Mostrando entradas con la etiqueta playas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta playas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de abril de 2018

Lugares imprescindibles para visitar a Menorca


Mucho más pequeña que Mallorca, esta pequeña isla balear concentra en sus 700 km2 una infinidad de atractivos patrimoniales, culturales y gastronómicos. Su encanto radica en haber sabido conservar su patrimonio, el paisaje y su estilo de vida relajada. Por ello tiene un turismo alejado de la masificación y la fiesta (que prolifera en otras islas cercanas), mucho más familiar y tranquilo. Aunque eso no signifique no hayan lugares por ver, todo lo contrario. A continuación explicamos los lugares de visita imprescindible si viajas a Menorca:

Playas y calas

Sobran calificativos para las calas y playas de Menorca. Cada una de ellas tiene un sello que la hace única, un paraíso de colores turquesas con pinos mediterráneos que hace de ellas un lugar ideal para perderse…Si eres el único que no se le ha ocurrido acercarse a darse un baño, claro. Las más conocidas y más bonitas se encuentran en el sur de la isla: Cala Macarella, Cala Macarelleta, Cala Turqueta, Cala Mitjana, Cala Galdana… Todas destacan por su arena blanca y aguas turquesas y cristalinas. Si no quieres encontrártelas masificadas de bañistas, lo ideal es ir en época que no sea temporada alta y ya empiece a hacer buen tiempo. Vas a disfrutar mucho más del baño y de la tranquilidad.


Ciutadella, la ciudad señora

Con sus casas señoriales y avenidas peatonales, Ciutadella es para nosotros la ciudad más agradable y con más encanto de la isla. Perderse por sus tranquilas calles puede convertirse en un entretenido paseo, haciendo un recorrido por la interesante historia de esta ciudad que puede tener como punto final alguno de los restaurantes del puerto. Si tienes la suerte de que tu viaje coincida con las fiestas de San Juan (24 de junio) y estás en Ciutadella, prepárate porque hay fiesta a lo grande. Disfrutarás del espectáculo con caballos, aunque es la época de mayor afluencia de turistas y el precio del alojamiento puede estar por las nubes.



Mahón, la perla inglesa

Es la capital inglesa de la isla. En el casco histórico de la capital menorquina se respira la esencia británica, fruto de los años de colonización. Todo ello se puede ver a través de las plazas y las casas señoriales con fachadas y ventanas típicas inglesas pintadas de vivos colores y con mucho vidrio. Una estampa muy fotogénica que no pasa desapercibida a los aficionados a la fotografía.



Binibeca, un pueblo de pescadores

Un puerto con barquitas pequeñas, pequeñas calles llenas de bonitas buganvillas y de gatos, casas bajas encaladas de blanco inmaculado con puertas y ventanas de madera. Este es el escenario que te encuentras cuando visitas Binibeca, un pueblo creado en 1972 como un centro turístico que imita los pueblecitos de pescadores tradicionales. No es que sea un decorado, porque allí vive gente e incluso podemos encontrar carteles en sus calles que rezan “no molestar a los vecinos”, así que aunque se haya creado como un reclamo turístico, mantiene el encanto y la arquitectura típica menorquina. Situado en la costa sureste de Menorca, Binibeca está muy cerca de Mahón y se ha convertido en uno de los lugares más visitados por los turistas en verano, así que si vas a verlo te recomendamos ir a primera o última hora del día.


Naveta des Tudons

La mayor atracción cultural que tiene Menorca son los restos de la antigua cultura talayótica. Su condición de isla hizo que se conservarán intactas infinidad de construcciones prehistóricas, siendo de las más antiguas de Europa. La más conocida y mejor conservada es la Naveta des Tudons

Se trata de una gran nave funeraria invertida, uno de los monumentos más importantes y simbólicos de la isla. Las grandes dimensiones de esta tumba prehistórica recuerdan leyendas relacionadas con los míticos gigantes. Antiguamente se realizaban en ella ritos y usos relacionados con la magia.


Poblado de Trepucó

La funcionalidad de este recinto de mesa era la de un espacio religioso y de culto. La mesa de Trepucó, de grandes dimensiones (impone al verla), está situada dentro de un recinto de planta aproximadamente semicircular, con una fachada cóncava.


Faro de Favàritx

Este lugar solitario de la costa norte de Menorca, rodeado de acantilados bajos de pizarra negra, es uno de los más mágicos de la isla. Las rocas están modeladas con la fuerza de la Tramuntana, un viento que nada más llegar notamos en nuestras caras y que, según el día que vayas, no te va a dejar caminar demasiado rato por la zona. Ese es el encanto de este rincón, que allí se puede palpar la fuerza extrema de la naturaleza y seguramente a solas.


Sa Cova d'en Xoroi

Se trata de un espacio natural ubicado en un acantilado de la costa sur de la isla. Una gruta cargada de mitología con un mirador impresionante desde donde se puede ver una de las mejor puestas de sol. Por la noche se convierte en una discoteca muy especial donde suelen pinchar varios DJ'S reconocidos.



Camí de cavalls

A quien les guste hacer trekings, va a disfrutar de lo lindo haciendo el “Camí de Cavalls” (camino de caballos) de Menorca, el GR 223E. Se trata de 185 km de ruta que recorren todo el litoral de la isla. Una bonita manera de disfrutar de paisajes únicos y de gran belleza.

Sin duda Menorca está dentro de nuestra lista de islas favoritas y con playas paradisíacas, y además con el gran aliciente de que la tenemos muy cerca para disfrutarla. ¿Te animas a conocerla?

¿Qué te ha parecido?Deja tu comentario
¿Te ha gustado? ¡Compártelo!

jueves, 25 de febrero de 2016

Kupari, la bahía de los hoteles abandonados cerca de Dubrovnik


Muy cerca de ‪Dubrovnik‬ existe un lugar insólito, de aquellos que no salen en las guías pero que son de película. La bahía de Kupari no recibe las oleadas de turistas que cada día invaden la famosa ciudad vecina, todo lo contrario: se pueden contar con los dedos de la mano los extranjeros que se llegan hasta aquí, únicamente unas cuántas familias locales se acercan para disfrutar de sus aguas.

Croacia


La bahía de Kupari es hoy una sombra de aquello que fue, reminiscencia de una época dorada marcada por la guerra serbo-croata. Allí quedan los restos de los edificios de un centro de vacaciones de lujo construido durante los años sesenta por el Mariscal Tito, líder de la Yugoslavia comunista. El Pelegrin, el Kupari, el Goricina I, el Goricina II, Grand y el Mladost: seis hoteles en primera línea de mar con un total de 2000 camas, además de un camping con capacidad para 4500 personas más, conformaban este resort reservado inicialmente a una élite militar y sus familias. Incluso el mismo Tito tenía aquí una de sus casas de vacaciones.

En la década de los 80, coincidiendo con la apertura del propio país, Kupari se abrió a los turistas extranjeros y sus divisas. A pesar de que continuó siendo gestionado por el Ministerio de Defensa, la bahía pasó de ser un destino marcial a convertirse en un lugar de moda de la jet set occidental, donde se venía a lucir figura y a posar para las revistas del corazón. Al pertenecer a un país del este, este era un destino exótico para la época.

Cuando llegó la guerra, la bahía fue uno de los primeros objetivos de los serbios y el glamour de tiempos pasados se esfumó con las primeras bombas. El hotel más grande, el Kupari, fue devorado por las llamas de un incendio provocado uno de los bombardeos y de él solo queda su desnuda estructura. El Pelegrin fue tocado por varios misiles, pero fueron los soldados croatas, los que lo usaron temporalmente como cuartel militar i quienes lo acabaron de destrozar. Los hoteles que resistieron mejor los bombardeos de la guerra no consiguieron resistir las visitas de los buscavidas que los saquearon después llevándose todo lo que tuviera un mínimo valor. La fuerza de la naturaleza -que ha ocupado de forma selvática los jardines y accesos- y el paso del tiempo han acabado de dar forma al lamentable estado que presentan los edificios en la actualidad.

Hoy en día, pasear por esta zona es, cuando menos, desconcertante. Paseamos completamente solos por donde antes se exhibían ricos y famosos. Vemos los restos de la metralla y las fachadas tal y como quedaron después de los ataques, parece que pasó ayer pero ya hace 25 años de esto. Sus interiores están completamente vacíos, solo un silencio sepulcral ocupa los aposentos. Se han convertido en edificios enormes abandonados, testigo mudo de una guerra que nunca tendría que haber existido.


croacia


croacia


croacia


croacia


bahia kupari

croacia


bahia kupari


croacia


croacia



Información práctica:

Cómo llegar:

La bahía de Kupari se encuentra a 10 km en el sudeste de Dubrovnik, siguiendo la carretera de la costa del Adriático dirección hacia Cavtat. Se puede llegar en transporte público cogiendo uno de los autobuses de la compañía "Libertas" que hacen la ruta entre estas dos ciudades. Desde la parte antigua de Dubrovnik, salen de la parada de Pile Gate y la frecuencia de paso es de aproximadamente cada hora (preguntad en la oficina de turismo, que se encuentra en la misma plaza). Para bajar a la bahía de Kupari tendréis que preguntar al conductor, que os dejará en un cruce de carretera. Desde allí tendréis que bajar por un camino asfaltado en dirección al mar. No tiene pérdida, primero veréis las instalaciones del camping y posteriormente los primeros hoteles. No son más de 10 minutos a pie.

De viajero a viajero:

Si dispones de tiempo y te gustan los lugares abandonados, esta es para nosotros una visita imprescindible. A diferencia de Bosnia y Herzegovina, son pocos los lugares de Croacia donde las heridas de la guerra se hacen tan evidentes. Es un lugar todavía por descubrir: a pesar de su proximidad con Dubrovnik, pasearéis por los restos de los edificios completamente solos.


¿Qué te ha parecido? Deja tu comentario
¿Te ha gustado? ¡Compártelo!

martes, 17 de marzo de 2015

Nos vamos: ¡¡¡Filipinas y Hong Kong nos esperan!!!


Después de dos fines de semana seguidos rememorando antiguos viajes en Berlín y Roma, dos de nuestras ciudades preferidas de Europa, hacemos las mochilas para irnos algo más lejos y conocer nuevos lugares. Esta vez nos hemos decidido por un país asiático que hacía tiempo teníamos en mente y que amigos y conocidos nos habían recomendado fervorosamente: Filipinas, ¡¡¡el país de las 7000 islas!!!

El Nido Palawan Big Lagoon
Big Lagoon in El Nido, Palawan. By nennnn  (via Wikimedia Commons)

Todo empezó por una muy buena oferta de vuelo hacia Hong Kong. Después de haber estado dos veces en la China y no visitar en ninguna ocasión esta ciudad, no podíamos perder la oportunidad de ver una de las urbes más cosmopolitas de Asia. Así que haremos una parada técnica y acto seguido iremos hacia Filipinas, donde pasaremos las siguientes dos semanas.

Ha sido difícil hacer la ruta por el país, muchos lugares con ganas de conocer y poco tiempo por delante. Finalmente nos hemos decidido por el relax y playa y priorizar las islas de Palawan y Siquijor. La información de Txell y Xavi del blog Estem de Vacances, de Úrsula i Marc de Mos am perdut y de Laura de Meridiano 180 nos ha sido de gran utilitad. ¡Gracias! :)

Entraremos por la isla de Cebú, desde donde iremos directos a Oslob. Allí esperamos poder nadar finalmente con el tiburón ballena, un "bichito" que puede llegar a pasar de los 15 metros de largo y las 20 toneladas de peso. Después de haber estado en Hondures y Maldivas (otros lugares donde suele habitar este animal) y haber hecho varios intentos de verlo sin éxito, ¡esperamos que a la tercera vaya la vencida y podamos divisarlo en aguas filipinas! ¡Sólo hay que mirar la foto para darte cuenta que bañarte con él debe de ser toda una experiencia!

Un tiburón ballena en el Acuario de Georgia, wikipedia. By Zak Wolf.

Desde Oslob, navegaremos a la isla de Siquijor, donde pasaremos unos días de relax en una de las islas más tranquilas del país. Si se tercia, aprovecharemos para ir hasta Apo Island, donde nos han dicho que es una muy buena zona para ver tortugas marinas (¡si tenemos suerte!). La segunda semana la dedicaremos la isla de Palawan, donde repartiremos los días entre el Nido y Port Barton. Nos esperan increíbles paisajes kársticos, playas de arena blanca, agua cristalina y muchas zambullidas haciendo snorkeling! ¡¡¡Qué ganas!!!

Dicen que los filipinos son el principal tesoro de este país, de allá que el eslogan turístico para diferenciarse de los otros países del sudeste asiático sea:"It’s more fun in the Philippines!". Probablemente el clima tropical haya forjado el carácter alegre, abierto y optimista de los filipinos. ¡¡¡Antes de llegar ya nos está gustando este país...!

Finalmente, de vuelta aprovecharemos para pasar cuatro días disfrutando de Hong Kong y Macao . En total, pasaremos casi tres semanas viendo naturaleza, playas y el asfalto de una de las grandes urbes asiáticas. ¿Que más se puede pedir?

Hongkong victoria peak.jpg
"Hongkong victoria peak" de Wikimedia Commons.

No sabemos si nos podremos conectar a menudo durante este viaje... De hecho la intención es más desconectar en vez de conectar ;) Pero prometemos que entre baño y baño colgaremos fotos e iremos explicando nuestra experiencia. Si nos quieres acompañar, lo puedes hacer a través de Facebook, Twitter, Google+ i Instagram. ¿A qué esperas per seguirnos? ;-)

¿Qué te ha parecido? Deja tu comentario
¿Te ha gustado? ¡Compártelo!

viernes, 24 de enero de 2014

De Mallorca a Australia: Cairns y la Gran barrera de Coral


Después de disfrutar de Sydney, finalmente llegó el gran día: por fin nos poníamos de camino hacia la Great Barrier Reef. A pesar de que el trayecto se hizo un poco largo (al tener que pasar medio día en el aeropuerto de Townsville por culpa de un retraso) finalmente, a las 19:00, llegábamos a la ciudad de Cairns.

En sí, Cairns no tiene mucho encanto, al ser una ciudad eminentemente turística y sin gran historia detrás; pero aún así decidimos quedarnos una noche, ya que al día siguiente, a primera hora, empezaba nuestra aventura: entraríamos en contacto por primera vez y desde la costa de Cairns con la Gran Barrera de Coral, pero eso sí, de una forma especial: ¡sobrevolándola!




A las 09:00 en punto, y después de una breve instrucción de seguridad, subimos a una pequeña avioneta con espacio para 3 personas (piloto incluído) del North Queensland AEROCLUB. Durante unos 40 minutos sobrevolamos una de las principales extensiones de la Gran Barrera, situada a pocos kilómetros de la costa, visualizando kilómetros y kilómetros de barrera con mil formas y tonalidades distintas...





Una vez finalizada la gran experiencia retomamos nuestra aventura, haciendo camino hacia Cape Tripulation, zona selvática situada dentro del Daintree National Park (patrimonio de la humanidad), con una población cercana a los 100 habitantes y situado a 150 km de Cairns. Según lo que habían podido comprobar mis amigos, era desde este punto privilegiado desde donde se podía acceder a una de las áreas de más riqueza y mejor conservada de la Gran Barrera. Así que, después de cerca de 3 horas de camino, en las que disfrutaremos de los múltiples y variados parajes naturales (pero sin éxito en nuestro deseo para ver el tan esperado ¡cassowary!), llegamos al ferry del río Daintree, el único acceso por carretera hacia Cape Tripulation. Con un poco de suerte, durante el trayecto en ferry podréis ver alguno de los cocodrilos autóctonos que habitan el Daintree.


rio Daintree


Finalmente llegamos a nuestro destino final, Cape Tripulation, siendo uno de los pocos Bed & breakfast (Pk’s jungle village) que hay por la zona, será nuestro alojamiento durante los 3 próximos días. La belleza de esta zona selvática es espectacular, y en nuestro caso el alojamiento escogido - a pesar de estar situado en medio de la selva tropical de Daintree- te permitía acceder, en menos de 5 minutos, a una de las playas más impresionantes que he visto, Myall Beach, con un contraste increíble entre mar y selva. Una vez instalados disfrutamos de una noche bajo las estrellas en esta fantástica playa, cenando un poco de cocodrilo a la plancha (de gusto similar al pollo) y hablando de las experiencias vividas, pero esto sí, estando al acecho, ya que, como bien nos habían avisado, los cocodrilos de la zona tienden a dar paseos por la playa una vez se esconde el sol.





Al día siguiente por la mañana nos presentamos a las 08:30 en el punto de encuentro fijado por Ocean Safari, una pequeña empresa de dos chicos de la zona dedicada a realizar salidas diarias a la Gran Barrera. Después de enfundarnos el neopreno nos embarcamos desde Myall Beach en una lancha motora que en menos de 30 minutos nos dejó en la primera de nuestras dos visitas previstas: el escollo MacKay Reef.





Sumergirnos en sus aguas fue una experiencia increíble y difícil de describir: tortugas, estrellas de mar, coral de mil colores, algún tiburón despistado y mil peces distintos nos hicieron perder la noción del tiempo durante cerca de una hora. Después nos desplazamos al escollo Undine, donde seguimos disfrutando de esta experiencia.





A última hora de la mañana, y después de la gran experiencia devolvimos a nuestro alojamiento, donde descansamos y disfrutamos de una tarde de juegos en la playa de Coconout beach, extensión de Myall beach.




Finalmente, el tercer día aprovechamos las últimas horas que nos quedaban a Cape Tripulation para realizar una pequeña excursión por la selva de los alrededores. Así, decidimos subir a la cumbre del Mount Sorrow, de una altura de 685 metros. La experiencia fue increíble, pero también dura: cerca de 6 horas de excursión por bosques selváticos húmedos y con una subida abrupta. Recomendaría realizar la excursión si realmente estáis preparados físicamente y si tenéis unas nociones mínimas de excursionista, ya que que son muchos los que se han acabado perdiendo por estos bosques al ser las señales del sendero escasamente visibles. Aún así la experiencia valió la pena, sobre todo al llegar a la cumbre y poder disfrutar de unas vistas espectaculares de Cape tripulation. Aunque poco pudimos disfrutar de ellas, ya que fue en su cumbre el punto del trayecto donde que "nos atacaron” una mayor cantidad de “leeches” (¡sanguijuelas!), por lo que rápidamente emprendimos nuestro trayecto de retorno a la civilización.

Una vez conseguimos salir de la selva, exhaustos y afamados, disfrutamos de los últimos momentos en la piscina de nuestro camping antes de volver a Cairns, donde pasaríamos la última noche antes de poner punto y final a nuestra aventura. Al día siguiente, 1 de abril, y a las pocas horas de llegar a la ciudad de Brisbane me subí de nuevo al avión de la compañía Emirates para emprender mi viaje de regreso en Barcelona, llevándome en el recuerdo la experiencia vivida al país de OZ, las vivencias, amistades y sonrisas inagotables durante 10 intensos y fantásticos días.





Información útil

Cairns:
  • Bacpakers “Normands, the serpent”: unos 20€ por persona/noche en habitación de 4. Sin grandes lujos, podríamos decir, pero aceptable.
  • Precio para sobrevolar la barrera: 100€ persona.
Cape Tripulation:
  • Pk’s jungle village: unos 20€ por persona/noche en un bungalow de 7 plazas. Un lugar dirigido a jóvenes, pero situado en un lugar idóneo. También se puede llevar tienda de campaña y pagar por acampar.
  • Precio por hacer snorkel: 80€.


Otros posts de Rosa:
__________________________________________________________________________

Rosa se considera una viajera meticulosa y previsora; se puede decir que és de aquellas personas que disfruta del viaje antes de empezarlo. ¿Os preguntaréis cómo, verdad? Pues buscando información, organizándolo y intentando encontrar previamente aquellas pequeñas joyas que pasan desapercibidas por el turista convencional, aunque reconoce que las recomendaciones de los amigos le han ayudado mucho en ese sentido. Rosa es la nuestra invitada del mes de enero i temporalmente le hemos cedido el blog para que nos explique su viaje a Australia. -- Enric y Celia


¿Qué te ha parecido? Deja tu comentario
¿Te ha gustado? ¡Compártelo!

martes, 14 de enero de 2014

De Mallorca a Australia: Brisbane y Straddie Island


La ciudad de Brisbane, capital del Estado de Queensland, es la tercera ciudad más grande de Australia y cuenta con más de dos millones de habitantes. Si bien se ha convertido progresivamente en una ciudad cosmopolita, con barrios interesantes y con una imagen que recuerda bastante a Manhattan (se organiza alrededor del río Brisbane), Brisbane sigue ostentado una fama de ciudad conservadora, al igual que el resto del Estado de Queensland.



Personalmente, considero que los principales atractivos que ofrece esta metrópolis son el Museum of Brisbane, el jardín botánico o el Southbank, siendo este último un recinto cultural, educativo y recreativo de grandes dimensiones situado a la orilla del río Brisbane y en el que encontramos una gran playa artificial. El Powerhouse, una antigua central eléctrica abandonada reconvertida en centro artístico y cultural de referencia por los movimientos alternativos es, posiblemente una de las visitas obligadas. Yo me estuve dos días, ya que allí era donde vivían mis amigos, pero considero que en otro contexto dedicar un solo día es más que suficiente, sobre todo si tenemos en cuenta que a menos de 30 kilómetros de distancia, desde Cleveland, podemos acceder con ferry a Straddie Island (o también llamada North Stradbroke).

Esta isla, de aproximadamente 38 kilómetros de longitud, destaca por ser una isla medio virgen de 2.000 habitantes, con grandes playas paradisíacas - entre ellas la segunda playa de arena más larga del mundo, Main Beach, con 32 kilómetros de longitud - o por contar con una de les reservas aborígenes más importantes de la región.


North Stradbroke beach



Nosotros disfrutamos de la isla durante un fin de semana, tiempo suficiente para descubrir parajes únicos, de unas dimensiones enormes y prácticamente desérticas. El hecho de llevarnos el coche (no es muy caro con el ferry) nos posibilitó desplazarnos de punta a unta de la isla con entera libertad. De hecho, y previo pago del permiso pertinente, conducimos directamente por alguna de las playas, al ser este el único acceso viable a muchos puntos de la isla.





Sin ningún tipo de duda si se está cerca de la ciudad de Brisbane no se tiene que dejar de visitar esta isla que, más allá de las increíbles playas que la conforman, te puede permitir conocer gran parte de la fauna de este país. Así, y en mi caso, realizar un paseo por Point lookout, más allá de ser un placer por las vistas que te ofrece este mirador, me permitió ver en primera persona diversos canguros grises orientales.




En Straddie Island nos alojamos en Straddie camping, un camping fantástico, tanto por su precio como por su localización, situado en la plata y rodeado de un entorno natural envidiable (¡lo recomiendo sin lugar a dudas!).





__________________________________________________________________________

Rosa se considera una viajera meticulosa y previsora; se puede decir que és de aquellas personas que disfruta del viaje antes de empezarlo. ¿Os preguntaréis cómo, verdad? Pues buscando información, organizándolo y intentando encontrar previamente aquellas pequeñas joyas que pasan desapercibidas por el turista convencional, aunque reconoce que las recomendaciones de los amigos le han ayudado mucho en ese sentido. Rosa es la nuestra invitada del mes de enero i temporalmente le hemos cedido el blog para que nos explique su viaje a Australia. -- Enric i Celia


¿Qué te ha parecido? Deja tu comentario
¿Te ha gustado? ¡Compártelo!

jueves, 10 de octubre de 2013

Roatán, final de viaje en la acogedora isla de Honduras


Le hemos cogido el gusto a esto del sol, la playita y el relax. Y no nos ha costado mucho, lo admitimos... Así que, para no romper con esta nueva "monotonía", después de unos días en Caye Caulker (Belice) continuamos nuestra ruta dirección Honduras. La última semana del viaje la pasaremos en este nuevo país, en alguna de sus islas bañadas por el Caribe.

Embarcamos en Belice City dirección Puerto Cortés (Honduras). Son seis horas en las que navegamos próximos a la costa resiguiendo la que es, con sus 1.000 km de longitud, la segunda barrera de coral más grande del mundo. A pesar de los tentadores paisajes que nos rodean durante el camino, no es que los hayamos disfrutado mucho... En previsión de mala mar, tan sólo subir al barco la tripulación nos ha dado una pastillita para el mareo, que más que para esta finalidad parecía somnífera. En definitiva, que hemos dormido como angelitos durante todo el trayecto.




Desembarcamos en Puerto Cortés y el hecho es que todavía no nos hemos decidido por ninguna de las islas que teníamos en mente visitar. Tres son las islas principales de las llamadas "islas de la Bahía": Guanaja, Roatán y Utila y, entre las últimas dos, no teníamos nada claro a donde ir. Utila es uno de los lugares del mundo donde es más barato sacarse el PADI y es un destino más mochilero. Por otra parte Roátan tiene mejores playas y más cosas para ver, a pesar de que a priori es una opción para gente más adinerada.

Ya estábamos a punto de echar otra vez una moneda al aire para elegir destino cuando el mismo azar hizo que en el autobús de Puerto Cortés a La Ceiba conociéramos justamente a una chica de Roatán. Considerando que era una nativa del lugar no sabemos si fue muy objetiva, pero el hecho es que con sus argumentos y entusiasmo nos sacó todas las dudas y nos acabó convenciendo por Roatán. Ya tenemos destino, esta vez no tendremos que sacar la moneda del bolsillo.



Lo que más nos sorprende cuando llegamos es que en la isla se habla el inglés con un marcado acento mezcla de caribeño y africano... ¿Curioso, no? Y es que Roatán fue colonizada por los ingleses (al igual que Belice). Allá trajeron a los esclavos africanos y todavía hoy en la isla se pueden ver las fincas de las familias inglesas, que en el pasado prosperaron mucho en los negocios y ahora mayoritariamente se dedican al turismo y la cría de caballos. De hecho, los grandes inversores de Roatán son todos extranjeros, sobre todo norteamericanos, que tienen monopolizado el negocio turístico: empresas de submarinismo, embarcaciones, restaurantes, alojamientos... todo para un tipo de turista que quiere desconectar y descansar durante sus vacaciones, sin mirar mucho los gastos.

Sinceramente, nuestras sensaciones durante las primeras horas en la isla no han sido las mejores: una isla enfocada en exclusiva al turismo, precios europeos, unas playas paradisíacas pero sin nada a envidiar a las otros destinos que ya hemos visitado. Por suerte nuestro punto de vista va cambiando con el paso de los días, sobre todo cuando nos vamos haciendo con la isla y vamos conociendo su gente. Roatán en realidad es como un pequeño pueblo donde todo el mundo se conoce y en sólo unos días ya somos como unos más. Si rascas un poco, más allá de la superficialidad inicial, descubres una isla acogedora como pocas que sólo desvela sus mejores secretos para aquellos que se interesan. Somos conscientes de esto sobre todo cuando uno de los últimos días visitamos Coxen Hole, el municipio más grande y donde vive la gente local. Sorprendentemente nos hemos pasado todo el rato saludando a gente que habíamos conocido anteriormente en toda la isla. La gente, como siempre la gente, es la que acaba determinando una mejor o peor experiencia en un lugar.

Aquí se vive a otro ritmo y todo el mundo tiene tiempo de sobra para conversar. El hecho de que llegamos en temporada baja ayuda a tener esta sensación de que todo el mundo va a medio gas. Cuando entablas conversación con alguien, en sólo un rato ya te ha explicado su vida.




Los últimos días de nuestro viaje los hemos pasado recargando pilas. De la cama a la playa a tomar el sol, de la arena al agua a nadar un rato, del agua a la hamaca... y así dejando pasando las horas.

Roatán es un lugar ideal para hacer submarinismo y sacarse el PADI (no mucho más caro que en Utila, según nos han comentado) pero nosotros nos hemos decantado por el snorkel. A tan sólo unos metros de la playa más bonita de la isla, West Bay (¡y prácticamente la única!), está la famosa barrera de coral. Allá con unas simples gafas y un tubo se pueden ver maravillas: todo tipo de peces de colores y de todos los tamaños, langostas, estrellas de mar y, con un poco de suerte... tortugas marinas. Uno de los días decidimos marchar con un pescador que nos descubre lugares todavía más espectaculares. En agua el tiempo se nos pasa volando...






El canoping entre los árboles de la selva y los parques de animales tropicales son las otras grandes atracciones de la isla. Nos decidimos por una reserva de iguanas: nada más y nada menos que 4000, concentradas en un espacio relativamente pequeño. Su historia es curiosa. Todo empezó por la afición de una familia por este animal, que empezó a tener como animales de compañía. Lo que inicialmente era una colonia de una docena de ejemplares se fue ampliando con el paso de los años hasta transformarse en un negocio. ¡La verdad es que llegar a la hora de comer y ver tantas iguanas juntas comiendo impresiona!





Pero si de animales se trata, nos quedamos con los tiburones. Ya nadamos entre tiburones en Belice, pero nos quedamos con ganas de más. Donald, un chico muy simpático que conocimos en la isla, nos dio la oportunidad de repetir una experiencia que difícilmente olvidaremos.

Donald tiene un amigo que trabaja en uno de los parques de animales de la isla y nos explica que los sábados por la tarde, cuando el parque ya está cerrado al público, los trabajadores tienen la oportunidad de traer a sus familiares para que puedan conocer su trabajo. Aquel sábado, Donald ha sido invitado por su amigo y nos ofrece la oportunidad de acompañarlo.

Aquella tarde nosotros tres somos los únicos en el parque y sus trabajadores nos dedican, muy amablemente, su tiempo. Nos explican en una visita sobre todos los animales. Tenemos la oportunidad de darles de comer y de verlos bien de cerca. También vemos aquellas interioridades que difícilmente se puede ver de un zoo: la cocina, los almacenes de comida, las jaulas de adaptación... Pero como hemos dicho, lo que realmente nos ha atraído es la posibilidad de volver a nadar entre tiburones. Pero a diferencia de Belice, est vez lo hacemos solos (únicamente acompañados por el amigo de Donald) y con unos bichos que esta vez nos superan en tamaño. Miden entre dos y dos metros y medio. ¡Para nosotros, todo un reto!





¡Después de esta experiencia nos sentimos como super-heroes! 'Hemos nadado con tiburones de dos metros! En fin, ¡suerte que ya les habían dado de comer antes! :-)
Nuestro viaje se acaba en esta isla donde hemos pasado tantos buenos momentos, y aunque tenemos que decir que creemos que está sobrevalorada en cierto sentido, para nosotros ha sido un buen final de viaje, echaremos de menos las aguas cristalinas y su ritmo relajado...¡Volvemos a Barcelona!


Informació útil

Cómo llegar: Roatán está conectada vía marítima con La Ceiba (Honduras continental) dos veces al día mediante la compañía "Roatan ferry" (1h, 624 lempiras). Tambiéb tiene aeropuerto con vuelos internacionales y nacionales. Diversas compañías locales ofrecen buenos precios para destinos nacionales (CM Airlines es en la que vimos mejores precios).


Nosotros llegamos desde Belice. Pride of Belize cubre semanalmente el trayecto Belice City - Puerto Cortés (sólo sábados, 5h, 64 OS$). Desde allñi se tienen que hacer dos trayectos por tierra: Puerto Cortés - San Pedro Sula (en taxi 45 min, 350 lempiras) y San Pedro Sula - La Ceiba (en bus 3h, 185 lempiras), desde donde se coge el barco a Roatán. El último ferry sale a las 16:30 y no da tiempo de hacer el viaje en un solo día. Si se quiere dormir en la Ceiba para coger el primer ferry del día siguiente (9:30) hay que coger un taxi de Puerto Cortés a San Pedro para llegar a coger el último bus de la tarde. La otra opción es dormir en Puerto Cortés o bien en San Pedro (esta última opción la descartaríamos, San Pedro Sula es la ciudad con más homicidios por habitante del mundo).

Alojamiento: Una de las mejores cosas que nos ha pasado en la isla ha sido la gran suerte de alojamiento que encontramos: una cabaña muy cercana al mar, a unos metros de una bahía muy bonita, pero en medio de la selva. 60 m2 con techo de 4 metros, wi-fin, cocina, baño, terraza con mesa y una hamaca para hacer cabezaditas... ¿qué más se puede pedir? Todo un lujo por sólo 40$/noche (precio de temporada baja y quedándonos una semana, ¡hay que decirlo!). Estas cabañas las encontraréis en la Posada Arco Iris (Half Moon - West End). Posada Arco Iris (Half Moon - West End).

Comida: Como plato rápido, barato y "resultón" recomendamos las baleadas, unas "tortitas" al estilo mexicano rellenas de frijoles, queso en polvo y el ingrediente que escojas (aguacate, carne picada, pollo, chorizo) por sólo 25 lempiras (1,30€). En los restaurantes locales podéis encontrar platos combinados por 4-5€. El pescado fresco también se puede encontrar pero acostumbra a ser caro, sobre todo en los restaurantes para turistas. Si te alojas en un apartamento, lo mejor es comprarlo directamente a un pescador y cocinarlo.

De viajero a viajero: En temporada alta nos han explicado que pueden llegar a la isla entre tres y cinco cruceros diarios. Durante nuestra estancia, en temporada baja, sólo coincidimos un único día con un crucero y tuvimos la sensación que la isla era literalmente invadida por sus pasajeros. No queremos ni imaginar como puede ser Roatán en temporada alta. No lo recomendaríamos.

Traeros desde casa vuestras gafas y tubo para bucear, si estáis varios días os saldrá a cuenta. En Roatán para alquilarlas os pedirán entre 5 y 10 $ diarios.


Cambio: 1€ = 27,6 lempiras hondureñas


De este viaje (Guatemala, México, Belice y Honduras) también hemos escrito:

¿Qué te ha parecido? Deja tu comentario
¿Te ha gustado? ¡Compártelo!

 
Contenidos de Quaderns de bitàcola (Enric Vilagrosa i Celia López) | Tecnología Blogger | Plantilla original de Wordpress Theme y Free Blogger Templates | Diseño adaptado por Quaderns de bitàcola
cookie solution