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jueves, 8 de febrero de 2018

Nicaragua: Granada e isla Ometepe


Viaje a Nicaragua

Ruta 1a part del viatge: Granada- Illes Ometepe- sur de la costa Pacífica- Guasacate.
Día 2, 3: Granada
Día 4,5,6: Ometepe
Día 7: Playa Guasacate
Día 8, 9, 10, 11: El Astillero

Granada

Granada es la ciudad donde apreciar la arquitectura colonial por excelencia. Sus habitantes están muy orgullosos y, por esa razón hoy en día siguen respetando normas muy estrictas en cuanto a construcciones y restauraciones dentro del perímetro del casco antiguo preservando una atmósfera encantadora.

Detrás sus fachadas se esconde una historia apasionante: la ciudad fue fundada en 1524 por Francisco Fernández de Córdoba, lo que hace de ella la ciudad más antigua de América continental. La conciencia de superioridad de los conquistadores españoles respecto a los indios impuso ciertas normas arquitectónicas como las calles en cuadrícula y antiguas casas coloniales con frondosos patios interiores donde confluyen todas las habitaciones, pero aún así se observa una cierta mezcla con el estilo indígena.



Granada guanya en importància tan bon punt es descobreix que el llac de Cocibolca és navegable fins el mar, ideal per comerciar amb la resta d'Amèrica i la llunyana Europa. Un benefici que també és una feblesa, essent una ciutat particularment vulnerable a atacs, dels quals va ser víctima repetides vegades.

William Walker, un nombre famoso en Nicaragua, fue un filibustero americano que en su afán de proclamarse presidente de América central quemará Granada en el 1856. Dejó la inscripción «Aquí estaba Granada», pero la ciudad revivió de sus cenizas y siguió luchando por la hegemonía dentro de Nicaragua desde una posición conservadora. Mantiene una rivalidad histórica, que hoy en día se plasma sobre todo en competiciones deportivas, con la ciudad de León , la otra ciudad del país con un destacado patrimonio colonial. También es una buena base de campamento que permite muchas excursiones diarias.



¿Qué hacer en Granada?

Pasear y dejar sorprenderse por los colores ocres de las fachadas, los patios interiores y el innegable carácter de la ciudad. Imprescindibles, la Avenida de la Calzada. Una zona peatonal, agradable y limpia, a pesar de que menos auténtica. Se encuentran numerosos restaurantes y operadores turísticos donde se pueden contratar los posibles tours que hay por los alrededores de la ciudad. También nos tenemos que acercar a La Catedral Iglesia Guadalupe que podréis observar desde casi todo el casco antiguo. Reconocible por su vibrante color amarillo, fue construida en el 1583 y destruida varías veces; la actual es del 1915. Justo delante la iglesia podéis descansar en el Parque Central, donde encontraréis numerosos bancos y siempre mucha animación. A la salida del casco antiguo, se puede pasear por el mercado.

Alrededor de Granada se encuentra el lago de Cocibolca que tiene la particularidad de tener numerosas islas- un total de 365- y de ser el único lago de agua dulce del mundo con tiburones. El tour ofrecido por varios operadores nos permite navegar entre islas mayoritariamente privadas, pararse para saludar monos y visitar un lugar muy estratégico: la Fortaleza de San Pablo construida sobre la Isla Castillo con objeto de proteger la ciudad de los ataques de los piratas. Ahora es un buen lugar desde donde observar el atardecer bajo la mirada atenta del volcán Mombacho.



Isla Ometepe

En medio del lago de Nicaragua, se encuentra un isla formada por dos volcanes: Concepción y el Madera. La Isla Ometepe (en Nahuatl: dos montañas) es una etapa imprescindible en una visita en Nicaragua. Vivir por unos días en un paisaje idílico, donde los horarios de bus son imprevisibles, muchos rincones para descubrir a pie, en moto o bicicleta y playas donde estirarse. El ascenso a los volcanes es una excursión recomendada pero dura que dejamos de lado, porque uno de los miembros de nuestra expedición se había torcido el pie. Hay que tener en cuenta que es obligatorio contratar un guía porque numerosos turistas se han perdido.

Por otro lado, recordaremos siempre la experiencia de vivir una erupción, desde dentro. El temblor de la tierra durante la noche y el agua bajando por las vertientes del volcán a primera luz.



Otros artículos sobre Nicaragua de Aina:
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El viaje de Colombia, hace 5 años, fue solo un prólogo de un nuevo trayecto personal. Pude volver al año siguiente, más tarde descubrir el Sudeste asiático y Japón y vivir por mi cuenta en Oriente Medio. Poco a poco voy escribiendo mi cuaderno de bitácora. Ahora, con mi familia, volvemos al continente americano para visitar Nicaragua. Nos une el interés por viajar de manera autónoma y descubrir espacios que todavía guardan su autenticidad.
Aina nos explica su viaje a Nicaragua en Quaderns de bitàcola - Enric y Celia


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miércoles, 31 de enero de 2018

Guía práctica para viajar a Nicaragua


Buscamos de nuevo el mapa de Nicaragua. Compartiendo frontera, al sur, con Costa Rica, y al norte, con Honduras, se encuentra este secreto ta bien guardado. Y… ¿porqué un secreto? Ciudades coloniales, volcanes, turismo de aventura, la costa Atlántica y Pacífica, mucha historia, una multitud de murales y, hay que añadir, muchas ganas de acoger y un optimismo hacia el futuro que hacen de Nicaragua un viaje inolvidable. ¡Nos vamos de viaje!




Datos básicos de mi viaje a Nicaragua

Viaje en familia en agosto de 2017
Ruta: Granada- Illes Ometepe- sur de la costa Pacífica: Guasacate, El Norte: El Astillero- Estelí- Matagalpa- León- Norte de la Costa Pacífica: Jiquilillo, Las Peñitas- Granada
Duración: 21 días
Presupuesto aproximado (pp): Vuelos internacionales: 700 dólares (i/v)
Ida: Barcelona- Frankfurt- Houston- Managua
Vuelta: Managua- Miami- Frankfurt- Barcelona
Gastos diarios (alojamiento, comida, desplazamiento) por persona y día: 20 dólares (sin contar actividades extraordinarias).



1. Antes de salir

1.1. Mejor época para viajar a Nicaragua

Fuimos en agosto 2017, por ser la única posibilidad de cuadrar los cuatro calendarios familiares. No es la mejor temporada para visitar el país (que es más bien entre noviembre y abril), ya que que empieza la temporada de lluvias. Aún así, la climatología nos respetó, las grandes lluvias y los huracanes llegarían más tarde. Salimos de Barcelona con una hoja de ruta abierta. Queríamos conocer el país y su gente al ritmo que fuera marcando la experiencia. A medio viaje, visto el tiempo que invertíamos al desplazarnos, al disfrutar de cada estancia, optamos para no visitar la zona caribeña ni el Suroeste del país.

Ese será otro viaje. La mejor excusa para volver, la Nicaragua que vive al lado del Atlántico se merece un nuevo proyecto.

1.2. Documentación

Una estancia inferior a 90 días en el país no requiere ningún visado, con el pasaporte es suficiente. Eso sí, debe tener un mínimo de 6 meses de validez. No obstante, las cosas se complican si se hace tránsito en Estados Unidos. En estos últimos tiempos, aunque Estados Unidos no sea el destino final, se tiene que pedir el permiso ESTA. En el caso de viajar en familia, se debe tramitar un ESTA por persona. Os recomiendo que os informéis bien y con antelación. Además, si se entra a Nicaragua desde los Estados Unidos, se aplica una tasa de 10 dólares. No hay ninguna tasa a la salida del país.

1.3.Diferencia horaria

La diferencia horaria es de siete horas menos en verano. Nuestro jet lag fue considerable, las más de veinte horas de viaje, con dos escaleras muy ajustadas a los aeropuertos de Frankfurt y Houston habían hecho sus estragos. Hay que imponerse el horario de la zona horaria, ir a dormir cuando toca y evitar las siestas.

2. Alojamiento

Viajar en una familia de cuatro facilita las cosas, ya que hay mucha oferta de habitaciones con cuatro camas sencillas, dos camas de matrimonio o una de cada.
Para gestionar el cansancio, fuimos alternando entre hostels más sencillos donde la comodidad es compensada por la disponibilidad de conversación de los otros viajeros y hoteles donde hay más privacidad y, a veces, piscina.

También es buena idea dormir a lugares más cómodas y tranquilos (vigilar que no haya demasiados bares al lado si no se quiere participar en la fiesta) mientras nos recuperamos y rebajar la auto-exigencia en términos de visitas. Si se viaja en grupo, tener paciencia los unos con los otros, que todo el mundo está más sensible. Por suerte, no hay que hacer reservas con mucha antelación.

Una última recomendación: Booking es un buen aliado, pero tuvimos una muy mala experiencia, ya que después de reservar una oferta de hotel en esta web nos dijeron que era un error y nos obligaron a pagar un precio superior. Por eso os aconsejo mucha atención con los precios excesivamente bajos y en caso de problema denunciar los hechos al servicio cliente de Booking.


3. Transporte

Autobús: Nos movimos principalmente con los llamados “chickenbus” que, debido a que son importados de Estados Unidos, son los típicos de color amarillo que asociamos a las escuelas. El precio cambia según las distancias y las paradas (servicio EXPRESS) pero, a pesar de que no es un servicio público, está regulado por el gobierno. Sinceramente no son el colmo de la comodidad, sobre todo si no se encuentra lugar para sentarse. Además, a cada parada pasan por el estrecho pasillo un montón de vendedores ambulantes. Aún así es una opción muy recomendable, no sólo por el ahorro que supone sino también por la facilidad de establecer conversación. Para coger un chickenbus, sólo hay que situarse a la acera de la carretera/el camino. Ahora bien, averiguar los horarios es a menudo complicado. Hay que tener en cuenta que los domingos la frecuencia de los buses se reduce muchísimo y que en algunas zonas rurales no hay ningún servicio.


Mini-bus: Más cómodos que los anteriores, son camionetas que hacen menos paradas y no aceptan vendedores ambulantes en el interior. La silla está asegurada pero hay que tener presente que puede ser una silla plegable en medio de un pequeño agujero entre asientos.

Taxis: Los taxistas acostumbran a perseguir los turistas y hay que tener cuidado y negociar antes de subir porque los precios son muy a menudo abusivos. Aunque son un buen recurso si vamos justos de tiempo.

Barco/Ferry: Algunos trayectos se tienen que realizar forzosamente por medio acuático como la ida en la isla de Ometepe, las islas Solentimane o San Carlos.

Auto-stop: En las zonas más aisladas es fuerza habitual y acabas viajando detrás de una camioneta abierta llena de ladrillos, gallinas, abono...

4. Comunicación con la familia

A excepción de un hotel a la costa pacífica, todos los hoteles y hostales en los que hemos estado tenían conexión wifi.

5. Alimentación

La gastronomía nicaragüenca está basada en el producto de proximidad y es una mezcla entre la cocina criolla, española e indígena. Su interés principal rae en que es una cocina muy tradicional y por lo tanto vuestro viaje puede ser la ocasión única para adentrarse. No destaca por su diversidad, pero preguntando con tiempo puedes encontrar lugares que te sorprendan más allá del gallopinto (mezcla de arroz y judías rojas). Una comida en la calle, en un comedor local o en restaurante sencillo os puede costar entre 2 y 8 dólares. A excepción de los comedores por estudiantes de León, es habitual esperar 1/2 hora o incluso una hora.

Si os gustan los zumos de fruta disfrutaréis mucho, pero pedís poco o nada de azúcar porque acostumbran a poner mucho.


6. Salud

Vacunas: Es una cuestión a considerar dependiendo de las zonas que queráis visitar. Teníamos todas las vacunas recomendadas, es decir: contra el sarampión, la difteria y el tétanos. Para los menores es recomendable estar vacunado contra la tuberculosis. Es importante ir mucho con cuidado con los mosquitos por riesgo de Zika y, para evitar picaduras, hay que comprar un repelente tropical. De todos modos, la situación va cambiando y hay que informarse con antelación.

Seguro de viaje: Siempre que se hace un viaje largo fuera de la Unión Europea es imprescindible contratar un seguro. Este año, por primera vez, hemos contratado el seguro de la compañía aérea con la que viajábamos, ya que nos resultaba más económica.

Botiquín: Nada de especial que no se pueda encontrar allí, pero de todos modos, la crema solar y el repelente de mosquitos acabaron siendo imprescindibles. Si se va al Caribe hay que llevar medicamentos anti-malaria.

Otros artículos sobre Nicaragua de Aina:
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El viaje de Colombia, hace 5 años, fue solo un prólogo de un nuevo trayecto personal. Pude volver al año siguiente, más tarde descubrir el Sudeste asiático y Japón y vivir por mi cuenta en Oriente Medio. Poco a poco voy escribiendo mi cuaderno de bitácora. Ahora, con mi familia, volvemos al continente americano para visitar Nicaragua. Nos une el interés por viajar de manera autónoma y descubrir espacios que todavía guardan su autenticidad. Aina nos explica su viaje a Nicaragua en Quaderns de bitàcola - Enric y Celia



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miércoles, 1 de marzo de 2017

Viaje a Ecuador. La ciudad de Quito


De repente ya estaba. Estaba en un avión, dispuesta a viajar más de 9.300 km y atravesar el océano Atlántico. 14h de vuelo: Barcelona - Bogotá , Bogotá -Quito. No era la primera vez que atravesaba el gran charco, pero sí que era la primera vez que visitaba Sudamérica. Desconocía el tiempo inestable del país, el cambio de temperaturas brusco y surrealista a pocos kilómetros entre ciudad y ciudad, el mal de altura, los colores y los gustos y sabores diferentes que me esperaban y sobre todo la gente y las ganas de recibirme que me dio tanto de amor y que espero volver a ver de aquí a poco.


Creo que debía de ser la milésima vez que me lo dijo y en uno de aquellos prontos de "necesito huir a algún lugar", decidí que me iba a Sudamérica a ver mi amiga Gabriela. Había conocido Gaby en Barcelona, hacía dos años, cursando un posgrado de comunicación. Ella nació en Ambato, pero vive desde hace años en Quito, la capital ecuatoriana.

Antes de marchar, hice caso al consejo del viajero de Cat Salut y me vacuné contra la fiebre amarilla. Más adelante contrastamos que franceses, australianos e ingleses también se habían vacunado. Una curiosidad que dio risa mucho a Gaby, porque se ve que los ecuatorianos no se han vacunado nunca. También me llevé pastillas para el el mareo, para el mal de altura, para el estreñimiento, para las diarreas (a pesar de que ni mi amiga ni su familia me dejaron probar agua del grifo, aunque en algún momento les supliqué de tanta sed que tenía). El único momento que tuve que tomar algo fue por acidez de estómago de tantos sabores diferentes que había probado y después de celebrar - por tercera o cuarta vez - mi 25o aniversario. Fui el mes de agosto del 2016, pero por varias razones personales, las crónicas llegan ahora, con cierta perspectiva y con ganas de resumir lo que he encontrado más interesante de este precioso país - a buen seguro que me dejo muchas más cosas-. No por orden de cómo lo viví, pero por situación y contexto, empezaré la retrospectiva por la capital, con alguna visita a volcanes, excursiones en bicicleta y tirolinas a kilómetros del suelo. Acabaré mis cronicas hablando de los parajes de una pequeña zona de la Selva amazónica.

Quito es una ciudad excitante, en ebullición. Circulan unos 450.000 coches de forma diaria y con el aumento del dólar y la bajada del petróleo, los particulares están sometidos al "pico y placa". Es decir, hay algunos días a la semana que en ciertas horas, según qué número tenga la matrícula, no pueden circular. ¿Solución para los que se lo pueden permitir? Tener dos coches. Además de esto, el Gobierno está desarrollando un sistema de metro para agilizar e incentivar el transporte público. De momento hay varias compañías de autobús organizadas en cooperativas, con el objetivo de cargar el máximo de clientes posible. Por lo tanto, el bus te deja donde tú quieres, pero no esperes que frene, simplemente reducirá la velocidad para que puedas saltar o subir. La puerta siempre estará abierta y el conductor siempre tendrá un ayudante encargado de ayudarte a subir y de asegurarse que pagas el ticket. El Ecovía, el Trolebús y el Metrobús van a estallar. Siempre. Siempre hueles las axilas del vecino y te tienes que empezar a acercar a la puerta de salida dos paradas antes para asegurarte que podrás bajar. Imagínate el metro de Barcelona en un partido del Barça y multiplícalo por dos o tres, sin exagerar. Siempre quedará el taxi o el coche particular. Puedes ir andando, pero tienes que acostumbrarte a atravesar sin miedo y a salto de mata porque los coches te pitaran si interfieres en su trayectoria.

La ciudad de Quito es muy diversa, tiene un barrio parecido al de Gràcia. La moda hipster es internacional. El barrio de la Floresta es un barrio con mucho de estilo, se respira creatividad por todas las calles y todos los comercios son singulares. Hay un rincón con food tracks estáticas y sillas y sofás con material reutilizado. Puedes escoger comida de varios países y a menudo hacen conciertos acústicos de músicos emergentes. Gaby trabaja en el mundo de la comunicación y está instalada en un coworking con otras empresas. La Floresta se convirtió, en una mañana, en un lugar perfecto para acabar el trabajo que tenía pendiente mientras yo disfrutaba del espacio y hacía fotos a los músicos.


El Panecillo, la emblemática estatua icono de la conquista española que se encuentra en 3.000 metros de altura del nivel del mar, la vi de lejos, desde el barrio antiguo de Quito.


Allá fui a encontrar la Congregación de las Misioneras Agustinas Recoletas. Una visita obligatoria que mi abuela me había pedido que hiciera, porque una tía suya con quién había crecido, había viajado de Granada a Quito y era una de las fundadoras de la Congregación. Encontramos, después de visitar 3 lugares, entre iglesias y claustros, una escuela donde ella había trabajado y donde tenían una fotografía suya colgada en la pared. El dicho de "el mundo es un pañuelo". Me recibieron con mucha ilusión, porque se ve que mi tía-abuela, Madre María Ángeles García, había sido una de las personas más buenas que nunca habían conocido. Para los curiosos, escribió un dietario que podéis recuperar por internet.


Hay varios puntos por todo el país que te marcan la mitad del mundo. Cuando más te acercas al ecuador, puedes comprobar como el agua gira en sentido de las agujas del reloj en un lado y en contra de las agujas del reloj en el otro. En Quito, hay un parque que recoge la historia del país denominado "La mitad del mundo", con varias atracciones turísticas que quieren ejemplificar la diversidad del país. Hay un punto donde el huevo se aguanta por efecto de la gravedad y te invitan a probarlo.


Núria también ha escrito:

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"Viajo desde que era muy pequeña. Es una pasión de mis padres que hemos heredado toda la familia. Viajar me hace sentir libre, me encanta conocer a gente nueva y aprender y sorprenderme de lo que pueda pasar, sobre todo si es con gente autóctona del país o para visitar amistades que viven allí. Planifico el vuelo, el dinero, las fechas y el lugar donde dormir, pero para el resto me dejo llevar, todos los países me atraen y siempre procuro levantarme temprano e ir a dormir bien tarde cuando viajo." Núria es nuestra invitada del mes de marzo y le hemos cedido el blog para explicar su viaje en Ecuador. - Enric y Celia


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domingo, 14 de agosto de 2016

La gente: las mejores experiencias de nuestros viajes

Esta semana celebramos el aniversario de nuestro blog y queremos hacerlo de forma especial. En este articulo rememoramos con todos vosotros las experiencias que más nos han marcado en estos últimos cinco años de viajes. Todas ellas tienen a otras personas como protagonistas: viajando hemos visto monumentos espectaculares, paisajes que te cortan la respiración, pero es a través de las personas con quienes realmente conoces el lugar. De estos momentos son de los que guardamos mejores recuerdos.

Armenia a través de su gente

Manooshak, una niña de no más de ocho o nueve años, vive con su abuela prácticamente desde que nació. Oliver pasa ya de los ochenta y sobrevivió a uno de los terremotos más trágicos del siglo XX. Sergey es uno de los pocos "molokans" que quedan en Armenia, cristianos de origen ruso que mantienen una forma de vida muy tradicional. Navet y Larisa son "yazidis", minoría semi-nómada kurda que cree en la reencarnación y que tiene por dioses al sol y al pavo real. En Armenia conocimos los matices de su cultura a través de la hospitalidad de su gente y lo hicimos acompañados de nuestra pequeña Ivet, que justo contaba con tres meses de vida cuando fuimos. (leer más)



Meymand: intentando arreglar un televisor en una cueva de Irán

A Meymand lo llaman el pueblo "troglodita", por sus curiosos habitáculos que datan de más de 10.000 años. Son unas cuevas naturales excavadas en la roca pura de la montaña. La gente vive de manera relajada en medio de la naturaleza, al lado de un riachuelo que les proporciona agua y con pocas comodidades, tal y como vivían sus antepasados desde hace generaciones. Sin saber muy bien cómo, hemos acabamos allí dentro de la cueva-vivienda de una señora, intentando arreglarle un televisor. Una de las situaciones más surrealistas que hemos vivido en nuestros viajes. (leer más)



Francisca y Ricardo, convivindo con una familia del Titicaca

En la isla de Amantaní nos alojamos en casa de Ricardo y Francisca. Nos trataron como verdaderos invitados, integrándonos en su vida diaria y dándonos a conocer sobre sus costumbres y tradiciones. Francisca habla únicamente quechua pero no nos dimos cuenta hasta después de unas horas de estar con ellos, antes pensábamos que no hablaba nada (estaba callada en todo momento). Todo lo traducía Ricardo, un hombre muy de su tierra, que nos explicó que en cualquier viaje que hacía fuera de la isla tenía que "ir con muchom ojo", ya que hay peligro en todas partes. Son muy buena gente y nos ofrecieron dos días inolvidables. (leer más)



El día a día de los pueblos del lago Atitlán

“El lago más maravilloso del mundo”, así definió el lago Atitlán el escritor Aldous Huxley. Sus orillas están salpicadas de diferentes pueblecitos, cada uno con sus particularidades. Durante los días que estuvimos conocimos a Pedro, el heladero ambulante de San Juan, un señor elegante como pocos. Micaela, que sentada en el portal de su casa enseñaba a su hija Dolores el calendario maya y que, muy amablemente, nos añadió a la clase. Francisco, que emigró a Estados Unidos buscando una mejor vida y que acabó de ilegal y encarcelado por unos meses, antes de poder volver a su país. O Ana, una tejedora que nos explicó lo poco que le pagan por sus bordados y cómo después los tenderos venden a precios abusivos para los turistas. Historias humanas que nos cautivaron y nos ayudaron a conocer un poco mejor la vida al lago, más allá de los fantásticos paisajes. (leer más)



Oventic: Encuentro con los zapatistas del EZLN

Hace tiempo que los medios de comunicación se olvidaron, pero el movimiento zapatista todavía resiste en Chiapas. En nuestro viaje por tierras mexicanas, una de nuestras inquietudes fue conocer de primera mano la situación actual de este movimiento revolucionario y así fue como llegamos a Oventic, una de sus comunidades. Allí nos recibió la Junta del Buen Gobierno, con la que tuvimos la oportunidad de conversar y saber sobre su sistema de gobierno y servicios públicos, completamente al margen del estado oficial.(leer más)



Bou Meng, uno de los únicos 7 supervivientes de la prisión S-21

Camboya vivió su infierno durante 3 años, 8 meses y 20 días: exactamente este fue el tiempo que duró el régimen de los jemeres rojos, entre 1975 y 1979. Durante nuestro paso por Phnom Penh visitamos la antigua prisión de seguridad S-21. Allí tuvimos la oportunidad de conocer a Bou Meng, uno de sus únicos siete supervivientes. El señor Meng, que sobrevivió gracias a las sus dotes de artista pintando retratos de los oficiales de la prisión y de los líderes jemeres, sufrió torturas diversas y perdió su mujer, pero hoy mira hacia el futuro con entusiasmo. (leer más)



Ochmaa, nuestro ángel de la guarda

Viajar no siempre es un camino de rosas, hay situaciones críticas en las que parece que los elementos se conjuran para complicarlo todo. Es entonces cuando te preguntas: "¿Qué narices hago yo aquí con lo bien que se está en casa...?". Por suerte, acabas saliendo airoso de la situación, sobre todo si se te aparece un ángel de la guarda como Ochmaa. Esta fue nuestra particular odisea para llegar a Mongolia desde China. (leer más)



El donga es un encuentro entre los poblados de la zona suri, donde los adolescentes de uno y otra tribu tienen que demostrar su valentía luchando por parejas con bastones muy largos. El vencedor obtiene el aprecio del poblado al que representa, prestigio social y el aprecio de las chicas jóvenes que muy atentas siguen el acontecimiento. Los participantes, que pueden llegar a ser más de un centenar, luchan por parejas y van quedando eliminados hasta que quedan solo dos luchadores, de los cuales saldrá el vencedor del torneo. Fuimos muy afortunados al poder asistir a tan gran acontecimiento: éste no tiene una fecha fija y hasta que no llegamos a territorio surma no supimos que justamente coincidía con los días de nuestra estancia. (leer más)



¡Por unos momentos llegamos a pensar que seríamos nosotros la comida de las tribus! Eso es lo que nos pasó la cabeza cuando visitamos la isla de Malekula en Vanuatu. Allí el canibalismo existió hasta hace solo treinta años: es chocante hablar con la gente que vive en el territorio donde han sucedido estos hechos y que te expliquen cual es el procedimiento para sacrificar a una persona. Muy posiblemente alguna persona mayor con la que conversamos podría haber probado en su momento carne humana... (leer más)



Cuatro días de navegación por la costa chilena en un barco de carga

Once mil toneladas de carga, veinte tripulantes, treinta y dos pasajeros y quince caballos convivimos en un barco de 115 m de eslora durante más de 2.000 km de navegación desde Puerto Natales a Puerto Montt. Cuatro días en un barco de carga ofrecen muchos momentos de silencio que invitan al descanso y a la reflexión, pero a la vez los ratos muertos en un espacio tan reducido invitan inevitablemente a entablar conversación con los otros viajeros creándose un gran clima de camaraderia. La alemana Katja, el italiano Massimo y los chilenos Paola y Alex fueron nuestros compañeros de aventura. Con Alex y Massimo hemos continuado manteniendo relación y nos hemos vuelto a ver en cuatro ocasiones más. (leer más).



La isla de Pascua de la mano de Paki y Maria José


Una mañana decidimos alquilar unas bicicletas para recorrer la isla y por una de estas casualidades de la vida llegamos a casa de Paki y Maria José. La cara de él nos fue familiar desde un primer momento pero no sabíamos el porqué... Hablando, hablando, nos comentó que estaba casado con una chica de Granada, española... ¡Ah, sí! Fue entonces cuando atamos cabos: ¡Eran los del reportaje del programa de TV ”Españoles en el mundo” sobre la isla de Pascua! Enseguida nos abrieron las puertas de su casa. Tuvimos la oportunidad de poder compartir momentos divertidos y nos dieron a conocer una visión de la isla mucho más local. Cinco años más tarde volvimos a la isla y nos reencontramos. (leer más)



¿Y tú qué opinas? ¿Hay mejor experiencia que conocer gente mientras viajas?


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miércoles, 27 de julio de 2016

Un año en familia, un año de viajes


Parece que fue ayer que nuestra hija Ivet venía al mundo, trayendo bajo el brazo el mejor viaje de nuestras vidas. Justo hoy cumple 1 añito y nos gustaría compartir todos los viajes que hemos hecho con ella desde que nació hasta el momento. Rompiendo los pronósticos de todos aquellos que nos repetían el tópico “Con criaturas se os ha acabado esto de viajar” (no sabían lo que nos decían...) tenemos que decir que estamos manteniendo nuestros propósitos viajeros, tanto los que nos habíamos marcado para el 2015 como los de 2016. Y es que, contando contando, nos hemos dado cuenta que nuestra pequeña, con 12 meses de vida, ya ha estado en 15 países. No es que nos hayamos propuesto que pise todos los países posibles, pero se han dado las circunstancias de que hemos podido viajar más de lo que lo hacemos habitualmente, y claro está, ¡nosotros hemos aprovechado! Aquí va un resumen del primer año de vida viajera de Ivet:

avion
Ivet mirando por la ventanilla del avión



Septiembre 2015: Croacia, Montenegro y Bosnia-Hercegovina
(edad de Ivet: 1 mes y medio)

Este fue el primer vuelo y el primer viaje a Europa con la Ivet. La idea inicial era pasar una semana en Dubrovnik (Croacia). Como padres noveles no sabíamos qué nos depararía viajar con una bebé y no queríamos arriesgar. Nos fue tan bien, que después de pasar unos días en la ciudad amurallada nos animamos a hacer ruta para recorrer algunos de los lugares más atractivos de la costa dálmata, Montenegro y Bosnia-Herzegovina. Nos gustó especialmente la isla de Korcula (donde dicen que nació Marco Polo), Kótor y Mostar, donde todavía se pueden ver los vestigios de la guerra de los Balcanes.


Bosnia
Delante del puente de Mostar (Bosnia Herzegovina), todo un símbolo de la reciente guerra


Octubre 2015: Georgia, Armenia, Nagorno-Karabajh, Jordània y Atenas
(edad de Ivet: 2 mesos y medio)

Después de la grata experiencia de la primera escapada, nuestro segundo viaje en familia fue al Cáucaso, una región a la que desde hace tiempo teníamos muchas ganas de ir. Estuvimos una semana en Georgia tomando como base su capital, Tiflis, y otra semana en Yerevan, la capital de Armenia. Nos dedicamos a ver las ciudades y hacer excursiones de un día a lugares cercanos. Una de las mejores experiencias que tuvimos a Armenia fue visitar varios pueblos donde vivían las comunidades minoritarias como los molokans y los yazidis, que nos ofrecieron su hospitalidad. Desde allí hicimos una escapada de tres días a Nagorno Karabakh, una república no reconocida que oficialmente pertenece a Azerbayán. Como anécdota, nos quedamos con la entrada en el país donde los oficiales fronterizos no daban crédito a que viajáramos con una bebé tan pequeña: nos aseguraron que Ivet era la turista más joven que hasta el momento había entrado al país. Como plato fuerte del viaje fuimos a Jordania, donde visitamos las ciudades de Ammam, el desierto de Wadi Rum y la mítica Petra, uno de nuestros sueños viajeros desde que vimos de pequeños la película de "Indiana Jones y la última cruzada". En una de las escalas del viaje aprovechamos también para volver a visitar Atenas.


Haciendo ruta por los monasterios de Georgia

Petra
La fachada del tesoro de Petra, Jordania


Noviembre 2015: Nueva York
(edad de Ivet: 4 meses)

24 días realizando uno de los sueños que siempre habíamos querido hacer: vivir durante un tiempo largo en una de nuestras ciudades preferidas. Alquilando un apartamento 4 días en Brooklyn y el resto en Harlem (parte dominicana) y decidiendo cuando nos leantábamos cada día aquello que queríamos hacer. ¿Hay algo mejor que eso? En pleno otoño paseamos por la gran ciudad por rincones que no conocíamos, recorrimos el Central Park, y también estuvimos en lugares tan simbólicos como el Empire State Building, Times Square o the Brooklyn Bridge. Coincidimos también con festividades como el Veteran's Day o el día de Acción de Gracias. Si Nueva York ya nos encanta, ¡esta vez nos hubiéramos quedado a vivir un año entero!

Nueva York
En Times Square de noche, Nueva York (EEUU).

Enero de 2016: Estambul
(edad de Ivet: 5 meses y medio)

Para empezar con buen pie en 2016 en el mes de enero fuimos a Estambul. Era la tercera vez que íbamos y el primer destino lejano al que viajamos como pareja. ¿Se nota que esta ciudad nos apasiona? Pasear por Sultanhamet, la avenida Istiklal o el barrio de Eyup fue nuestra rutina en la ciudad (además de atravesar hasta la parte asiática de Estambul), palpando el ritmo del día a día. Lástima que unos terroristas truncaron el viaje de unos turistas alemanes: hubo 8 víctimas ante la mezquita azul. Nosotros nos encontrábamos en el hotel en aquel momento y no nos pasó nada, a pesar de que fue un susto. Durante aquellos días no hubo sensación de inseguridad, pero sí de tristeza por lo sucedido. Una lástima, tratándose de una de las ciudades más bonitas del mediterráneo. (Nuestra aparición en IHA, la TV internacional turca, hablando de lo sucedido).

Estambul
Delante de la mezquita de Ortaköy, en la orilla del Bósforo, Estambul (Turquía)

Santa Sofia
Con Santa Sofía de fondo, Estambul


Marzo 2016: Dresde (Alemania)
(edad de Ivet:7 meses)

En semana santa quisimos dedicar los cuatro días festivos para ir a Sajonia. Dresde es bonita y tiene encanto, a pesar de que fue reconstruida por completo después de la II Guerra Mundial, la ciudad ha sabido mantener el mismo estilo robusto y monumental que en tiempos pasados. Aprovechamos para acercarnos a Bautzen, donde vive la minoría de los sórabs y donde existe una de las prisiones secretas más importantes de la antigua RDA, ¡curiossísimo! También visitamos Meissen y Leipzig, haciendo coincidir nuestro vuelo de vuelta desde esta última ciudad.

Sajonia
Vista de la catedral de Meissen, en Sajonia, Alemania


Mayo 2016: Isla de Pascua, Chile, Roma y El Vaticano
(edad de Ivet: 9 meses y medio)

Aprovechando la coincidencia de que era el 40 aniversario de Enric y gracias a una buena oferta de vuelo Roma-Santiago de Chile, decidimos que visitaríamos unos de los lugares más mágicos que habíamos visitado en nuestra vuelta al mundo: ¡la Isla de Pascua! Como el vuelo salía desde Roma, pasamos un par de días en la capital de Italia: hacía un año habíamos estado con Ivet dentro de la barriga de Celia y ahora volvíamos con ella en brazos. En Santiago de Chile estuvimos con amigos y la isla de Pascua volvió a ser mágica a nuestros ojos, sobre todo por sus puestas de sol ante el mar y el Tahai (moai).

Coliseo
En el Coliseo de Roma, Italia

tongariki
De relax delante del Ahu Tongariki (doce moais), Rapa Nui (Chile)


Junio 2016: Fes
(edad de Ivet: 10 mesos y medio)

5 días de relax en Fez, una de nuestras ciudades preferidas de Marruecos, haciendo una escapada de un día a Meknes (otra ciudad que nos gusta mucho) fue el "bautizo" de Ivet a un nuevo continente: África. Primera vez que pisa tierras africanas y primera vez que come cus-cus, ¡buenísimo! A pesar de ser primeros de junio, el calor empieza a ser considerable y tratamos de no salir a la calle a las horas de más sol.

Fes
En la puerta Bab el-Mansour de Meknes, Marruecos


¿Quién nos iba a decir que nuestra pequeña vería más países en un año que nosotros en media vida? El hecho es que nos hemos dado cuenta que cuando viaja siempre está contenta, así que no tenemos más remedio que seguir viajando... ¡Qué sacrificio más grande! Próximo viaje... A un país muy lejano, empieza por C y acaba por A... :)


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miércoles, 24 de diciembre de 2014

Retorno


El "RETORNO", palabra fatídica pero a la vez ilusionante después de un gran viaje. Dejar atrás mil y una experiencias, grandes momentos y otros que no tanto, amigos que se han ido haciendo por el camino, la sensación de libertad permanente, la sorpresa continua de descubrir nuevos lugares, uno cada día diferente al anterior. Volver a aquello que has dejado antes de marchar y que se ha mantenido inalterable cuando tú sí que has cambiado, la incertidumbre de saber como te adaptarás otra vez a aquello que aquí se quedó. Pero por otro lado las ganas -muchas ganas- de volver a ver a todos a aquellos que dejaste y que has echado de menos. Sentimientos contradictorios...



Esta es la visión del viajero pero: ¿Y la gente que se ha quedado aquí? ¿Cuál es la perspectiva de los que lo han echado de menos y que en todo momento han deseado que llegara el reencuentro? ¿Cómo es este momento tanto esperado? Bien, esperado o no... Porque, ¿cómo es el reencuentro con amigos y familia cuando estos no se lo esperan? ¿Cuáles son sus reacciones? ¿Y si además este regreso inesperado se produce en unas fechas señaladas?

Xavi Siles el año pasado estuvo viajando por América del Sur, se fue sólo con billete de ida. Once meses después decidió volver, pero no se lo dijo a nadie. Lo hizo en secreto, dando la gran sorpresa de volver a casa por Navidad. Estas son las reacciones con las que se encontró:




¡Feliz Navidad viajeros!




PD: Queremos agradecer a Xavi que nos haya permitido compartir este vídeo contigo. Una grabación que nos emocionó y que seguramente no te habrá dejado indiferente.

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lunes, 17 de junio de 2013

Ballenas y tortugas en la costa de Brasil


Quien conozca un poco a Enric, sabrá de su pasión por los animales: bicho que se mueve, hacia allá que va. Si puede juega, si se deja lo toca y, si no, lo observa. Una afición que nos ha llevado en nuestros viajes a jugar con tigres en Tailandia, ir a buscar anacondas a la amazonia boliviana o a nadar entre atunes en las costas de Tarragona.

Esta afición fue justamente uno de los motivos que nos hizo decidir por las playas de Praia do Forte y no otras y es que, justamente, el litoral del estado de Bahía es uno de los mejores lugares del continente americano para ver ballenas y tortugas marinas.



Cada año, durante los meses de septiembre y octubre, centenares de tortugas marinas eligen la arena de las playas de Praia do Forte para poner sus huevos. Ejemplares de hasta cuatro especies de las ocho existentes en el mundo se llegan hasta las costas brasileñas para reproducirse; algunas de ellas pueden llegar a superar los dos metros de longitud (en el caso de las tortugas laud). Posteriormente, durante los primeros meses del año siguiente, las playas de son literalmente invadidas por las pequeñas crías que al salir del huevo instintivamente se dirigen hacia el mar para iniciar un nuevo ciclo. Momentos que acontecen unas espectáculos de la naturaleza inoblidables para todo aquel que puede vivirlos en directo. No fue nuestro caso, que no coincidimos en la época y nos tuvimos que conformar con la visita al centro de visitantes del Projeto Tamar.




Si vas a Praia do Forte no puedes dejar de visitar la sede nacional del Projeto Tamar, el ambicioso proyecto de protección de tortugas marinas de Brasil y aprender algo más sobre la vida de este animal y el importante papel que desarrolla la entidad en su preservación. Se calcula que cada temporada el proyecto protege unos 14.000 nidos y unas 650.000 tortuguites, pero más allá de estos números creemos que el éxito de Tamar radica en la concienciación y relación que establece con las comunidades locales, incentivando que la cultura de la protección sustituya la de la depredación. Los mismos pescadores que hace una años mataban las tortugas, a día de hoy trabajan por el proyecto. La colaboración mediante importantes subvenciones por parte de grandes empresas como Petrobras, así como el reclamo turístico que supone el proyecto para la zona completan el éxito de la díficil formula que combina protección del medio ambiente y desarrollo económico de la zona.
En el centro de visitantes se pueden ver tortugas de varias especies y tamaños, además de ejemplares de otros animales marinos como estrellas de mar, cangrejos y algún tiburón. Si no ha cambiado la cosa, cada tarde a las 17 h, entre finales de diciembre y mediados de febrero se efectúa también la liberación de crías en la playa de justo delante del centro.


 


La otra gran experiencia que podéis vivir en las costas próximas de Praia do Forte es el avistamento de ballenas, una actividad exitante pero sólo apta para aquellos que no se mareen en alta mar ;-)

Las costas del Brasil son zona de migración entre los meses de julio y septiembre, donde llegan desde el sur del Atlántico para reproducirse. La reina de la zona es la ballena jorobada o iubarta, un señor bicho que puede llegar a medir 15 metros y pesar 50 toneladas. Con estas referencias ya os podéis imaginar la experiencia que supone ver de cerca alguno de sus ejemplares.

La oferta de opciones para ir a verlas a alta mar es variada pero para nosotros la mejor es hacerlo a través del Instituto Baleia Jubarte. Nosotros así lo hicimos. Con ellos la experiencia va más allá del simple avistamiento, es una forma de colaborar con esta ONG y, un detalle importante... la salida tiene "garantía": si durante la salida tienes la mala suerte de no ver ninguna ballena, te dan la opción de repetir al día siguiente de forma gratuita.




Previo a subir al catamarán te dan una buena explicación sobre la vida de estos cetáceos, las especies de la zona, su ciclo migratorio y su delicada situación. Ya a bordo, la navegación en alta mar también es más que una simple atracción turística. En realidad lo que haces es acompañar un grupo de biólogos y voluntarios del Instituto en su trabajo diario de recuento de ejemplares (que por cierto se distinguen por las marcas y colores de su cola, un tipo de huellas dactilares que hacen a cada ejemplar único).

Por cierto, tenemos que remarcar la experiencia no es tan idílica como pueda parecer si te toca mar movido, como fue nuestro caso... Los botes que daba la embarcación sobre las olas y que en un principio eran divertidos, al cabo de un rato ya no hacían mucha gracia. Al cabo de media hora de salir y siguiendo los consejos de la tripulación, todo el mundo estaba callado y mirando al horizonte para intentar evitar al máximo los efectos del arriba y abajo de las olas. Incluso una de las biólogas acabó vomitando; no daremos más detalles...




Un buen rato después y ya con la esperanza perdida de ver ballenas (o quizás es que con el mareo se nos hizo el tiempo muy largo) aparece una ballena unas decenas de metros más allá. Un par de tripulantes llaman: ¡una ballena! ¿Dónde, dónde? Todo el mundo se olvida de golpe del mareo y corre a mirar hacia donde señalan.

La visión es increíble, ¡nunca habíamos estado tan cerca de un animal tan grande! La sensación es que tarda mucho al salir al exterior, pero cuando sale despliega sus aletas y echa un chorro muy grande de agua hacia arriba. Hace un sonido difícil de definir, un tipo de pitido muy agudo con el que se comunica con otros ejemplares. ¡Qué espectáculo, estamos meravillados!

Lo que se nos hace más difícil es hacer una foto en vez de estar mirando la ballena (las imágenes que os mostramos, no hacen justicia). Después tuvimos la suerte de ver dos más, y una de ellas con su cría. Simplemente, emocionante. A poco que podáis vivíd esta experiencia, ¡sea en Praia do Forte o a en cualquier otro lugar del mundo!





De Brasil hemos publicado:


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lunes, 10 de junio de 2013

Playas de ensueño en Praia do Forte


Nuestra estancia en Salvador de Bahía fue tan agradable en todos los sentidos que cuando llegó el momento de marchar, no estábamos muy convencidos... ¡y eso que nos íbamos a disfrutar de unas playas idílicas! Por suerte fue llegar a Praia do Forte, darnos el primer chapuzón y olvidar muuuuy rápidamente la ciudad ;-)

Praia do Forte es un pequeño pueblo de pescadores que queda a dos horas de autobús al norte de Salvador. A pesar de que a día de hoy vive básicamente del turismo, el lugar es muy tranquilo y se encuentra en un entorno idílico. Mantiene intacta su pequeña iglesia pintada de blanco y azul a pie de mar, muy típica de los pueblos marineros, y no tiene más que dos o tres calles (¡o al menos era así hace cinco años!)




Hay que decir también decir que no todo en esta zona es perfecto: nos damos cuenta una vez llegamos, que además de nuestro resort (que se encuentra en en medio de un parque natural), están construyendo otros a toda velocidad. Nos preguntamos cómo puede ser posible que esto pase en una zona protegida, pero el golpe de talonario (y sobre todo en lo que se refiere a  la construcción) está a la orden del día en Brasil. La economía turística del país está creciendo muy rápidamente y los negocios de este tipo son inversión segura. Así que quizás a estas alturas el que era un pueblecito encantador con un turismo incipiente se puede haber convertido en un destino masificado o cuando menos, haya perdido parte de su esencia.





Nunca antes habíamos estado en un hotel tan lujoso como el de Praia do Forte, y también era la primera -y de momento única- vez que estábamos en un "todo incluído". A veces nos sentíamos un poco fuera de lugar, pero no hablaremos mal del método de la pulserita, al final uno se acostumbra... Nos entraba en el paquete ofrecido que habíamos contratado y no íbamos a renunciar, ¿no? ;-)

Además, tiene sus ventajas y es que la mayoría de gente se quedaba en la playa de justo delante del hotel para disfrutar de la barra libre. ¡En cambio andando sólo diez minutos tenías la playa para tí! y si no te lo crees, mira la foto de debajo. ¿No es el paraíso eso?





No muy lejos de Praia do Forte hay otros pueblecitos donde ya directamente no se encuentran turistas. En uno de ellos hay la desembocadura de un río donde las familias van a pasar el día, sobre todo los domingos. Playas y palmeras se mezclan con paisajes mucho más verdes en sólo unos metros de distancia. Prestad atención: los chiringuitos ponen las mesas y sillas dentro del agua mismo para que los clientes estén bien fresquitos. ¡Esto es vida!





Pero Praia do Forte y alrededores no sólo son playas. Tierra adentro, a sólo unos centenares de metros de la arena y las palmeras, la vegetación espesa lo invade todo. Curiosos por conocer estos parajes, decidimos alquilar unos caballos para recórrerlos.

La aventura no resultó ser tan idílica como inicialmente nos imaginábamos. Por un lado los jinetes -o sea, nosotros- no teníamos mucha experiencia en el arte ecuestre y por el otro, los caballos no parecían dejarse llevar tan fácilmente. Más que dirigirlos, lo que hacíamos era ir donde y como ellos querían: que corrían, cógete fuerte para no caer; que quieren entrar en maleza, ¡baja la cabeza!, no sea que alguna rama te haga daño...Para acabarlo de rematar, el "pequeño" riachuelo que teníamos que atravesar resultó tener una profundidad que hizo que el agua nos llegara hasta las rodillas. Entrar fue fácil, salir no tanto; no daremos más detalles sobre cómo acabó la jornada... ;-)





Bien, no hay que decir que finalmente el hecho de irnos de Salvador de Bahía no llegó a ser un trauma ni mucho menos, Praia do Forte es un lugar perfecto para relajarse, para disfrutar de sus playas y de su naturaleza. ¡Sólo esperamos que la codicia de los poderosos que quieren construir hoteles haya sido abducida por la naturaleza del lugar y se mantenga todo lo más virgen posible!




En la próxima entrada os explicaremos más sobre la riqueza natural de esta parte de Brasil. ¿Sabéis que las playas de Praia do Forte son lugar de anidamiento de tortugas marinas? ¿Y que su costa es zona de migración de ballenas? Para haceros a la idea, si queréis podéis dar un vistazo a Projeto Tamar y al Instituto Baleia Jubarte. En unos días, más.

¡Ah! Y dando respuesta a aquellos que nos habéis ido preguntando estos días sobre dónde y cómo encontramos la oferta de 420€ que os explicábamos el otro día y que nos permitió hacer este viaje: desgraciadamente la agencia con la que viajamos ya no existe (si hacía siempre estas ofertazas no nos extraña que quebrara ;-). Pero no hay mal que por bien no venga, a día de hoy también hay portales web que te ofrecen paquetes y hoteles para viajar a la playa a precios muuuuuy competitivos.

¡Hasta la próxima! ;-)


De Brasil hemos publicado:

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