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miércoles, 14 de noviembre de 2018

Qué ver en un día en Santo Domingo


Por todos es sabido que a República Dominicana la mayoría de visitantes llegan para disfrutar de sus cristalinas y turquesas aguas, playas paradisíacas caribeñas donde es fácil encontrar el relax. Pero hay que destacar que sus ciudades coloniales son de las más interesantes de América y que el casco antiguo de Santo Domingo, la capital del país, es uno de los más importantes en la historia del continente.


Santo Domingo, la primera ciudad en todo

En primer lugar, fue la primera ciudad fundada por los europeos en suelo americano, pero no solo eso, Santo Domingo ostenta el título de tener el/la primer/ra…

  • Catedral de América
  • Castillo de América
  • Sede del gobierno colonial en América
  • Universidad de América 
  • Casa construida en piedra de América

Por todas estas razones, el casco antiguo de Santo Domingo (la zona colonial de la ciudad) es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Si viajas a República Dominicana no puedes dejar de visitar el centro histórico dando un tranquilo paseo, sus edificios y sus avenidas peatonales harán que hagas una viaje en el tiempo y por unas horas creas que te encuentras en la misma época en que Bartolomé Colón (hermano de Cristobal Colón) fundó la primera ciudad europea en América.

¿Qué ver en un día en Santo Domingo?

En la zona colonial de la ciudad descubrirás lugares y edificios que se pueden ver perfectamente en un día:

Catedral de Santo Domingo

Situada en el Parque Colón, es el edificio más importante de la ciudad y del país. Se trata de la primera catedral que se construyó en América, de ahí su importancia. Se dice que su cripta alberga los restos del almirante Cristobal Colón, aunque no se puede visitar, encontramos este cartel que lo asegura (foto de abajo):




Parque Colón

Justo en medio del casco antiguo, la antigua "Plaza Mayor" de Santo Domingo, conocida con el nombre de Parque Colón, es el emplazamiento donde todo el mundo se encuentra, charla o se toma un café en una de las tranquilas terrazas que hay alrededor. La estatua dedicada a Cristobal Colón preside la plaza y muchos adolescentes se sientan a sus pies, mientras que las familias pasan el rato dando de comer a las palomas. Históricamente siempre ha sido la plaza más importante de la ciudad colonial, por esa razón se construyeron alrededor de esta imponentes edificios y residencias, como la catedral o el Ayuntamiento. El Parque de Colón es un imprescindible para ver en un día en Santo Domingo.






El Ayuntamiento

Se trata del edificio de estilo neoclásico que fue antiguamente el Palacio Consistorial y que se encuentra en el céntrico Parque Colón. De lejos, cuando uno se acerca en el Parque, una gran Torre del Reloj de 29 metros de altura marca la ubicación. A pesar de que no se puede visitar su interior, destaca por su monumentalidad.


Torre del Homenaje y castillo

Construida como atalaya en 1503, la torre de Homenaje se utilizaba como lugar de avistamiento cuando llegaban los asaltantes piratas. Otro uso era rendir homenaje a los barcos que llegaban al puerto, a pesar de que años más tarde sirvió también de prisión.


Calle de las Damas

Datada en el año 1502, es la primera calle de Santo Domingo. Fue llamada así por haber residido en esta calle las damas del cortejo de “doña Maria de Toledo”, la mujer de Diego Colón (hijo de Cristobal Colón). En esta misma calle se construyeron las primeras casas de piedra de personajes relevantes de la conquista.



Casa de Cristobal Colón

En la misma calle de las Damas encontramos la casa en la que figura grabada en una placa en piedra que aquí vivió Cristobal Colón durante aproximadamente un mes en 1504 y que fue su última residencia en América. La lástima es que no se puede visitar.



Panteón de la Patria

También en la Calle de las Damas, esta antigua iglesia jesuita se convirtió en un espacio para honorar a los héroes nacionales a mediados del s.xx, como el general Santana, el primer presidente de la República. En su interior encontramos siempre un soldado guardando la llama simbólica, en un ambiente solemne. De hecho, es uno de los lugares más visitados por los locales, sobre todo estudiantes.



Museo de las Casas Reales


Se trata de uno de los museos de la historia de América más completo de América, un buen lugar para empezar tu visita por la ciudad e introducirte en la historia de la isla desde 1492 hasta 1821, año en que se independiza de España. Si te fijas, justo delante del museo hay un reloj de sol de piedra del año 1753. Se dice que los jueces de la época consultaban la hora mirando este reloj.



Alcázar de Diego Colón

En la extensa Plaza de España de Santo Domingo encontramos la antigua residencia del primer gobernador, Diego Colón, hijo del primer almirante Cristobal Colón, el descubridor de América. La familia vivió ahí hasta el 1577, hasta que fue convertido en un museo que hoy en día se puede visitar.


"Casa del Cordón"

Situada en la calle Isabel la Católica, se trata de la primera casa construida en piedra de América (en el año 1502). Se le llama "la Casa del Cordón" porque tiene la decoración de un cordón en piedra a la fachada. Como dato curioso, hoy en día es la sede del Banco Popular Dominicano.


Convento e iglesia de los Dominicos

El convento de los Dominicos, fundado en el 1510, fue el primero de esta orden que se instaló en América. De hecho, los estudios de Cátedra de Teología se pusieron al mismo nivel que los estudios de la Universidad, así que esta fue la primera universidad del continente americano. Junto al convento está la iglesia de los Dominicos, la más antigua de América que todavía se conserva en pie.


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miércoles, 8 de febrero de 2017

Viajar a Cuba por libre con un bebé: guía de consejos prácticos


A los cubanos les encantan los niños y Cuba es un país al que se puede ir perfectamente con un bebé. Si estás pensando en viajar al país caribeño con tu pequeño o pequeña, esta guía te será de gran utilidad. Todos los consejos te los damos a partir de nuestra experiencia.



Datos básicos de nuestro viaje

Ruta: La Habana - Cienfuegos - Santa Clara - Trinidad - Camagüey - Santiago - La Habana
Duración: 16 días
Edad de Ivet: 13 meses
Presupuesto total (2 adultos + 1 bebé): 910 € de gastos en el país + 1180 € en vuelos

Antes de salir


Mejor época para viajar a Cuba:

Nosotros viajamos entre finales de agosto y comienzos de septiembre, pero tenemos que decir que no es el mejor momento. Si puedes organizarte, evita los meses de julio, agosto, septiembre y octubre. Los dos primeros son los más calurosos del año y en Cuba hay mucha humedad: las temperaturas llegan de forma habitual a los 35° y las mínimas por la noche no bajan de los 25°, hay mucha humedad y la sensación es de mucho bochorno. En septiembre y octubre es la época de tifones y a pesar de que no sean devastadores cada año, no es cuestión de tentar a la suerte.


Documentación:

Padres y bebé necesitan pasaporte y visado para entrar en Cuba. Para hacer el visado es necesario disponer de los billetes de vuelo de entrada y salida del país y de un seguro médico. El visado cuesta 22 € por persona y lo hacen en el momento, en nuestro caso lo gestionamos en la agencia Online Tours de Barcelona, justo enfrente del mismo Consulado de Cuba. 

Diferencia horaria:

6 horas menos respecto a España. Esto implica que seguramente tu bebé -y también los padres- durante los primeros días se despierte de madrugada y que la hora de siesta en Cuba coincida con la hora de ir a dormir en España. Nosotros antes de hacer un viaje como este adaptamos a Ivet un par de horas del jetlag desde España para intentar no alterar radicalmente su rutina. En este caso, durante la semana anterior al viaje pusimos a Ivet a dormir cada vez un poco más tarde, pasando de las 21h habituales a las 23h, equivalentes a las 17h de Cuba). Hay que ir alerta con la hora de la siesta del bebé: para una adaptación más rápida intenta evitar que el bebé haga una siesta muy larga, los primeros días su organismo la puede confundir con la noche.


Alojamiento


Casas particulares:

Las casas particulares son en nuestra opinión la mejor opción para alojarse en Cuba, y con más razón si viajas con un bebé. Te permiten un mayor contacto con la gente local -hecho que te permitirá conocer mejor el país-, tienes un trato más personalizado y son la opción más económica: el precio de la habitación oscila entre los 15 y 30 CUC (un tercio de lo que te costaría la habitación de un hotel). Todas tienen baño privado, agua caliente y aire acondicionado. A veces también hay nevera y televisor.

En las casas lo más habitual es que cualquier habitación valga el mismo precio, independientemente del número de camas y de gente que se aloje. Difícilmente habrá la posibilidad de disponer de cuna así que, si viajas con un bebé, lo más cómodo es pedir una habitación triple. Nosotros siempre lo hemos hecho así, juntando la cama de matrimonio y la cama individual para evitar posibles caídas de nuestro/a pequeño/a.



Hoteles:

La alternativa a las casas son los hoteles de toda la vida. En Cuba estos acostumbran a tener unas instalaciones envejecidas y la equivalencia de categoría estaría por debajo de los parámetros a los que estamos acostumbrados (un 4 o 5 * equivaldría a un 3 * europeo a excepción de los de gran lujo). Por el contrario, los precios sí que son totalmente europeos. En las zonas de playa y cayos se estila el régimen "todo incluido". La ventaja de los hoteles es que allí sí que podrás pedir cuna, pero repetimos que nosotros nos hemos hecho muy fans de las casas particulares.


Transporte


En la actualidad es mucho más fácil desplazarse por Cuba con transporte público. Cuando estuvimos por primera vez hace 10 años prácticamente era misión imposible.

Alquiler de coche:

La opción del alquiler de coche es la más cómoda pero también más cara. Calcula unos 60 o 70 CUC al día más gasolina (1 CUC/litro). Las carreteras principales son aceptables, a pesar de que su estado es peor que en España. En Cuba la sillita de coche no es obligatoria, a pesar de que no debería haber problemas para alquilarla en la agencia.


Autobús:

La opción autobús es la que más utilizamos nosotros y, en nuestra opinión, la más recomendable para hacer ruta con un bebé. Via azul es una compañía dirigida básicamente al turista que conecta con una frecuencia aceptable los diferentes puntos de interés de la isla. A diferencia de los buses locales, son bastante más puntuales y confortables. Se pueden comprar los billetes por internet (en este enlace puedes ver precios y duración de los trayectos) o bien en la misma estación (vale la pena comprarlos por avanzado sobre todo en temporada alta y en las rutas más transitadas). Los niños no pagan billete hasta los 5 años y, a pesar de que no tienen derecho a asiento, excepto en el trayecto a Trinidad,nosotros siempre pudimos disfrutar de un asiento extra para Ivet (hecho que facilitó que pudiera dormir del tirón en los trayectos más largos).

A la hora de planificar ruta con Vía Azul fíjate que ofrece mejores horarios en sentido oeste-este (de La Habana a Santiago) que a la inversa. Intenta planificar la ruta de forma que la duración de los trayectos sean asumibles para todos: que no se acabe convirtiendo en un calvario ni para vosotros ni para el resto de viajeros. Alerta con el aire acondicionado, a veces lo ponen fuerte: es recomendable llevar manga larga para el bebé (el mismo pareo de la playa te puede servir también de pequeña mantita).

Taxis colectivos:

Después del bua Vía Azul estaría la opción de los taxis colectivos. Con un precio ligeramente superior pero con la ventaja de llevarte de puerta a puerta si lo contratas mediante una agencia (también los puedes encontrar en los alrededores de las estaciones de autobuses). Por la comodidad de los asientos del Vía Azul, nosotros sólo los utilitzaríamos en caso de no encontrar billete para el primero.

Tren:

El tren lo descartaríamos por completo, ya que según nos han dicho es impuntual, viejo e incómodo (para los mismos cubanos, esta es su última opción).

Avión:

El avión solo es útil para los trayectos largos con origen o destino en La Habana (para volar entre otras ciudades siempre habrá que hacer escala en la capital), además es caro (135 € el trayecto Santiago-Habana). Los bebés hasta 2 años no pagan billete.

Desplazamientos urbanos:

En los trayectos urbanos las opciones son variadas: taxi, moto-taxi, bici-taxi y coche de caballos. Son todos válidos para viajar con un bebé (de hecho así se mueven las familias cubanas). De taxis hay de estatales (de color amarillo) y de privados. De estos últimos existen los típicos coches americanos de los años 40 y 50, ¡pocas ocasiones tendréis de subir en un coche de época en otros países! Por otro lado, si el bebé tiene ya más de un año, se lo pasará a las mil maravillas en el coche de caballos.




Transporte del bebé: ¿cochecito o porta-bebés?


En todas las ciudades de Cuba donde hemos estado, excepto en Trinidad, hemos utilizado el cochecito. Allí, donde todas las calles son adoquinados, y puntualmente en alguna excursión corta a la playa o la montaña hemos utilizado el porta-bebés.


Cuba no es un país adaptado a las sillas de ruedas y cochecitos: la mayoría de edificios presentan barreras arquitectónicas y únicamente los hoteles de más categoría y algún museo tienen ascensores. No son pocas las veces que se necesitan las cuatro manos de los padres para subir o bajar el cochecito, incluso para bajar de la acera al asfalto de la calle.

De todas formas, priorizamos el cochecito por encima del porta-bebés, no solo por la comodidad de no cargar con el bebé encima, sino también por el calor: el contacto entre el padre/madre y la criatura genera todavía más sudor para ambos y puede resultar bastante incómodo.

Comunicación con la familia

Desde hace poco más de un año el gobierno cubano ha empezado a instalar puntos wifi de acceso público. Así que, si tu familia quiere tener noticias de tu peque, no tienes excusa: ya no cuela decir que en Cuba está muy caro hacer una llamada o que no hay Internet.

Cada ciudad tiene sus puntos de conexión y normalmente siempre encontrarás cerca, en alguna plaza o calle principal. En esta web encontrarás un listado actualizado de todos los lugares del país donde es posible conectarte, aunque estos puntos no pasan desapercibidos: el montón de gente que hay mirando su móvil, los delatan. Para conectarte necesitas una tarjeta con un código de usuario y contraseña que puedes comprar en las tiendas de telefonía Etecsa: en el momento en que nosotros viajamos tenían un precio de 1 CUC por media hora de conexión y 2 CUC por las tarjetas de una hora. También es habitual encontrar algún avispado que en los puntos de conexión revenden tarjetas a un precio superior pero ahorrándote la cola de la tienda. La rapidez de conexión es aceptable y te podrás conectar, enviar mensajes de whatsapp y colgar fotos a las redes sociales sin problema. Otro tema son las llamadas, ya sea vía whats o skype, aquí la cosa se complica. Únicamente si no hay mucha gente conectada a la vez tendrás éxito.



Alimentación


Si tu bebé es menor de seis meses y solo toma leche materna, no tienes ningún problema. El alimento ya va incorporado en la mamá y el bebé puede comer cuando quiera.

Si ya has comenzado con los triturados, decirte que en los supermercados de Cuba solo hemos visto triturados preparados de frutas y a un precio superior al que las compramos habitualmente en Barcelona. Nosotros íbamos previstos con unas papillas de fruta y otras de verduras o arroz con pescado o carne. También llevábamos leche en polvo y cereales para hacerle paillas. Estas nos han ido muy bien para mantener los horarios de la rutina de Ivet en caso de encontrarnos en algún trayecto de autobús, fuera de los alojamientos o para complementarle la dieta. De todas formas, creemos que no es necesario llevar la comida para todo el viaje: en las casas te cocinarán sin problema y te pueden calentar agua.

Si tu bebé ya mastica e ingiere más sólido, con la comida cubana no tendrás problemas: no es picante ni cocinan con muchas especias. Únicamente tienes que ir alerta con las condiciones sanitarias del lugar donde comes: la comida de la calle no siempre presenta las más deseables.



Todas las casas te ofrecen la posibilidad de desayunar (entre 3 y 5 CUC/pax) y muchas también de cenar (entre 5 y 8 CUC/pax). A pesar de que sea más caro que comer fuera de la casa, es una opción cómoda y segura de comer. Las comidas son abundantes, de hecho las veces que cenamos en la casa con un plato para los dos teníamos bastante. Los desayunos llevan fruta fresca, zumo, tortilla o huevo frito, pan, mantequilla, café, leche (en polvo) y alternativamente mantequilla, queso o jamón cocido. Ivet ha desyunado sin problemas lo mismo que comíamos nosotros y ha disfrutado también de las cenas.

El agua hay que consumirla embotellada, sobre todo el bebé (los cubanos no la toman directamente del grifo, previamente la hierven). Una botella de 1,5 l de agua vale en el supermercado 0,70 CUC y hasta 2 CUC en los bares y otras tiendas.




Higiene


Pañales:

Si le preguntas a un cubano sobre sí es fácil encontrar pañales, la respuesta más habitual es "a veces". No siempre se encuentran, y cuando hay, las familias aprovechan para proveerse (hecho que implica que dejen vacía la tienda de turno). Vimos algunos en La Habana y en Santiago pero no durante el resto del viaje. Nuestro consejo: si tu viaje no es muy largo, calcula cuántos pañales necesitarás durante el viaje y llevalos desde casa (sí, lo sabemos: eso implica llevar media mochila llena de pañales, pero así te podrás despreocupar del tema). En ningún lugar del país encontramos lavabos con canviadores.


Baño del bebé:

Las habitaciones de las casas que ofrecen alojamiento disponen de baño privado con agua caliente (en todas partes los hemos encontrado limpios y en perfectas condiciones). Si tu bebé es muy pequeño puedes pedir una palangana para su baño, sino también lo puedes bañar contigo sin problemas.


Salud


Vacunas:

No hay ninguna vacuna obligatoria para viajar en Cuba, a pesar de que eso puede variar y te aconsejamos que antes de tu viaje consultes con tu centro de vacunación internacional.

Seguro de viaje:

Cómo te hemos comentado al principio, para hacerte el visado y entrar al país es obligatorio disponer de un seguro médico de viaje. Este hecho te permite viajar con tranquilidad y estar preparado en caso de que tu bebé se ponga enfermo. Nosotros aconsejamos siempre contratarla con Iati Seguros, que dispone además de un seguro específico por las familias. Si la contratas a través nuestro enlace, obtendrás un 5% de descuento.

Neceser:

En el neceser de tu bebé no puede faltar el protector solar y el repelente de mosquitos, ambos específicos para bebés (eventualmente se dan casos de dengue y éste se transmite mediante la picadura de mosquito).

El protector solar (factor 50) y un par de sombreros protegerán a tu pequeño del sol. Si viajas durante los meses más cálidos, piensa en darle de beber a menudo para que no tenga problemas por falta de hidratación.



Y después de todos estos consejos, ¡ya puedes empezar a preparar el viaje! ¡¡¡A disfrutar de Cuba!!!

*Nota: cambio de moneda en agosto del 2016- 1€=1,05 CUC


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miércoles, 1 de febrero de 2017

Santiagueros: vidas anónimas de Santiago de Cuba



Viajar por Cuba es visitar sus monumentos y disfrutar de sus playas, pero también lo es conocer su gente. Vale la pena sentarse y conversar, ya que es a través de las reflexiones e historias de las personas como uno obtiene una mejor aproximación de cómo es la vida en el país. Estas son las historias de algunas de las personas que conocimos en Santiago.

Enrique Berdión


Santiago de Cuba


Enrique es ingeniero en telecomunicaciones y trabajó para la compañía estatal hasta el año 2000, cuando se jubiló con 60 años. Ahora tiene 76 y vive con uno de sus hijos en Santiago.

El padre de Enrique era originario de Cibanal de Argusino, un pueblecito de León, en España. Al 1925, con sólo 19 años emigró a Cuba para librarse del servicio militar. En La Habana se casó con una cubana y tuvieron ocho hijos: siete varones y una única chica, la más pequeña de todos.

El año 2004 hizo realidad uno de sus sueños: conseguir viajar a España para conocer su familia española. En el pueblo de su padre conoció a su tía Maria, hermana de su padre, y algunos de sus primos -la Maria hoy tiene más de 100 años-. En aquel viaje visitó también Barcelona, de donde recuerda que justo entonces se ponía en funcionamiento el tranvía. Allí vive otra de sus primas, Purificación. Y allí también ha ido a vivir uno de sus hijos, que es médico y está convalidando sus estudios para poder ejercer y aspirar a tener una mejor vida de la que ahora mismo le puede ofrecer Cuba.

Manuel Montoya


Santiago de Cuba


Manuel tiene 67 años y lo hemos conocido en la calle, vendiendo sus títeres artesanales. Tiene tres hijos, de 38, 33 y 20 años y si tiene una gran pasión, se puede decir que esta son los niños.

Era todavía pequeño cuando sucedió la Revolución, pero recuerda la entrada de los combatientes en Santiago. Nos explica que a diferencia de unos años antes, en enero del 1959 no se produjo ningún disparo en el Cuartel Moncada. El ejército de Batista en Santiago se rindió sin ofrecer resistencia y desde el balcón del ayuntamiento de la ciudad fue desde donde Fidel proclamó el triunfo de la Revolución. Manuel y sus compañeros de generación estrenaron al año siguiente los edificios del antiguo Cuartel por su nuevo uso de escuela.

A Manuel se le daba bien dibujar y de joven trabajó de pintor rotulista de aviones. Eso fue antes de trasladarse a La Habana para trabajar durante 23 años de dibujante de dibujos animados para la televisión pública. También hizo de atrecista. Una vez jubilado volvió a su Santiago natal y empezó a modelar títeres, es una forma de continuar con los dibujos y estar cerca de los niños. Toda la familia interviene en el proceso: uno hace los moldes, otro los vestidos y finalmente él los dibuja y pinta. Lo que más ilusión le hace es ver la cara de felicidad de los niños a quienes les acaban de regalar una de sus creaciones.

Celina Fernández


Santiago de Cuba


Celina es nuestra "abuela de Cuba". Hospitalidad es poco para definir lo que hemos tenido los días que hemos estado en su casa. Nos ha cuidado, nos ha mimado y nos ha hecho sentir como unos más de su familia. Su color preferido es el rojo.

Las facciones de la cara de Celina, denotan cierto exotismo, y no es para menos: por sus venas corre una mezcla de sangre cubana, española y siria. Su padre era de las islas Canarias y su madre fue una de las pocas emigrantes sirias que llegaron a Holguín durante la primera mitad del siglo XX. La madre murió cuando ella era pequeña y su padre se casó en segundas nupcias. En total son cuatro hermanos.

Celina es una mujer emprendedora y de carácter. Responde al perfil de matriarca cubana que ya hemos visto en varias ocasiones durante nuestro viaje, en el que es habitual que la familia gire en torno a ella. Ella organiza, ella dirige, ella se preocupa por todos y cada uno de los suyos. También es pionera: hace 17 años que aloja viajeros en su casa -cuando empezó solo habían cinco casas que lo hicieran en Santiago- y también estuvo en la apertura del primer Coppelia (heladerías famosas en todo Cuba) de la ciudad en el 80, donde trabajó hasta hace tres años, cuando se jubiló.

Rodolfo Lucas Gorguet


Santiago de Cuba


Rodolfo tiene 17 años y es nieto de Celina. Desde hace tiempo que tiene claro que quiere ser actor y dedicarse profesionalmente. Es su pasión y dedica todos sus esfuerzos.

Pertenece a la compañía "Caminos" con la que ha actuado ya en todos los teatros de Santiago. También ha actuado por el resto del país donde su compañía ha ganado diferentes premios. Desde hace un año que representa el musical "El Rey León" donde da vida al personaje de "Pumba". El verano del 2015, en vez de disfrutar de las vacaciones como el resto de chavales de su edad, lo dedicó a ensayar y preparar la obra.

Sus esfuerzos están empezando a dar frutos. Este año entrará a estudiar Artes escénicas en Santiago: de los 200 aspirantes que se presentaron para obtener una de las 10 plazas asignadas en la ciudad, él obtuvo la tercera mejor nota de las pruebas de acceso. Si todo va bien, después de cuatro años aquí, pasará a estudiar al Instituto superior de Arte de la Habana.


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lunes, 17 de octubre de 2016

Si quieres viajar a Cuba, ¡date prisa!


La misma semana que abandonábamos Cuba, aterrizaba en el país el primer avión regular procedente de Estados Unidos. A bordo iban 150 pasajeros, su equipaje y el peso de la historia: hacía más de cinco décadas que no habían vuelos comerciales directos entre ambos países. Aunque este era solo el primero de muchos más que llegarán: se han acordado hasta 110 vuelos diarios que llevarán hasta la isla 7 millones de turistas yanquis al año, una cifra que asusta sobre todo si tenemos en cuenta que en 2015 el volumen turistas llegados de todo el mundo fue de 3,5 millones y que la población del país apenas pasa de los 11 millones. Finalmente lo que USA no consiguió con el desembarco en Bahia Cochinos (enlace) ni con 55 años de embargo, lo conseguirá ahora de forma indirecta y sutil.

Ya hace tiempo que escuchamos decir que hay que ir en Cuba antes de que el país no cambie. Esto es lo que nos decían hace 10 años cuando lo visitamos por primera vez, pero ahora la advertencia adquiere su máxima expresión.



Cuba ya no es aquel país que conocimos hace 10 años

Con este artículo no queremos dar una visión pesimista del país, ni mucho menos: decimos por adelantado que en este viaje hemos disfrutado mucho más que en el que hicimos el 2006. Por otro lado, "cambio" no tiene porque ser un término negativo y, de hecho, la mayoría de cubanos con los que conversamos opinaban positivamente sobre la transformación que está viviendo el país.

Desde la perspectiva del viajero -que no la de un analista político- la situación del país ha mejorado. Hace diez años era una odisea viajar en transporte público, en cambio hoy ya es posible recorrer cómodamente los principales puntos de interés de la isla en los autobuses de una compañía pensada para el turista, más o menos puntual y fiable. Hace una década las casas que ofrecían habitaciones (de forma legal) se podían contar con los dedos de las manos, hoy en cada esquina hay una y se han ampliado exponencialmente las alternativas económicas en los hoteles estatales. Hace diez años que Plaza Vieja de La Habana era realmente "vieja" y la mitad de sus edificios estaban a punto de caer, hoy ya no es tan "vieja" y se ve completamente restaurada, fruto de una política que tiene claro que turismo y divisas son sinónimos y que es prioritario tener inmaculados aquellos escenarios donde el turista se hará las fotografías de rigor. Dos calles más allá, la cosa continúa igual: edificios que hace décadas que no se rehabilitan y que, si no fuera por la ropa extendida de sus balcons, dirías que están abandonados.



La Cuba de hoy

Hoy los cubanos ya pueden comprar y vender sus casas, existen incluso inmobiliarias. Y cada día más gente deja su trabajo estatal para hacerse "cuentapropista" o sea, para trabajar por cuenta propia. Hechos inimaginables hace diez años: si no fuera por los carteles de propaganda que proclaman lemas de Fiel, Che y compañía, el forastero tendría pocas pistas que está en un país comunista. La generación que hizo la revolución se está extinguiendo y hoy sus efemérides se recuerdan más con un sentimiento de melancolia que no de implicación directa. Forman parte de un pasado que se tiene muy presente, pero todo el mundo tiene claro que hay que evolucionar (gobierno incluido).

Independientemente de la calificación del puesto de trabajo, los salarios que ofrecen los trabajos gubernamentales tienen unos sueldos que no acostumbran a pasar de los 50 CUC mensuales –unos 45 € al cambio-. Con eso y la cartilla de racionamiento a duras penas da para traer un tipo de vida austera y el cubano siempre ha intentado buscarse sus alternativas: con los cambios de los últimos años se ha abierto la veda y el turismo es su gran oportunidad.



Un cubano que quiere alojar extranjeros en su casa paga en el gobierno 40 CUC mensuales por habitación más un 10% de los beneficios que obtiene de alquilarla. Una barbaridad si lo comparamos con los sueldos del país, pero un negocio si consideramos que el arrendatario obtiene entre 15 y 30 CUC por cada noche que tiene la habitación ocupada: con tan solo que tenga tres noches al mes a gente alojada ya tiene los impuestos amortizados, el resto es beneficio. No es difícil entender entonces que en un portal sí, y en el siguiente también, se encuentre el cartel que indica que en aquella casa se alquilan habitaciones. Para las familias es una buena opción para sacar rendimiento de aquella habitación vacía que sólo acumulaba polvo. En cambio los más emprendedores compran casas grandes que rehabilitan y transforman en pequeños hostales con encanto con la ayuda económica de familiares que viven fuera del país.

Los taxistas que trabajan por cuenta propia pagan 100 CUC al mes para disponer de licencia, otra vez un impuesto desproporcionado respecto a los sueldos, pero si luego obtienen 20 CUC por un trayecto desde el aeropuerto al centro de La Habana o 30 CUC por una excursión de medio día, los números empiezan a salir. Necesitan, eso sí, unos buenos ahorros o la ayuda familiar para comprarse el coche, que debido al embargo son mucho más caros que en Europa.

En el alojamiento y el transporte es donde se hace más visible el cambio, pero las personas que trabajan por cuenta propia y que crean su negocio alcanzan otras áreas de actividad, siempre del sector terciario. También las grandes marcas internacionales han empezado a llegar a la isla.


¿Y la Cuba del mañana?

No tenemos ninguna bola de cristal para adivinar el futuro, tampoco es nuestra intención. Pero sí que hemos observado una serie de indicios que nos traen a una reflexión que queremos compartir con vosotros.

Que los cubanos tengan la posibilidad crear su negocio es a priori positivo, pero difícilmente lo podrán tener aquellos más humildes que no dispongan de ayuda externa. A corto plazo para el gobierno es una medida que da aire a su malograda economía: pasa de tener trabajadores a quienes pagaba sueldos de 40 CUC a liberar puestos de trabajo que, no sólo le ahorran nóminas, sino que le reportan unos buenos ingresos. ¿Pero que pasará a medio plazo?

En La Habana conocimos un ingeniero informático que hasta el año pasado trabajaba para una empresa estatal y tenía a su cargo un equipo de ocho personas. A pesar de que era lo que aquí diríamos un “buen trabajo”, no le reportaba un sueldo que estuviera muy por encima de la media. Ahora ha habilitado tres habitaciones de su casa para alojar turistas y obtiene unos ingresos que multiplican por veinte los que tenía hace solo unos meses. En Santiago conversamos con un médico que nos expuso una situación similar. Sólo son dos ejemplos pero: ¿qué pasará si personas cualificadas dejan sus puestos de trabajo del gobierno para dedicarse al turismo?



El alud de norteamericanos que aterrizará en la isla a partir de ahora aportará unas divisas que el gobierno necesita como agua de mayo, sobre todo si consideramos que las ayudas que recibía de su principal aliado a la zona -Venezuela- han menguado. Por otro lado, hará que los precios se incrementen y que los lugares de interés más típicos se llenen todavía más de gente, perdiendo parte de su encanto.

La Cuba de hoy ya no es aquella que conocimos hace diez años y la Cuba de mañana será muy diferente a la que nos hemos encontrado en este viaje. Si estás pensando viajar al país caribeño hazlo pronto, antes de que acabe de perder su esencia.



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jueves, 10 de octubre de 2013

Roatán, final de viaje en la acogedora isla de Honduras


Le hemos cogido el gusto a esto del sol, la playita y el relax. Y no nos ha costado mucho, lo admitimos... Así que, para no romper con esta nueva "monotonía", después de unos días en Caye Caulker (Belice) continuamos nuestra ruta dirección Honduras. La última semana del viaje la pasaremos en este nuevo país, en alguna de sus islas bañadas por el Caribe.

Embarcamos en Belice City dirección Puerto Cortés (Honduras). Son seis horas en las que navegamos próximos a la costa resiguiendo la que es, con sus 1.000 km de longitud, la segunda barrera de coral más grande del mundo. A pesar de los tentadores paisajes que nos rodean durante el camino, no es que los hayamos disfrutado mucho... En previsión de mala mar, tan sólo subir al barco la tripulación nos ha dado una pastillita para el mareo, que más que para esta finalidad parecía somnífera. En definitiva, que hemos dormido como angelitos durante todo el trayecto.




Desembarcamos en Puerto Cortés y el hecho es que todavía no nos hemos decidido por ninguna de las islas que teníamos en mente visitar. Tres son las islas principales de las llamadas "islas de la Bahía": Guanaja, Roatán y Utila y, entre las últimas dos, no teníamos nada claro a donde ir. Utila es uno de los lugares del mundo donde es más barato sacarse el PADI y es un destino más mochilero. Por otra parte Roátan tiene mejores playas y más cosas para ver, a pesar de que a priori es una opción para gente más adinerada.

Ya estábamos a punto de echar otra vez una moneda al aire para elegir destino cuando el mismo azar hizo que en el autobús de Puerto Cortés a La Ceiba conociéramos justamente a una chica de Roatán. Considerando que era una nativa del lugar no sabemos si fue muy objetiva, pero el hecho es que con sus argumentos y entusiasmo nos sacó todas las dudas y nos acabó convenciendo por Roatán. Ya tenemos destino, esta vez no tendremos que sacar la moneda del bolsillo.



Lo que más nos sorprende cuando llegamos es que en la isla se habla el inglés con un marcado acento mezcla de caribeño y africano... ¿Curioso, no? Y es que Roatán fue colonizada por los ingleses (al igual que Belice). Allá trajeron a los esclavos africanos y todavía hoy en la isla se pueden ver las fincas de las familias inglesas, que en el pasado prosperaron mucho en los negocios y ahora mayoritariamente se dedican al turismo y la cría de caballos. De hecho, los grandes inversores de Roatán son todos extranjeros, sobre todo norteamericanos, que tienen monopolizado el negocio turístico: empresas de submarinismo, embarcaciones, restaurantes, alojamientos... todo para un tipo de turista que quiere desconectar y descansar durante sus vacaciones, sin mirar mucho los gastos.

Sinceramente, nuestras sensaciones durante las primeras horas en la isla no han sido las mejores: una isla enfocada en exclusiva al turismo, precios europeos, unas playas paradisíacas pero sin nada a envidiar a las otros destinos que ya hemos visitado. Por suerte nuestro punto de vista va cambiando con el paso de los días, sobre todo cuando nos vamos haciendo con la isla y vamos conociendo su gente. Roatán en realidad es como un pequeño pueblo donde todo el mundo se conoce y en sólo unos días ya somos como unos más. Si rascas un poco, más allá de la superficialidad inicial, descubres una isla acogedora como pocas que sólo desvela sus mejores secretos para aquellos que se interesan. Somos conscientes de esto sobre todo cuando uno de los últimos días visitamos Coxen Hole, el municipio más grande y donde vive la gente local. Sorprendentemente nos hemos pasado todo el rato saludando a gente que habíamos conocido anteriormente en toda la isla. La gente, como siempre la gente, es la que acaba determinando una mejor o peor experiencia en un lugar.

Aquí se vive a otro ritmo y todo el mundo tiene tiempo de sobra para conversar. El hecho de que llegamos en temporada baja ayuda a tener esta sensación de que todo el mundo va a medio gas. Cuando entablas conversación con alguien, en sólo un rato ya te ha explicado su vida.




Los últimos días de nuestro viaje los hemos pasado recargando pilas. De la cama a la playa a tomar el sol, de la arena al agua a nadar un rato, del agua a la hamaca... y así dejando pasando las horas.

Roatán es un lugar ideal para hacer submarinismo y sacarse el PADI (no mucho más caro que en Utila, según nos han comentado) pero nosotros nos hemos decantado por el snorkel. A tan sólo unos metros de la playa más bonita de la isla, West Bay (¡y prácticamente la única!), está la famosa barrera de coral. Allá con unas simples gafas y un tubo se pueden ver maravillas: todo tipo de peces de colores y de todos los tamaños, langostas, estrellas de mar y, con un poco de suerte... tortugas marinas. Uno de los días decidimos marchar con un pescador que nos descubre lugares todavía más espectaculares. En agua el tiempo se nos pasa volando...






El canoping entre los árboles de la selva y los parques de animales tropicales son las otras grandes atracciones de la isla. Nos decidimos por una reserva de iguanas: nada más y nada menos que 4000, concentradas en un espacio relativamente pequeño. Su historia es curiosa. Todo empezó por la afición de una familia por este animal, que empezó a tener como animales de compañía. Lo que inicialmente era una colonia de una docena de ejemplares se fue ampliando con el paso de los años hasta transformarse en un negocio. ¡La verdad es que llegar a la hora de comer y ver tantas iguanas juntas comiendo impresiona!





Pero si de animales se trata, nos quedamos con los tiburones. Ya nadamos entre tiburones en Belice, pero nos quedamos con ganas de más. Donald, un chico muy simpático que conocimos en la isla, nos dio la oportunidad de repetir una experiencia que difícilmente olvidaremos.

Donald tiene un amigo que trabaja en uno de los parques de animales de la isla y nos explica que los sábados por la tarde, cuando el parque ya está cerrado al público, los trabajadores tienen la oportunidad de traer a sus familiares para que puedan conocer su trabajo. Aquel sábado, Donald ha sido invitado por su amigo y nos ofrece la oportunidad de acompañarlo.

Aquella tarde nosotros tres somos los únicos en el parque y sus trabajadores nos dedican, muy amablemente, su tiempo. Nos explican en una visita sobre todos los animales. Tenemos la oportunidad de darles de comer y de verlos bien de cerca. También vemos aquellas interioridades que difícilmente se puede ver de un zoo: la cocina, los almacenes de comida, las jaulas de adaptación... Pero como hemos dicho, lo que realmente nos ha atraído es la posibilidad de volver a nadar entre tiburones. Pero a diferencia de Belice, est vez lo hacemos solos (únicamente acompañados por el amigo de Donald) y con unos bichos que esta vez nos superan en tamaño. Miden entre dos y dos metros y medio. ¡Para nosotros, todo un reto!





¡Después de esta experiencia nos sentimos como super-heroes! 'Hemos nadado con tiburones de dos metros! En fin, ¡suerte que ya les habían dado de comer antes! :-)
Nuestro viaje se acaba en esta isla donde hemos pasado tantos buenos momentos, y aunque tenemos que decir que creemos que está sobrevalorada en cierto sentido, para nosotros ha sido un buen final de viaje, echaremos de menos las aguas cristalinas y su ritmo relajado...¡Volvemos a Barcelona!


Informació útil

Cómo llegar: Roatán está conectada vía marítima con La Ceiba (Honduras continental) dos veces al día mediante la compañía "Roatan ferry" (1h, 624 lempiras). Tambiéb tiene aeropuerto con vuelos internacionales y nacionales. Diversas compañías locales ofrecen buenos precios para destinos nacionales (CM Airlines es en la que vimos mejores precios).


Nosotros llegamos desde Belice. Pride of Belize cubre semanalmente el trayecto Belice City - Puerto Cortés (sólo sábados, 5h, 64 OS$). Desde allñi se tienen que hacer dos trayectos por tierra: Puerto Cortés - San Pedro Sula (en taxi 45 min, 350 lempiras) y San Pedro Sula - La Ceiba (en bus 3h, 185 lempiras), desde donde se coge el barco a Roatán. El último ferry sale a las 16:30 y no da tiempo de hacer el viaje en un solo día. Si se quiere dormir en la Ceiba para coger el primer ferry del día siguiente (9:30) hay que coger un taxi de Puerto Cortés a San Pedro para llegar a coger el último bus de la tarde. La otra opción es dormir en Puerto Cortés o bien en San Pedro (esta última opción la descartaríamos, San Pedro Sula es la ciudad con más homicidios por habitante del mundo).

Alojamiento: Una de las mejores cosas que nos ha pasado en la isla ha sido la gran suerte de alojamiento que encontramos: una cabaña muy cercana al mar, a unos metros de una bahía muy bonita, pero en medio de la selva. 60 m2 con techo de 4 metros, wi-fin, cocina, baño, terraza con mesa y una hamaca para hacer cabezaditas... ¿qué más se puede pedir? Todo un lujo por sólo 40$/noche (precio de temporada baja y quedándonos una semana, ¡hay que decirlo!). Estas cabañas las encontraréis en la Posada Arco Iris (Half Moon - West End). Posada Arco Iris (Half Moon - West End).

Comida: Como plato rápido, barato y "resultón" recomendamos las baleadas, unas "tortitas" al estilo mexicano rellenas de frijoles, queso en polvo y el ingrediente que escojas (aguacate, carne picada, pollo, chorizo) por sólo 25 lempiras (1,30€). En los restaurantes locales podéis encontrar platos combinados por 4-5€. El pescado fresco también se puede encontrar pero acostumbra a ser caro, sobre todo en los restaurantes para turistas. Si te alojas en un apartamento, lo mejor es comprarlo directamente a un pescador y cocinarlo.

De viajero a viajero: En temporada alta nos han explicado que pueden llegar a la isla entre tres y cinco cruceros diarios. Durante nuestra estancia, en temporada baja, sólo coincidimos un único día con un crucero y tuvimos la sensación que la isla era literalmente invadida por sus pasajeros. No queremos ni imaginar como puede ser Roatán en temporada alta. No lo recomendaríamos.

Traeros desde casa vuestras gafas y tubo para bucear, si estáis varios días os saldrá a cuenta. En Roatán para alquilarlas os pedirán entre 5 y 10 $ diarios.


Cambio: 1€ = 27,6 lempiras hondureñas


De este viaje (Guatemala, México, Belice y Honduras) también hemos escrito:

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