo exponente arquitectónico del imperio bizantino. Desde 360 ​​hasta 1453 fue la catedral de Constantinopla, hasta que los otomanos la modificaron y la reconvirtieron en mezquita. Dicen que ante tanta belleza no fueron capaces de destruirla. Más tarde, Atatürk la hizo museo, así que hoy en día no se ve gente rezando, sino un montón de turistas disfrutando de su belleza.

Os recomendamos dedicar tiempo y sentaros en un rincón de su interior para admirar su magnitud. Observándola te das cuenta de la grandeza y el desarrollo de los bizantinos durante la Edad Media, una época mucho más oscura en el occidente cristiano. También nos planteamos una cuestión: ¿Porqué en muchas culturas los invasores no han dudado en destruir obras arquitectónicas de gran valor y en cambio aquí los otomanos las aprovecharon? ¿sentido práctico, quizás?


Hagia Sophia, Aya Sofia


Isglesia San Salvador de Khora

Es nuestra iglesia preferida, pequeña -comparada todas las demás- pero con mucho encanto. Contiene los frescos y mosaicos mejor conservados del Imperio Bizantino, una joya de la historia del arte. ¡Hay que decir que son realmente impresionantes!

Durante el Imperio Otomano la iglesia, al igual que Santa Sofía, fue transformada en mezquita y los mosaicos fueron cubiertos de yeso. Estas obras de arte cayeron en el olvido y no fueron redescubiertas hasta finales del s. XIX. A día de hoy los mosaicos se pueden contemplar con su brillo original. La iglesia está un poco alejada del centro más turístico, pero vale la pena visitarla. ¡Seguro que no os arrepentiréis!

mosaics bizantins, mosaicos bizantinos


Cisterna de la Basílica

Un lugar que realmente impresiona, es como un palacio subterráneo. Sólo entrar por la puerta y ver una sala de dimensiones descomunales uno se da cuenta de la grandiosidad de una obra única. Fue construida en el siglo VI por Justiniano, aprovechando restos de antiguos monumentos griegos y romanos (son famosas dos cabezas de Medusa que hacen de base de dos columnas). Durante la ocupación otomana la cisterna fue olvidada hasta que un holandés se dio cuenta de que la gente del barrio obtenía agua de un pozo que no se agotaba nunca. ¡Dentro de esta cisterna caben 100.000 toneladas de agua! ¿Increíble, no? Pues más increíble debe ser ver un concierto de música clásica en este lugar tan especial, ¡se ve que también hacen de vez en cuando!


Yerebatan Sarnici

Torre Gálata

Es otro icono de la ciudad. Está situada en Beyoglu, en una colina elevada al norte, en la parte moderna de la ciudad. Fue construida por los genoveses, principales aliados del comercio bizantino, como parte de la fortificación de Gálata al 1348. La Torre en sí ya merece la pena, pero si por algo es recomendable es por las vistas que se ven desde su mirador a 70 metros de altura. Es la visión más romántica de Estambul: la silueta de las mezquitas y todo el Cuerno de Oro.


Torre Gàlata diaTorre Gàlata nit, torre Gálata noche


Consejos para la visita

  • Recordad que Santa Sofía y la Cisterna de la Basílica cierran los lunes y San Salvador de Chora los miércoles (la Torre Gálata abre todos los días). ¡Que no os pase como a nosotros que nos encontramos con la primera cerrada y nos quedamos con un palmo de narices!
  • Santa Sofía tiene una parada de tranvía muy cercana y la Cisterna queda también al lado. Desde el centro a Gálata también se puede ir en tranvía hasta pasado el puente del mismo nombre, aunque os aconsejamos cruzar el puente caminando (allí encontraréis un montón de pescadores con su caña de pescar en una escena muy típica del lugar). Para llegar a San Salvador de Chora lo mejor es coger un taxi, son baratos y la iglesia no está a más de 15-20 min. del centro histórico (también es posible llegar en metro y luego caminar 1 km).
  • La iglesia de San Salvador de Chora es pequeña, la experiencia es muy diferente si se visita en hora punta o con poca gente. Si os lo podéis combinar, es especialmente recomendable visitarla sólo abrir (9:00) o a la hora de comer para no coincidir con los grupos de turistas organizados.


    Mostrar Estambul bizantina en un mapa más grande

    • Las Murallas de Teodosio quedan a cinco minutos andando de San Salvador de Chora, subiendo el callejón que queda justo a la salida de la iglesia. Vale la pena aprovechar y pasear un rato. Son unas murallas imponentes que se conservan sorprendentemente bien considerando que tienen 1.600 años. Observándolas puedes imaginar la majestuosidad que debían transmitir en la época al viajero que llegaba por tierra.
    • Si disponéis de tiempo os recomendamos volver paseando desde San Salvador de Chora en el centro de la ciudad antigua por el barrio de Fatih. Nos lo aconsejó Pablo Strubell y realmente vale la pena. Es un barrio tradicional musulmán, con mujeres cubiertas de negro y hombres con sombrero y túnica. ¡La Turquía más auténtica!   
    • Si queréis conocer el Estambul más europeo y moderno, aprovechad la visita de la Torre de Gálata para acercaros a la calle Istiklal y alrededores. Ésta no deja de ser una calle comercial peatonal como otras que se puedan encontrar en cualquier gran ciudad europea, pero es interesante ver el contraste. Es más, para muchos, este es el auténtico Estambul actual.
    • Si optáis por subir al mirador de la Torre Gálata, os recomendamos que lo hagáis coincidir con la puesta de sol, podréis disfrutar de las vistas de día y de noche. Llegad un rato antes, pensad que siempre hay cola para subir.

    En la próxima entrada nos trasladaremos a la época de los sultanes. 
    ¡Visitaremos el Estambul otomano!



    Sobre Estambul también hemos escrito:

    martes, 15 de enero de 2013

    Fin de año en Estambul



    Para terminar el año 2012 y comenzar el 2013 hemos elegido un destino muy especial: Estambul. Volvemos después de diez años y es que, al margen de lo que hemos recorrido en todo este tiempo, para nosotros es una de las ciudades más impresionantes del mundo. Cruce de culturas, capital de tres imperios (romano, bizantino y otomano), a caballo de Europa y Asia, tradicional y moderna, sede de maravillas como Santa Sofía y la Mezquita Azul... Una ciudad fascinante y donde se respira un ambiente especial. Hemos vuelto con muchas ganas de descubrir nuevos rincones y para redescubrir sus iconos más conocidas pero, sobre todo, para vivir la ciudad con tiempo, pasearla y degustarla, disfrutar de sus detalles e impregnarnos de su esencia.

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    Aunque no es la capital de Turquía, Estambul es con sus 13 millones de habitantes la ciudad más poblada del país. Con Atyrau (Kazajistan) y Orenburg (Rusia) comparte honores de ser una de las tres urbes transcontinentales que se sitúan entre Europa y Asia. A caballo del Bósforo, entre el Mar de Marmara y el Mar Negro, su centro histórico y comercial se encuentra en Europa mientras que una tercera parte de su población vive en Asia-los turcos llevan años intentando entrar en la Unión Europea-.


    istikal


    Habitada desde hace 5000 años, Estambul ha sido siempre un lugar geoestatégico, ocupando una posición excepcional, lugar de paso obligado de Rusia hacia el Mediterráneo a través del estrechísimo mar de Mármara, y de Oriente a Occidente (y al revés). Tanto es así, que durante todos estos siglos ha sido una ciudad codiciada por las grandes potencias: árabes, bizantinos, otomanos, imperio austro-húngaro, Rusia, sirviendo de capital a dos de los imperios más poderosos de la historia: el bizantino y el otomano.

    El Año 330 Constantino escogió la ahora llamada Estambul para crear la capital del cristianismo y del nuevo Imperio Romano de Oriente, convirtiéndose en el centro de una gran civilización: la llamó Constantinopla. La época de esplendor del Imperio Bizantino (que coincidía con la decadencia del Imperio Romano) duró todo un milenio, hasta el 1453. En esta fecha Constantinopla cayó en manos del Imperio Otomano y se inició una profunda transformación cultural, pasando del cristianismo ortodoxo al islamismo, de las iglesias en las mezquitas ... y así es como podemos encontrar obras arquitectónicas tan eclépticas que contengan rasgos de todas las épocas históricas, una de las razones del porqué nos gusta tanto esta ciudad.


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    A las 6:30 de la mañana suena la llamada a la oración desde las mezquitas que tenemos más cerca, un sonido que se escucha al unísono y que hace que nos demos cuenta que el día comienza en un lugar muy especial, otra cultura nos espera puertas afuera. ¡A partir de ahora éste será nuestro despertador matinal al que nos acostumbraremos los próximos días!


    Sobre Estambul también hemos escrito:


     
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