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miércoles, 3 de octubre de 2018

Semenggoh, centro de recuperación de orangutanes en Borneo


Ver orangutanes en su hábitat natural fue de las experiencias más gratificantes y esperadas de nuestro viaje por Malasia y lo pudimos cumplir visitando el centro de recuperación del orangután de Semenggoh, situado a 24 kilómetros de la capital del estado de Sarawak, en Kuching. Sarawak es el estado más grande de Malasia, situado al este del país y comparte la isla de Borneo con el estado oriental de Sabah, el país separado de Brunéi y las provincias indonesias de Kalimantan.


El primer día de nuestra ruta por Malasia, desde la ciudad de Kuching visitamos la Reserva de Semenggoh, donde viven 30 orangutanes huérfanos o rescatados de la cautividad. Viven libres, en estado semisalvaje, en su hábitat selvático natural. Dos veces al día los guardas del parque les ofrecen comida a aquellos que no han conseguido alimento por sus medios.

Brandon, nuestro guía que nos llevó a la reserva en coche, nos comenta que dado que vamos en la época que hay más frutas en la selva (julio), es posible que los orangutanes ya hayan encontrado comida por su cuenta y que aparezca solo alguno o ninguno, o bien tengamos que esperar un buen rato para ver alguno. Pero también nos dice que el día anterior apareció una madre con su cría y también un macho.


En las puertas del parque encontramos unos paneles informativos sobre los orangutanes que hay en el parque nacional y sus relaciones familiares. También hay una pequeña tienda donde se puede comprar alguna postal o souvenir, y un peluche de orangután muy grande que hace las delicias de los más pequeños.



Los guardas del parque los ofrecen comida en una plataforma a la que los visitantes no tienen acceso (está a unos 30 metros del lugar de observación), cosa que nos parece una práctica muy respetuosa para favorecer que sigan en estado semi-salvaje y la gente no se pueda acercar. Hemos estado de suerte y hemos podido ver a una madre y su pequeño (Analisa y Mos). Aseguramos que ver como se acerca un orangután entre los árboles, cogiéndose por las ramas y las lianas con una agilidad innata, es una experiencia de aquellas que no se olvidan.



En Borneo sóolo quedan unos 40.000 orangutanes en libertad. El ser humano se está cargando su hábitat para sustituirlo por plantaciones de palma. Si todo continúa igual, se calcula que en un par de décadas los orangutanes se habrán extinguido. Esta situación está trayendo consecuencias nefastas, no solo a la desaparición de los orangutanes autóctonos de Borneo, también otras especies, como la mona proboscis o el elefante pigmeo.

El centro de recuperación del orangután de Semenggoh existe para poder atender los orangutanes que llegan rescatados, tanto de la selva arrasada para hacer plantaciones de palma, como de los furtivos que los han mantenido en cautividad o como mascotas durante mucho tiempo y que ahora necesitan volver a ser educados para poder vivir en libertad. Muchos de ellos lo consiguen, otros nunca podrán volver a hacerlo. En la actualidad, en el centro de Semenggoh solo hay aquellos orangutanes que ya están capacitados para vivir en semi-libertad.


Desde la zona de entrada donde el guía nos da algunas instrucciones antes de acercarnos a la zona de observación hay aproximadamente 10 minutos a pie por un camino estrecho, lleno de raices de árboles que salen del suelo. Nos adentramos en la pura selva.



Nos gustó tanto la experiencia de ver los orangutanes en libertad (aun con el calor sofocante que hacía, a Ivet le encantó) que volvimos otro día a la reserva -esta vez por la tarde- para probar suerte de verlos de nuevo. Y la volvimos a tener: después de esperar durante unos 45 minutos, aparecieron una hembra con su cría y después otra más. Disfrutamos como enanos viendo como descendían desde la otra punta de la selva para coger un coco, que abrieron inmediatamente golpeándolo fuerte contra un árbol y compartieron ante los visitantes que nos encontrábamos observando en silencio.



Información útil para el viajero

Cómo llegar a Semenggoh

El centro de recuperación del orangután de Semenggoh se encuentra situado a 24 kilómetros de la ciudad de Kuching, la capital del estado de Sarawak. Para llegar puedes coger el bus K6, desde la estación de buses que está en la calle Jalam Masjid, la Chin Lian Long Bus Station. El precio del trayecto es de 4rm y el bus te dejará en las puertas del centro de recuperación.


Horarios de visita del Centro de Semenggoh

Hay dos horarios para poder ver los Orangutanes de Semenggoh: a las 9:00 y a las 15:00. Para llegar, el bus de la estación de Chian Lian Long de Kuching, sale a las 7:15 de la mañana y a la 13:00 de la tarde. El trayecto es de unos 45 minutos. El horario del bus de vuelta es a las 11:15 y las 16:05. Los buses paran en la entrada principal y desde allí tienes que contar unos 20-30 minutos de caminata hasta donde está la entrada donde empieza la visita con un guarda del parque.

Se tiene que tener en cuenta que los orangutanes viven en su medio natural y cuando los llaman a esta hora para ofrecerles comida, a veces pueden tardar al aparecer. Si tienen hambre aquel día, es posible que veas alguna hembra con su cría, quizás varias e incluso algún macho. Si no tienen hambre (porque quizás ya han encontrado comida en la selva) es posible que no veas ninguno aquel día, o que tarden en aparecer, así que si vas por la tarde tendrás que considerar si vale la pena ir en bus, ya qu que hay muy poco tiempo para verlos (la hora de visita es a las 15:00 y el bus de vuelta es a las 16:05, y tienes que contar los 20-30 andando hasta la entrada).

Nosotros optamos por ir en coche con conductor (taxista que nos ofrecía el servicio en nuestro alojamiento) e ir tranquilamente, sin tener que estar condicionados por los horarios de bus. Nos costó 85 rm el taxi más la entrada para los 3 (2 adultos y una niña de 2 años). El precio normal de la entrada es de 10 rm por persona, así que consideramos que nos hicieron un buen precio.

Recomendaciones básicas para la visita

Piensa que el parque no es un zoo y que los orangutanes pueden campar por toda el área selvática. La mayoría de los orangutanes que viven a Semenggoh son salvajes o semi-salvajes, con lo cual hay que mantener un mínimo de nivel de seguridad. Por lo tanto, debes:



  • Seguir en todo momento las indicaciones de los guardas.
  • Estar siempre a una distancia prudencial que los guardas nos marcarán
  • No llevar nada de comer ni agua visible
  • No salir del camino marcado a la selva
  • Mantenerte en silencio para favorecer que se acerquen los orangutánes
  • Tener paciencia y esperar que aparezcan
  • No se pueden llevar palos selfies ni nada con que los orangután se puedan sentir amenazados, ni tampoco hacer uso de los flash de la cámara
  • Llevar un calzado y ropa adecuada para andar a la selva
  • Respetar el medio ambiente


Para más información, puedes consultar en la web del Centro de Fauna de Semenggoh.

Donde alojarse

Lo ideal para estar cerca del Parque Nacional de Semengooh es alojarse en la cercana ciudad de Kuching (24 kilómetros), donde hay bastante oferta hotelera y es fácil desplazarse. Además, desde allí también quedan cerca otros parques nacionales, como el Parque Nacional de Bako, el Parque Nacional de Kubah, el Parque Nacional de los Humedales de Kuching, la península de Santubong o el pueblo "bidayuh" Kampung Benuk o "Kampung" de Annah Balsas, entre otros lugares de interés.

Nosotros optamos por estar en un alojamiento con piscina, tranquilo y a unos 20 minutos andando del centro de Kuching y realmente disfrutamos mucho la piscina por las tardes (se agradece mucho darte un baño después de una jornada de calor asfixiante). ¡Hay que decir la Ivet es quien más lo disfrutó!

Estuvimos alojados en el Hotel Basaga por 21€/noche en una amplia habitación triple con desyuno incluido (encontramos una muy buena oferta a través de la web Agoda). Se trata de un hotel de pocas habitaciones, con restaurante, en un entorno selvático y una decoración colonial muy bonita.


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miércoles, 22 de abril de 2015

El cráter de Ngorongoro, la gran jaula natural de fauna en Tanzania


Ngogongoro, otro de estos lugares míticos de los que has escuchado hablar mil y una veces. Un gran volcán extinguido de 2000 metros de altura con un cráter de 21 km de diámetro y 800 m de profundidad, una rareza de la naturaleza con un microclima que ha favorecido una gran concentración de animales en su interior. La mayoría de ellos nacen, crecen, se reproducen y mueren allá, sin salir en toda su vida del cráter. Especies que habitualmente emigran (como ñus y cebras) se pueden encontrar aquí todo el año. No tienen necesidad de marchar, aquí encuentran agua –y consecuentemente, comer suficiente– durante todo el año.



Pero el área de Conservación Nacional de Ngorongoro no es sólo su famoso cráter, de hecho éste ocupa sólo un 3% de los 8.288 km2 que comprende la zona. A diferencia de los otros parques nacionales que hemos visitado –Tarangire y Serengueti–, aquí viven animales pero también gente. Los massai llegaron desde territorio kenyata ahora hace más de un siglo, aquí viven próximos al Oldo nyo Lengai –volcán en activo donde, según sus creencias, vive su Dios– y el viajero tiene la oportunidad de ver de cerca su día a día. Pero la ocupación humana fecha de mucho antes, a la Olduvai Gorge –dentro de los límites del área de Conservación– se han encontrado restos de homínidos de hace 1,8 millones de años y huellas fosilizadas de hace 3,7 millones de años, conservadas gracias a la ceniza escupida por el Ngorongoro en sus sucesivas erupciones. Esta misma ceniza es la que se llegó y se depositó a las planícies del Parque Nacional del Serengueti.




Las vistas desde lo alto del cráter te dejan sin respiración, son de aquellas que se te quedan grabadas en la retina y ya no olvidas nunca más. Sólo desde aquí eres consciente que estás a punto de entrar dentro de una gran caldera, la vista apenas te llega para ver sus límites más lejanos del horizonte. Bajo nuestros pies, centenares de metros más abajo, una gran “jaula” natural de fauna salvaje ocupada por más de 25.000 mamíferos que desde aquí arriba tan sólo son pequeños puntos oscuros que se mueven únicamente con unos buenos binóculos se puede llegar a distinguir de qué animales se trata. Las paredes del cráter son cubiertas por un enorme bosque de montaña que, de buena mañana se cubre de una neblina que todavía hacen de este escenario un lugar más atractivo. Montaña abajo van bajando pequeños corrientes de agua dulce que forman el lago Magadi en el interior del cráter, un inmenso paraíso para los flamencos.




Si desde arriba las vistas ya son fabulosas, la magia se hace realidad al bajar y recorrer las pistas que atraviesan por todos y cada uno de los rincones de la caldera. Aquí se concentra la mayor densidad de leones y depredadores de toda África. Leones, ñus, cebras, hipopótamos, elefantes solitarios, cerdos jabalíes, zorros, avestruces, antílopes, búfalos, hienas... animales que ya habíamos visto en los otros parques pero que no nos cansamos de observar. Pero también algunos nuevos como el lince, el flamenco y... el más esperado de todos: ¡El rinoceronte negro!




En grave peligro de extinción, el rinoceronte negro ni siquiera aquí es fácil de ver. Solo viven unos 30 ejemplares esparcidos por todo el cráter. Pero otra vez tuvimos la fortuna de vivir otro momento inolvidable. Nuestro guía había visto de lejos a una pareja de ejemplares y estaba convencido que tarde o temprano se acercarían hacia el agua atravesando el camino donde estábamos. ¡La acertó de lleno! Ver a este animal grande de cerca ha sido la culminación a este gran viaje. Estos días hemos tenido la gran suerte de poder ver a los “big five” y hemos tenido experiencias que ni en el mejor de los casos pensábamos que llegaríamos a vivir antes de llegar a Tanzania. Ha sido un viaje intenso, pleno de emociones y buenos momentos. Ya por siempre jamás más nos hemos quedado atrapados por África.




Información práctica:

Durante el safari nos hemos alojado en zonas de acampada de los parques, a excepción de Ngorongoro, donde nos permitimos el lujo de dormir en un lodge. Durante el safari contábamos con guía, conductor y cocinero, cosa que se agradece mucho cuando haces una ruta en 4x4.

Un safari siempre es un viaje caro, el elevado precio de las entradas a los parques es el principal culpable. Una forma de ahorrar costes es evitar intermediarios y contactar directamente con una empresa local. Los precios son habitualmente un "todo incluido": coche, gasolina, comida, entradas a los parques, conductor, cocinero y guía. 

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jueves, 16 de abril de 2015

El Parque Nacional de Tarangire, elefantes y "pumbas" en Tanzania


¡Jambo viajeros! ¡Hakuna matata!


Sabías que la palabra "safari" quiere decir "viaje" en lengua suahili? Después de darnos cuenta de su significado, hemos llegado a la conclusión que la expresión "Me voy de safari" está muy mal utilizada por los occidentales: cuando decimos que vamos de safari, en realidad estamos diciendo que vamos de "viaje". De todos modos, los tanzanos no se lo toman mal y ya han adoptado la palabra como si su significado fuera hacer una incursión a la sabana africana.

El Parque Nacional de Tarangire es la primera parada en la ruta de nuestro safari por Tanzania. Este parque concentra la población de elefantes más grande de todo el país -más de 3000-. Teniendo en cuenta que estos comen unos 300 kg de hierba al día, esperamos encontrarnos con un paisaje verde y húmedo, con suficiente comida y agua como para alimentar su población de paquidermos. Y así es, los tres parques que hemos visitado durante este viaje –los otros dos son el Serengueti y el Ngorongoro-, este es en el que el manto verde de vegetación ha cogido un mayor protagonismo.



El trayecto de Arusha en el parque Nacional de Tarangire se nos hace muy entretenido. De camino atravesamos por varios pueblecitos donde empezamos a ver gente vestida con las típicas mantas de tonalidades cobrizas, se nota que hemos entrado en territorio masai. A partir de ahora no dejaremos de ver estos colores en todo el viaje. Nuestro guía, nos explica que los massai siempre llevan encima un palo para apoyarse y un cuchillo como defensa. Esta gran comunidad viven en "mañatas", unos pueblecitos con forma circular, en casas construidas de barro y madera. Las vacas son su posesión más preciada, puesto que con ellas se paga la dote matrimonial y establecen el estatus social de la familia. Los animales serían el equivalente al que en occidente se puede tener en cosas materiales que compramos, como el coche, la moto, el móvil, el televisor... Así que aquí es muy normal que todas las familias tengan su rebaño de vacas: un masai puede tener una media de entre 50 y 100 vacas, y los más ricos pueden llegar a tener más de 1000. Los masai son seminómadas y muchos se van moviendo durante el año con sus animales a la busca de los mejores pastos. Las vacas son el centro de su mundo y, a diferencia de la sociedad occidental, la vivienda no tiene mucha importancia para ellos.



Llegamos al campamento donde dormiremos esta noche, el Zion Camp Site (fuera del parque pero a poca distancia de la entrada). Descargamos el coche y dejamos a nuestro cocinero, a nuestro retorno nos encontraremos con la cena a mesa y nuestras tiendas montadas –un lujo al que no estamos acostumbrados, pero común en este tipo de viajes-. Es media mañana y es hora de hacer nuestra primera incursión a la vida animal africana. Avanzamos por dentro del parque y el paisaje de arena cobriza se va transformando en otro más verdoso. El nuestro el horizonte es lleno de baobabs, hierba de diferentes tonalidades y, al fondo, el lago Manyara, uno de los más grande de Tanzania y en el que habitan todo tipo de aves.



Tan solo entrar al parque empezamos a ver un montón de animales y no nos lo acabamos de creer. ¡Por mucho que nos lo habían explicado, no pensábamos encontrar tantos! ¡Tenemos la sensación de entrar dentro de un documental de aquellos de la 2! Delante nuestro cruza de repente una jirafa, vemos varias cebras, ñus, babuïnos, impalas, búfalos, tortugas, secretarias (unos pájaros muy vistosos)... Parecemos unos niños en estado de excitación: con los ojos abiertos cómo y emocionados cada vez que vemos un animal diferente, las sorpresas son permanentes. Nuestro guía, nos explica que, a diferencia otros parques, en el Tarangire suelen haber animales durante todo el año. Aquí los animales encuentran comer todo el año y no migran a otras zonas como pasa por ejemplo en el Serengueti, donde ñus y cebras siempre van haciendo el ciclo migratorio en dirección de las agujas del reloj hacia las zonas de lluvia. Cuando menos, curioso... ¡Además de disfrutar, aprendemos!



De repente, aparece la primera familia de elefantes de nuestro primer día de safari, y nerviosos, pegamos un salto y miramos por el techo abierto del 4x4 para verlos, todavía incrédulos de que los tengamos tan cerca. Las pocas veces que habíamos visto elefantes al natural había estado en un zoo y mucho más lejos: ahora estábamos a tan solo dos metros de ellos. ¡Increíble!

Por cierto, ¿Sabes que el elefante es uno de los animales que tiene mejor memoria? Nuestro guía nos explica una historia que conoce sobre un jeep que en un safari atropelló un elefante y que este, a la cabeza de unos cuántos años, al reencontrarse con el mismo coche que le había hecho daño, lo reconoció y lo atacó. También son las elefantas de más edad las que guían los grupos, hecho especialmente importante en época de sequía: a pesar de que haga mucho tiempo de aquel hecho, recuerdan todos y cada uno de los lugares donde han encontrado agua y fuente de alimento a lo largo de su vida. ¡Parece mentira como pueden llegar a ser de inteligentes estos animales!



Pero el animal más divertido que vemos es el "pumba", ¿te suena este nombre? Sí, es el cerdo jabalí de la película "El Rey Leon". De hecho, pumba es su nombre en swuajili, igual que el león se llama "simba" –aquí tampoco se repensaron mucho a la hora de bautizar los protagonistas de la historia-. El pumba es un jabalí que desde muy pequeño corre que se las pela y juega a pelearse con sus hermanitos, pero no se trata de sólo un juego: esta actividad les sirve de entrenamiento para sobrevivir cuando sea más grande. Un hecho particular que nos sorprendió de este animal fue su singular manera de comer, avanzando apoyado sobre el suyas rodillas delanteras para tener la hierba más cerca. ¡Nos hemos dado un hartón de reir viendo el pumba comiendo!



Más adelante encontramos una veintena de impalas, un macho con su harén de hembras, que nos miran un poco asustados dudando de si quedarse o huir. Los machos impalas son polígamos, y marcan el territorio con sus defecacions. Cualquier impala macho que entre a este lugar se buscará problemas, en cambio las hembras serán siempre bienvenidas: estas eligen su macho en función de la fortaleza del animal y su zona de pasto. No es extraño por lo tanto encontrar también deambulando por otras zonas pequeños grupos de machos jóvenes, esperando a hacerse adultos y fuertes para tener su propio harén.



El momento triste del día lo pasamos cuando nos encontramos un elefante enfermo que yace al lado del camino. Se le ve cansado y no tiene fuerza para mantenerse derecho. Cuando tienen alguna enfermedad o ven que se aproxima su muerte, estos animales se estiman más quedarse sólo para no atrasar el resto del grupo. Después de acabar de ver una manada con un montón de elefantes pequeños, este hecho nos hace reflexionar sobre cómo es de sabia la natura. Unos mueren y otros nacen, es el ciclo de la vida animal y la selección natural hace que los más fuertes sobrevivan y que los más débiles dejen camino a los más jóvenes.



El sol empieza a bajar y es hora de volver al campamento. Antes de salir del parque pero, y a modo de despedida, vemos una de las escenas más entrañables que ha ofrecido la jornada: una jirafa amamantando su cría. ¡Que bonito!



Después de dos días recorriendo el Parque Nacional de Tarangire, podemos decir que no podíamos haber vivido mejor inicio de nuestro “safari” (viaje) por Tanzania, un buen bautizo por nuestra primera incursión a la sabana africana. El  Parque Nacional del Serengueti y la zona del cráter de  Ngorongoro son nuestras próximas paradas, lugares míticos con los que siempre hemos soñado ir y dónde veremos otros animales que nos apasionan: leones, leopardos, hipopótamos, rinocerontes, guepardos, cocodrilos, más jirafas y elefantes... ¡"Los 5 grandes" nos esperan! :)


Información práctica:

Durante el safari nos hemos alojado en zonas de acampada de los parques, a excepción de Ngorongoro, donde nos permitimos el lujo de dormir en un lodge. Durante el safari contábamos con guía, conductor y cocinero, cosa que se agradece mucho cuando haces una ruta en 4x4.

Un safari siempre es un viaje caro, el elevado precio de las entradas a los parques es el principal culpable. Una forma de ahorrar costes es evitar intermediarios y contactar directamente con una empresa local. Los precios son habitualmente un "todo incluido": coche, gasolina, comida, entradas a los parques, conductor, cocinero y guía. 

Descuento en tu seguro de viajes:

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jueves, 26 de marzo de 2015

Un día en el Serengueti


El Serengueti. Un lugar mítico como pocos, de esos que hacen que se te iluminen los ojos tan sólo escuchar su nombre y con el que sueñas con ir almenos una vez en la vida. Finalmente hoy hemos hecho realidad todos aquellos paisajes y escenas de animales que tantas veces habíamos comtemplado en documentales sentados en el sofá de nuestra casa. Cualquier superlativo se queda corto para intentar explicar lo que hemos visto allí.


Llegamos ayer procedentes de Ngorongoro, otro de estos lugares con pedigrí. Con 23 kilómetros de diámetro y 800 metros de profundidad aloja en el interior de su cráter la mayor densidad de depredadores de toda África. Pero el área protegida va mucho más allá de su famoso volcán: en ella se han descubierto restos de algunos de los homínidos más antiguos del planeta y hoy todavía viven los massais, manteniendo su estilo de vida tradicional en comunión con la fauna salvaje del lugar.


Por el camino hemos ido dejando atrás manadas de miles de cebras y ñus que, incansables, migran permanentemente en busca de los mejores pastos. Desde tiempos inmemoriales su instinto de supervivencia va persiguiendo la lluvia, que estas semanas se desplaza hacia el sur. El paisaje del Serengueti también evoluciona según la época del año: el manto verde que cubre la llanura estos días pasará a ser marrón polvorientos durante la estación seca y los animales que ahora llegan volverán a marchar hacia el norte, atravesando el río Mara dirección Kenia.



Nos levantamos pronto, cuando apenas empieza a salir el sol. Estamos ansiosos por descubrir lo que nos deparará esta jornada. Cada día es diferente en la sabana africana, el factor suerte es un elemento importante para ver animales, pero también la compañía. Nosotros contamos con un guía y un conductor con una madera especial: ven los animales a gran distancia, los husmean, los intuyen. Así todo es más fácil.

Éstas son las anotaciones del diario de viaje de nuestra primera jornada entera en el Serengueti:

5:40- Es hora de levantarse. La luz del día deja atrás una noche en la que hemos escuchado la risa de las hienas y el rugido de un león. La tienda de campaña nos parecía poca protección los primeros días de safari, pero nos hemos ido acostumbrando. Este es su territorio y nosotros únicamente estamos de paso.

6:00- Hora de desayunar. Nos reencontramos nuestro guía y conductor y sobre el mapa marcamos lo que haremos hoy. Decidimos realizar una ruta circular que nos ocupará todo el día: primero nos dirigiremos hacia el este, hasta los límites del parque. Aquella es zona de kopjes, unos pequeños montículos de roca donde es habitual encontrar felinos. Desde allí cogeremos dirección sur para, con un poco de suerte, cruzarnos de nuevo con la gran migración de ñus y cebras. Ya por la tarde subiremos diagonalmente hacia la parte central del Serengueti para volver al campamento.


6:35- Después de tomar doble ración de café, empezamos el safari del día. Tan sólo salir del campamento nos encontramos con un grupo de unas 40 impalas. Alguno de ellos levanta la cabeza nuestro paso, pero no parece que los importe nuestra presencia.

6:40- Pasamos ante el centro de investigación del parque. Dos porterías improvisadas marcan lo que tendría que ser un campo de fútbol. En ninguna parte de jugadores campan once búfalos que parece que esperen al equipo contrario para empezar el partido.

6:50- Una docena de gacelas de Thomson. A pesar de que parecidas a las de Grant, la línea de pelo negro del tronco y su medida menor las delatan.

7:05- Una pareja de hienas atraviesa el camino justo ante nuestro, a la hembra le falta poco para parir. Quién sabe si son las que hemos escuchado esta noche...



7:15- Una avestruz, a quien parece que hemos asustado, empieza a correr. Por su pelaje negro sabemos que es un macho.

7:25- Un buitre reposa en la copa de un árbol. Bajo éste, dos cebras pacen tranquilamente.

7:40- Llegamos a la zona de los kopjes. El primer animal que vemos no es precisamente un felino, sino una jirafa que se ha ensartado hasta media altura de las rocas, un hecho poco habitual. A los pies de las rocas, un dic-dic solitario también pace tranquilamente. Mala señal, estos animales habitualmente van de dos en dos. Únicamente tienen una pareja durante su vida a quién son fieles para siempre. Cuando uno de los dos muere, el que queda continúa solo en en vez de buscar un nuevo compañero.


7:55- Los esperábamos más hacia el sur, pero es aquí donde reencontramos con la gran masa migratoria de ñus y cebras. Nos paramos un buen rato y quedamos rodeados de centenares de estos aque en la velocidad. Cacería abortada.

9:25- Un grupo de gacelas de Grant en medio de cebras y ñus. Son la especie invitada a la oleada migratoria que empezamos a dejar atrás.nimales. Tenemos la oportunidad de comprobar que, realmente, el dibujo que forman las rayas de éstas últimas es diferente y único en cada ejemplar, lo que vendría a ser la huella dactilar en el ser humano.

8:50- El primer león del día. Es un ejemplar joven que sigilosamente se acerca a un grupo de cebras, pero lo descubren rápido. El león, a diferencia otros felinos, basa su estrategia en el factor sorpresa. 



9:35- Seis jabalíes en la pradera. Los dos adultos avanzan arrodillados sobre sus patas delanteras para arrancar la hierba. Los más pequeños están más por el juego: corren, se persiguen, se rebuelcan.

9:55-Un guepardo estirado a la hierba. Levanta la cabeza cuando nos acercamos, está a sólo una treintena de metros. Nos observa por unos momentos y vuelve a yacer, parece repleto. El guepardo es el mamífero más rápido del planeta y, por nuestro gusto, también el más elegante de la sabana. Parece cansarse de nuestra presencia, se reincorpora y finalmente decide marchar a otro lugar para hacer tranquilamente la digestión.


10:35- Tres leonas yacen sobre un kopje. No pierden de vista el charco de agua que tienen unos metros más abajo. Esperan pacientemente, saben que en un momento u otro se acercará alguna víctima para ver. Esta será su oportunidad para hacer una caza fácil.


10:55- Tres avestruces picotegen el tierra. Por su pelaje marrón sabemos que en este caso son todas hembras. Comparten comida con una pareja de dic-dics. El pájaro más grande y uno de los antílopes más pequeños en una misma escena.


11:05- Una familia de impalas a la derecha, en una zona boscosa. La forman un único macho y su harén de una treintena de hembras. Dos jóvenes machos se acercan, pero enseguida el cabeza de familia los intimida y los echa de su territorio.

11:20- Un cocodrilo toma el sol sobre la roca de un riachuelo. Es un ejemplar joven, no llegará a los dos metros de largo y posiblemente no tenga más de un par de años. Encima suyo, en la rama de un árbol, una águila pescadora observa atentamente qué pasa. Continuamos río abajo hasta un pequeño estanque.

11:30- Más de cincuenta hipopótamos se remojan al agua, el sol empieza a calentar fuerte. A pesar de tener una apariencia inocente son uno de los animales más peligrosos, sobre todo cuando es fuera del agua. No lo parece, pero pueden llegar a correr hasta los 40 km/hora y abrir la boca con un ángulo de 90º.



12:05- Un águila saltimbanqui sobrevuela nuestras cabezas y un lagarto agama repone en una piedra al borde el camino. A pesar de ser pequeño, sus tonos azul y verdemvistosos hacen que destaque y se vea de una hora lejos.

12:10- Un zorro se mueve sigilosamente entre la hierba alta. Posiblemente busque alguna liebre para cazar. Unos metros más allá, un grupo de gacelas de Thomson se la miran pero no parecen preocuparse mucho, para ellas no significa ningún peligro.


12:25- Finalmente aparece el último gra felino que nos quedaba por ver: el leopardo. Lo vemos subir hasta arriba de todo de unas rocas, donde encuentra la sombra de un pequeño árbol. Es el único momento de todo el día en el que coincidimos con un montón de coches, llegamos a contar hasta doce que se han ido avisando por radio.


13:05- Una hiena para, nos mira, husmea el tierra y continúa su camino.

13:20- Nos reencontramos con la gran migración. Centenares de cebras atraviesan la llanura cabalgando sin prisa pero sin pausa, lo hacen en fila. Ni con los prismáticos conseguimos distinguir la cabeza y cola de la formación, la vista se pierde en el horizonte.

13:55- ¡El gran hallazgo del día! Una familia de nueve leones: dos machos, tres hembras y cuatro crías. Parece que quieren dormir y no se mueven demasiado. El león es un animal extremadamente territorial, únicamente los machos germanos nacidos de la misma camada pueden llegar a convivir juntos.


14:40- Hora de comer. Paramos en una zona habilitada donde podemos bajar del coche sin preocuparnos por ningún peligro. Nuestro cocinero, antes de salir nos ha dado una bolsa para cada uno: un muslo de pollo frito, un pequeño bocadillo vegetal, unas galletas, un plátano y un zumo multi fruta es el menú de hoy. Pequeños pájaros de varios colores están atentos para aprovechar las migas que van nos van cayendo. También una familia de mangostas ralladas nos observan desde un termitero.

15:15- Reemprendemos el safari, ahora por una zona con más árboles a pesar de que sin llegar a ser boscosa. Tan sólo salir unos beduinos cruzan por el camino ante nosotros.

15:25- Un chacal solitario corre con un ratón a la boca. Veintitrés gacelas de Grant y una de Thompson se lo quedan mirando.

15:40- Dos buitres observan desde su nido arriba de una acacia. Por los alrededores picoteann una decimoquinta gallinas de Guinea y vagabundea un elefante solitario. Cuando son grandes, los elefantes, acostumbran a ir solos.

15:55- Con los prismáticos observamos once topis con algunas crías. De cuerpo marrón y patas negras, estos son uno de los antílopes más grandes de África.

16:10- Por fin una manada de elefantes. En el Parque Nacional de Tarangire habíamos visto centenares pero hoy, a excepción del ejemplar solitario de la mañana, se nos habían resistido. Son un total de dieciséis, cuatro de los cuales son crías. A pesar de que ya no hace el calor de este mediodía, una elefanta se refresca echándose arena con la trompa por encima.

16:35- Dos jirafas se acercan al río a beber. Para llegar al agua tienen que abrirse de piernas y agacharse estirando completamente su cuello. Es una postura peligrosa para estos animales, la única en la que los grandes depredadores tienen opciones para cazar ejemplares adultos.

16:50- Un lagarto de unos setenta centímetros va bordeando el agua. Busca huevos de pájaro o cocodrilo, su dieta habitual.

16:55- Parece ser que la hora en la que empieza a bajar el solo es buena para saciar la sed. No muy lejos de las jirafas, la manada de elefantes que habíamos visto hace un rato se acerca también al río para beber.


17:25- Emprendemos el camino hacia el campamento resiguiendo el río. Por el camino vemos como un hipopótamo sale del agua. Estos sólo salen al tarde para comer, el resto del día están en el agua a remojo: su piel fina no resiste el sol fuerte. Abre su gran boca para intimidarnos y continúa su camino.

17:40- El Serengueti nos tenía reservada una sorpresa para el final de la jornada. Un león joven, de unos dos años, busca el resto de la manada. Se ha despistado y anda husmeando su rastro y rugiendo como llamándolos, un hecho poco común cuando es de día. Cruza el camino ante nuestro un par de veces y no parece que le molestemos, en ningún momento hace el gesto de ocultarse o huir. Lo acompañamos durante un buen trecho en su busca.

18:35- Llegamos al campamento. Ya casi no hay luz. Ha sido una jornada que hemos aprovechado de sol a sol. Cansada pero provechosa.


Cenamos temprano, antes de que se haga oscuro. En el silencio de la noche se escuchan los ruidos de los animales como si estuvieran bien cerca y las estrellas se ven mejor que nunca. Nuestra tienda de campaña se convierte en nuestra casa en la sabana africana. ¡En un día hemos visto más animales que en toda nuestra vida! El Serengueti nos ha cautivado tanto que ya estamos deseosos de levantarnos y subir al 4x4 para descubrir todavía más este gran rincón de África.


Información práctica:

Durante el safari nos hemos alojado en zonas de acampada de los parques, a excepción de Ngorongoro, donde nos permitimos el lujo de dormir en un lodge. Durante el safari contábamos con guía, conductor y cocinero, cosa que se agradece mucho cuando haces una ruta en 4x4.

Un safari siempre es un viaje caro, el elevado precio de las entradas a los parques es el principal culpable. Una forma de ahorrar costes es evitar intermediarios y contactar directamente con una empresa local. Los precios son habitualmente un "todo incluido": coche, gasolina, comida, entradas a los parques, conductor, cocinero y guía. 

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jueves, 4 de diciembre de 2014

África nos llama: ¡Nos vamos de safari a Tanzania!


¡Por fin! Después de varios intentos, finalmente volvemos a África!

África fue la gran olvidada de nuestra vuelta al mundo y hacía tiempo que teníamos ganas de volver. Desde que en 2010 estuvimos por tierras etíopes no hemos estado vuelto a pisarla. Pero desde entonces, por un motivo u otro, en nuestros viajes siempre hemos acabado lejos del continente negro. ¡ Y cuatro años es muuuucho tiempo!


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Parque Nacional de Tarangire. Foto de Nevit Dilmen

Safari por Tanzania

Sólo serán 11 días, pero aprovecharemos el 100% centrándonos para ver fauna. Serengeti, Ngorongoro y Tarangire serán nuestros principales destinos. Unos parques míticos de los que desde pequeños hemos visto decenas de documentales y sobre los que siempre hemos escuchado hablar maravillas. Ya es hora de atravesar la pantalla del televisor y pasar a verlos en directo. ¿Y que mejor destino para nuestro primer safari por África?

Elefantes, leones, cebras, leopardos, guepardos, jirafas, impalas, gacelas, ñus, búfalos, rinocerontes, cocodrilos, avestruces, flamencos... Serán nuestros compañeros de viaje por unos días. Pero también unos paisajes espectaculares con unas puestas de sol mágicas serán escenas para recordar.


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Parque Nacional de Serengeti. Foto de Anita Ritenour

Desde Barcelona volaremos a Nairobi vía Zurich. Nuestro paso por Kenia será efímero, simplemente dormiremos en la capital para al día siguiente coger el autobús dirección Arusha. Ya en tierras tanzanas nos encontraremos con Deo, de la compañía Deo Adventure, con quien haremos el safari. Lo cierto es que no hemos preparado mucho los detalles de la ruta, nos fiamos plenamente de él: tenemos buenas referencias de Aleix -un buen amigo nuestro- y en los correos que hemos intercambiado nos ha dado plena confianza. Durante el safari dormiremos en campamentos en tienda de campaña, la opción más asequible pero a la vez la que te permite un mayor contacto con la naturaleza. Finalmente, después de estos días de aventura recorriendo los mejores parques norteños de Tanzania, será hora de deshacer el camino pasando por Nairobi antes de volver a Barcelona.


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Parque Nacional de Ngorongoro. Foto de Ikiwaner


¿Nos acompañas?

No tenemos muy claro que nos podamos conectar a menudo durante este viaje... Pero prometemos que, a la que veamos un jirafa en medio de la sabana con una antena wifi incorporada, colgaremos fotos e iremos explicando nuestra experiencia. Si nos quieres acompañar, lo puedes hacer a través de Facebook, Twitter, Google+ e Instagram. ¿A qué esperas para seguirnos? ;-)


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jueves, 10 de octubre de 2013

Roatán, final de viaje en la acogedora isla de Honduras


Le hemos cogido el gusto a esto del sol, la playita y el relax. Y no nos ha costado mucho, lo admitimos... Así que, para no romper con esta nueva "monotonía", después de unos días en Caye Caulker (Belice) continuamos nuestra ruta dirección Honduras. La última semana del viaje la pasaremos en este nuevo país, en alguna de sus islas bañadas por el Caribe.

Embarcamos en Belice City dirección Puerto Cortés (Honduras). Son seis horas en las que navegamos próximos a la costa resiguiendo la que es, con sus 1.000 km de longitud, la segunda barrera de coral más grande del mundo. A pesar de los tentadores paisajes que nos rodean durante el camino, no es que los hayamos disfrutado mucho... En previsión de mala mar, tan sólo subir al barco la tripulación nos ha dado una pastillita para el mareo, que más que para esta finalidad parecía somnífera. En definitiva, que hemos dormido como angelitos durante todo el trayecto.




Desembarcamos en Puerto Cortés y el hecho es que todavía no nos hemos decidido por ninguna de las islas que teníamos en mente visitar. Tres son las islas principales de las llamadas "islas de la Bahía": Guanaja, Roatán y Utila y, entre las últimas dos, no teníamos nada claro a donde ir. Utila es uno de los lugares del mundo donde es más barato sacarse el PADI y es un destino más mochilero. Por otra parte Roátan tiene mejores playas y más cosas para ver, a pesar de que a priori es una opción para gente más adinerada.

Ya estábamos a punto de echar otra vez una moneda al aire para elegir destino cuando el mismo azar hizo que en el autobús de Puerto Cortés a La Ceiba conociéramos justamente a una chica de Roatán. Considerando que era una nativa del lugar no sabemos si fue muy objetiva, pero el hecho es que con sus argumentos y entusiasmo nos sacó todas las dudas y nos acabó convenciendo por Roatán. Ya tenemos destino, esta vez no tendremos que sacar la moneda del bolsillo.



Lo que más nos sorprende cuando llegamos es que en la isla se habla el inglés con un marcado acento mezcla de caribeño y africano... ¿Curioso, no? Y es que Roatán fue colonizada por los ingleses (al igual que Belice). Allá trajeron a los esclavos africanos y todavía hoy en la isla se pueden ver las fincas de las familias inglesas, que en el pasado prosperaron mucho en los negocios y ahora mayoritariamente se dedican al turismo y la cría de caballos. De hecho, los grandes inversores de Roatán son todos extranjeros, sobre todo norteamericanos, que tienen monopolizado el negocio turístico: empresas de submarinismo, embarcaciones, restaurantes, alojamientos... todo para un tipo de turista que quiere desconectar y descansar durante sus vacaciones, sin mirar mucho los gastos.

Sinceramente, nuestras sensaciones durante las primeras horas en la isla no han sido las mejores: una isla enfocada en exclusiva al turismo, precios europeos, unas playas paradisíacas pero sin nada a envidiar a las otros destinos que ya hemos visitado. Por suerte nuestro punto de vista va cambiando con el paso de los días, sobre todo cuando nos vamos haciendo con la isla y vamos conociendo su gente. Roatán en realidad es como un pequeño pueblo donde todo el mundo se conoce y en sólo unos días ya somos como unos más. Si rascas un poco, más allá de la superficialidad inicial, descubres una isla acogedora como pocas que sólo desvela sus mejores secretos para aquellos que se interesan. Somos conscientes de esto sobre todo cuando uno de los últimos días visitamos Coxen Hole, el municipio más grande y donde vive la gente local. Sorprendentemente nos hemos pasado todo el rato saludando a gente que habíamos conocido anteriormente en toda la isla. La gente, como siempre la gente, es la que acaba determinando una mejor o peor experiencia en un lugar.

Aquí se vive a otro ritmo y todo el mundo tiene tiempo de sobra para conversar. El hecho de que llegamos en temporada baja ayuda a tener esta sensación de que todo el mundo va a medio gas. Cuando entablas conversación con alguien, en sólo un rato ya te ha explicado su vida.




Los últimos días de nuestro viaje los hemos pasado recargando pilas. De la cama a la playa a tomar el sol, de la arena al agua a nadar un rato, del agua a la hamaca... y así dejando pasando las horas.

Roatán es un lugar ideal para hacer submarinismo y sacarse el PADI (no mucho más caro que en Utila, según nos han comentado) pero nosotros nos hemos decantado por el snorkel. A tan sólo unos metros de la playa más bonita de la isla, West Bay (¡y prácticamente la única!), está la famosa barrera de coral. Allá con unas simples gafas y un tubo se pueden ver maravillas: todo tipo de peces de colores y de todos los tamaños, langostas, estrellas de mar y, con un poco de suerte... tortugas marinas. Uno de los días decidimos marchar con un pescador que nos descubre lugares todavía más espectaculares. En agua el tiempo se nos pasa volando...






El canoping entre los árboles de la selva y los parques de animales tropicales son las otras grandes atracciones de la isla. Nos decidimos por una reserva de iguanas: nada más y nada menos que 4000, concentradas en un espacio relativamente pequeño. Su historia es curiosa. Todo empezó por la afición de una familia por este animal, que empezó a tener como animales de compañía. Lo que inicialmente era una colonia de una docena de ejemplares se fue ampliando con el paso de los años hasta transformarse en un negocio. ¡La verdad es que llegar a la hora de comer y ver tantas iguanas juntas comiendo impresiona!





Pero si de animales se trata, nos quedamos con los tiburones. Ya nadamos entre tiburones en Belice, pero nos quedamos con ganas de más. Donald, un chico muy simpático que conocimos en la isla, nos dio la oportunidad de repetir una experiencia que difícilmente olvidaremos.

Donald tiene un amigo que trabaja en uno de los parques de animales de la isla y nos explica que los sábados por la tarde, cuando el parque ya está cerrado al público, los trabajadores tienen la oportunidad de traer a sus familiares para que puedan conocer su trabajo. Aquel sábado, Donald ha sido invitado por su amigo y nos ofrece la oportunidad de acompañarlo.

Aquella tarde nosotros tres somos los únicos en el parque y sus trabajadores nos dedican, muy amablemente, su tiempo. Nos explican en una visita sobre todos los animales. Tenemos la oportunidad de darles de comer y de verlos bien de cerca. También vemos aquellas interioridades que difícilmente se puede ver de un zoo: la cocina, los almacenes de comida, las jaulas de adaptación... Pero como hemos dicho, lo que realmente nos ha atraído es la posibilidad de volver a nadar entre tiburones. Pero a diferencia de Belice, est vez lo hacemos solos (únicamente acompañados por el amigo de Donald) y con unos bichos que esta vez nos superan en tamaño. Miden entre dos y dos metros y medio. ¡Para nosotros, todo un reto!





¡Después de esta experiencia nos sentimos como super-heroes! 'Hemos nadado con tiburones de dos metros! En fin, ¡suerte que ya les habían dado de comer antes! :-)
Nuestro viaje se acaba en esta isla donde hemos pasado tantos buenos momentos, y aunque tenemos que decir que creemos que está sobrevalorada en cierto sentido, para nosotros ha sido un buen final de viaje, echaremos de menos las aguas cristalinas y su ritmo relajado...¡Volvemos a Barcelona!


Informació útil

Cómo llegar: Roatán está conectada vía marítima con La Ceiba (Honduras continental) dos veces al día mediante la compañía "Roatan ferry" (1h, 624 lempiras). Tambiéb tiene aeropuerto con vuelos internacionales y nacionales. Diversas compañías locales ofrecen buenos precios para destinos nacionales (CM Airlines es en la que vimos mejores precios).


Nosotros llegamos desde Belice. Pride of Belize cubre semanalmente el trayecto Belice City - Puerto Cortés (sólo sábados, 5h, 64 OS$). Desde allñi se tienen que hacer dos trayectos por tierra: Puerto Cortés - San Pedro Sula (en taxi 45 min, 350 lempiras) y San Pedro Sula - La Ceiba (en bus 3h, 185 lempiras), desde donde se coge el barco a Roatán. El último ferry sale a las 16:30 y no da tiempo de hacer el viaje en un solo día. Si se quiere dormir en la Ceiba para coger el primer ferry del día siguiente (9:30) hay que coger un taxi de Puerto Cortés a San Pedro para llegar a coger el último bus de la tarde. La otra opción es dormir en Puerto Cortés o bien en San Pedro (esta última opción la descartaríamos, San Pedro Sula es la ciudad con más homicidios por habitante del mundo).

Alojamiento: Una de las mejores cosas que nos ha pasado en la isla ha sido la gran suerte de alojamiento que encontramos: una cabaña muy cercana al mar, a unos metros de una bahía muy bonita, pero en medio de la selva. 60 m2 con techo de 4 metros, wi-fin, cocina, baño, terraza con mesa y una hamaca para hacer cabezaditas... ¿qué más se puede pedir? Todo un lujo por sólo 40$/noche (precio de temporada baja y quedándonos una semana, ¡hay que decirlo!). Estas cabañas las encontraréis en la Posada Arco Iris (Half Moon - West End). Posada Arco Iris (Half Moon - West End).

Comida: Como plato rápido, barato y "resultón" recomendamos las baleadas, unas "tortitas" al estilo mexicano rellenas de frijoles, queso en polvo y el ingrediente que escojas (aguacate, carne picada, pollo, chorizo) por sólo 25 lempiras (1,30€). En los restaurantes locales podéis encontrar platos combinados por 4-5€. El pescado fresco también se puede encontrar pero acostumbra a ser caro, sobre todo en los restaurantes para turistas. Si te alojas en un apartamento, lo mejor es comprarlo directamente a un pescador y cocinarlo.

De viajero a viajero: En temporada alta nos han explicado que pueden llegar a la isla entre tres y cinco cruceros diarios. Durante nuestra estancia, en temporada baja, sólo coincidimos un único día con un crucero y tuvimos la sensación que la isla era literalmente invadida por sus pasajeros. No queremos ni imaginar como puede ser Roatán en temporada alta. No lo recomendaríamos.

Traeros desde casa vuestras gafas y tubo para bucear, si estáis varios días os saldrá a cuenta. En Roatán para alquilarlas os pedirán entre 5 y 10 $ diarios.


Cambio: 1€ = 27,6 lempiras hondureñas


De este viaje (Guatemala, México, Belice y Honduras) también hemos escrito:

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